LA BUFADORA
Por. – El Mosquito
CUCHILLITO DE PALO
¿Por qué Morena realiza un proceso interno tan prolongado para designar a quienes serán sus candidatos y candidatas si todavía no definen el género y las posiciones que otorgarán a sus aliados?
ENSENADA BC 9 DE SEPTIEMBRE DE 2026.- A pesar de que las dirigencias de todos los partidos políticos prometieron perfiles para candidaturas más allá de su militancia activa, es decir, incluir a ciudadanos con trayectoria relevante en la comunidad, al final quienes resulten postulados serán personajes que han aparecido en más de una ocasión en las boletas electorales, ya sea en cargos de mayoría relativa o como plurinominales.
En el caso de Baja California, Morena y sus aliados del PT y el PVEM, por el hecho de detentar el poder sobran aspirantes dentro de sus respectivas burocracias.
Así que, cuando finalicen las negociaciones para repartirse las candidaturas entre morenistas, petistas y verdes, con la posibilidad de que a nivel estatal se agregue el Partido Encuentro Solidario (PES), desde ahora se vislumbra que la actual alcaldesa Claudia Agatón Muñiz hará todo lo posible para reelegirse.
Pero, de no lograrlo no es difícil adivinar que exigirá otra posición, lo que dejaría la alcaldía abierta en tanto no precisen si será una mujer o un hombre el abanderado a la presidencia municipal, que también desean Rocío López Gorosave, Alejandro Arregui Ibarra e Isaías Bertín Sandoval, mientras que las cartas del PES, en el supuesto que ahora sí formalice su relación con Morena, porque hasta el momento es de facto, son Gilberto Covelli Gómez, Brenda Mendoza Kawanishi y Edith Méndez Martínez.
Aunque el PES aparece en redes sociales coqueteando con el Partido Acción Nacional (PAN), incluso dejan entrever la posibilidad de competir en alianza en 2027, antes de que se venza el plazo para establecer las coaliciones sin duda preferirían irse con Morena.
LES COMERÁN VOTOS
Los dirigentes del PAN Acción parecen estar más preocupados por controlar las candidaturas que por conservar los votos, pues resulta que el nuevo reglamento para seleccionar candidatos, aprobado el domingo pasado, concentra en la comisión permanente nacional (CPN), que encabeza el dirigente nacional Jorge Romero, decisiones que antes tenían mayor margen de maniobra en los ámbitos locales.
El documento -en su capítulo 33 del Título Tercero-, faculta a la CPN para atraer cualquier proceso local de selección de candidaturas cuando considere que la estrategia electoral, la trascendencia de las circunstancias o la falta de condiciones de equidad lo ameriten.
Según el análisis elaborado por la ex senadora Adriana Dávila y el ex consejero Alejandro Villalobos, “el poder recae en la CPN, la dirigencia que opera entre sesiones del Consejo Nacional”.
Pero el asunto se pone todavía más interesante cuando los analistas advierten que el nuevo mecanismo “conecta la atracción con la designación directa”, o sea, atraen, y acto seguido resuelven que el método aplicable es el dedazo o cualquier otro mecanismo que garantice el interés superior del partido.
Entonces, si una candidatura local no le parece adecuada a la dirigencia nacional, la sacarían proceso ordinario para definirla en la Ciudad de México.
El supuesto candado son las dos terceras partes de los integrantes presentes de la comisión permanente nacional cuando la atracción se ejerza de oficio; sin embargo, Dávila y Villalobos lo califican como un “candado de papel si la dirigencia controla el órgano”.
Pero mientras en el PAN se ocupan de decidir quién controla las candidaturas, quizá deberían mirar con mayor atención cuántos votos y militantes perderá ante Somos, la nueva fuerza política que buscará abrirse espacio entre los electores inconformes con los partidos tradicionales.
El PAN enfrenta el reto de conservar su voto duro, atraer nuevos simpatizantes y evitar nuevas fugas de militantes, no generar más motivos de inconformidad entre quienes participan en sus procesos internos, porque si los pocos panistas que quedan advierten que las candidaturas se resolverán desde la capital del país, terminarán por migrar a otros partidos, como Somos.
O sea, el PAN sigue como los cangrejos.
UN CASTIGO A MODO
Morena parece haber encontrado una salida política para el caso de Enrique Inzunza Cázarez, pero la sanción luce tan limitada que más parece un intento por justificar distancia que una verdadera toma de posición frente a los señalamientos que pesan sobre el senador sinaloense.
Primero, Inzunza decidió abandonar la bancada de Morena y asumirse como “senador independiente”. Después, Ignacio Mier Velazco anunció que le sería retirada la presidencia de la Comisión de Estudios Legislativos, bajo el argumento de que el reglamento establece que las posiciones de las comisiones corresponden a los grupos parlamentarios.
Y ahora Morena notificó formalmente al Senado que Inzunza dejó de pertenecer a su bancada desde el pasado 26 de agosto.
¿Castigo?... mmmmmm, sí, pero muy leve; porque Inzunza no perdió su escaño, no fue expulsado del Senado ni enfrenta, por parte de Morena, una exigencia pública de aclarar los señalamientos que han formulado autoridades de Estados Unidos por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa.
Simplemente dejó de ser morenista, pasó a ser “senador independiente” y perdió la presidencia de una comisión.
Como cangrejo ermitaño, cambió de caparazón, pero sigue siendo cangrejo.
Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor