LA BUFADORA
Por. – El Mosquito
CUCHILLITO DE PALO
¿Acaso pagará los platos rotos el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, además de convertir su eventual desafuero en cortina de humo?
ENSENADA BC 15 DE AGOSTO DE 2026.-El hecho de que a Andrés Manuel López Beltrán, el hijo del ex presidente López Obrador, le hayan cancelado su visa para ingresar a Estados Unidos, a estas alturas no debería de sorprender a nadie, porque desde que comenzó el segundo mandato de Donald Trump, a través de declaraciones, decretos y acciones, envió muchas señales al gobierno de México, en el sentido de que ya no se conformaría con la extradición de capos del narcotráfico, sino que emprendería una campaña para llevar ante la justicia estadounidense a los funcionarios y políticos de nuestro país que solaparon y se vincularon con la delincuencia organizada.
Sin embargo, cuando las autoridades norteamericanas acusaron de manera directa al ahora mandatario con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por sus nexos con grupos criminales, razón por la cual solicitaron su extradición, la respuesta del gobierno mexicano fue negativa, y desde entonces la estrategia fue decir que se trata de actos injerencistas de Estados Unidos para afectar al movimiento de la llamada cuarta transformación e incidir en las elecciones del próximo año.
Pero, tal postura de la administración morenista contrasta radicalmente con su discurso sobre el caso de Genaro García Luna, quien fue sentenciado por el mismo Poder Judicial norteamericano que hoy reclama a Rocha Moya.
Y también, desde palacio nacional, con frecuencia en las conferencias matutinas de la presidencia se le insinuaba a Trump que, en lugar de combatir a los cárteles de la droga y sus supuestas relaciones con gobernantes mexicanos, que primero se preocupe por enfrentar a los capos y delincuentes de cuello blanco en su propio país, contra quienes extrañamente nunca se actúa.
Pero medir fuerzas con Estados Unidos históricamente ha resultado desfavorable para México, porque las cosas no se quedan en el terreno diplomático, sino que las represalias impactan en la economía -léase imposición de aranceles- y la limitación del tratado comercial (T-MEC), que a su vez deriva en menos inversiones y escasa generación de empleos formales.
Es por eso que la airada y fúrica carta-respuesta que López Beltrán le envío a Trump para reclamar el retiro de su visa, lejos de contribuir a disipar las dudas puede agravar aún más las relaciones entre el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum con Estados Unidos, porque de manera deliberada busca establecer que tal decisión es otro acto injerencista, que viola la soberanía nacional e intenta casi derrocar al gobierno de Morena por el hecho, según él, de ser de izquierda.
EGO MATA INTELIGENCIA
La mayoría de los políticos actuales, estén en el poder o la oposición, acostumbran no dar la cara cuando sobre ellos o ellas pesan señalamientos o denuncias graves, y se limitan a “responder” con escuetos mensajes o videos cortos que suben a sus redes sociales, pero también hay otros personajes que de plano se esconden, como Rubén Rocha Moya.
Pero si los propios implicados pregonan que son inocentes y de que son víctimas de calumnias y campañas negras, entonces por qué no convocan a una rueda de prensa para que presencialmente contesten todas las interrogantes, no sólo preguntas a modo en escenarios controlados. ¿Dónde quedó aquello de que, el que nada debe nada teme?
Es larga la lista de actores políticos mexicanos en estas circunstancias, pero su silencio los condena, y en ese sentido la carta de Andrés Manuel López Beltrán es una pieza que se debe estudiar en la academia, para ser sujeta a un análisis de información y de contenido, porque revela su personalidad.
El poder alimenta el ego, y un ególatra resentido siempre se asumirá como víctima, no aceptará que se equivoca y hará todo lo posible por asumirse como mártir frente a lo que denominan imperio. Nada nuevo bajo el sol.
No obstante, apelar al nacionalismo trasnochado y fomentar el sentimiento antiyanqui son cortinas de humo para no hablar internamente de las redes del huachicol fiscal, el tráfico de influencias, el nepotismo y la corrupción, eternos males del sistema político mexicano.
¿Con todo lo que ocurre regresará a escena Andrés Manuel López Obrador?, ¿convocarán como siempre a las masas?
En este espacio apuntamos desde hace dos años que Morena no contempló el factor Trump, y hoy paga las consecuencias por no atender las múltiples señales.
¿Entrará al rescate Marcelo Ebrard por ser el funcionario mejor aceptado por el presidente de Estados Unidos, toda vez que en el primer periodo de Trump -que coincidió con el de López Obrador- llevaron la fiesta en paz?