Permanecieron 24 horas secuestrados
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Permanecieron 24 horas secuestrados

TIJUANA, BC - sábado 5 de octubre de 2013 - AFN .
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NOTA Y FOTOS: JUAN MANRIQUE OLMOS

TIJUANA BC 5 DE OCTUBRE DE 2013 (AFN).-  Migrantes que sufrieron un secuestro y que fueron rescatados el pasado fin de semana por elementos de las Policía Estatal Preventiva (PEP) y Federal, hablaron con Agencia Fronteriza de Noticias sobre la “pesadilla” que les tocó vivir. Ellos fueron albergados, tras su localización, por elementos de la misma Policía Federal, que les dieron techo y cobija, para que pudieran dormir y restablecerse.

  Los migrantes, entre los que se encontraba una mujer con problemas de hipertensión, sufrieron un secuestro de casi 24 horas, por parte de individuos que llevaban armas largas y cortas, y que los atajaron cuando caminaban por las montañas, con rumbo hacia Estados Unidos.

  Su libertad la consiguieron, debido a que dos de los secuestradores, se retiraron a la mañana siguiente de su plagio, y otros dos que se quedaron a su “cuidado” consumieron drogas y esto hizo que se durmieran, situación que aprovechó uno de los plagiados, para huir y tratar de buscar ayuda, que finalmente consiguió.

   Según el relato hecho a AFN, los delincuentes los mantuvieron privados de su libertad, en una de las “cuevas” que se forman en la cima de la zona montañosa de Otay, en los límites de la malla divisoria con Estados Unidos.

  El hombre que huyó y que se identificó como José “N” de  41 años de edad y originario de Puebla, comentó con Agencia Fronteriza de Noticias, que al salir el pasado 28 de septiembre, de donde los mantenían secuestrados, bajó la montaña que se ubica en las inmediaciones de la caseta de cobro a Tecate, donde agentes de la PEP los detectaron y al percatarse de su estado, solicitaron una ambulancia, ya que presentaba varias lesiones en sus piernas, provocadas por los secuestradores y por el descenso hasta la carretera.

  José informó a los uniformados sobre la situación en que se encontraban, en tanto que otro de los migrantes buscó auxilio a través de un teléfono celular, por lo que fue activado un operativo policiaco en ambos lados de la frontera, que incluyó a los elementos federales y estatales, así como la operación de helicópteros de la PEP, aquí, y de la Border Patrol, del “lado americano”. También agentes de “campo” de esa misma Patrulla Fronteriza, que aparentemente detuvieron a los “cuidadores” de los migrantes, que cruzaron hacia Estados Unidos al percatarse de la huida del migrante mencionado.

  Los elementos en helicópteros ubicaron el lugar donde estaban las víctimas, ya que fueron “guiados”  a través de un teléfono celular y por una toalla con la que hicieron señales para que los encontraran.

 

Recuerdan su secuestro

 

El reportero de AFN también platicó con otro hombre originario del estado de Guerrero, quien dijo que quería ser identificado solamente por el apodo de “El Zorro”, para no preocupar a sus familiares.

  Éste recordó que en la Ciudad de México conoció a un hombre tan sólo por el apellido de Hernández, de 36 años de edad y originario de Zacatecas, con el que coincidió en el hecho de querer cruzar, sin documentos, hacia Estados Unidos.  

  Por esto, tomaron un autobús el  miércoles 25 de septiembre, llegando a Tijuana, el viernes siguiente, para dirigirse luego a la Catedral ubicada en el centro de la ciudad, a la cual entraron para pedir que no les pasara nada durante la travesía que estaban a punto de iniciar.

  Al salir del templo religioso que se ubica en la calle 2ª  encontraron a José, a quien Hernández había conocido meses atrás cuando ambos fueron deportados de la Unión Americana por El Paso, Texas. Le preguntaron sobre el motivo de su presencia en Tijuana y éste les dijo que intentaría cruzar también hacía Estados Unidos.

  Entonces los tres decidieron partir juntos y tomar la ruta que Hernández comentó conocer, por el área de la caseta de cobro, ya que José había intentado cruzar tres veces en la semana, sin éxito.

  Ya caída la tarde, tomaron una camión de pasajeros de ruta bulevar 2000, para dirigirse hacia el área donde se encuentra el monumento dedicado a un “Cimarrón”, que se ubica en los límites de la citada caseta y ahí vieron a una mujer que caminaba también con otro hombre. Se saludaron y tomaron el mismo camino hacia la cima de la montaña, en donde se encuentran unas antenas, al parecer propiedad del Rancho Ontiveros, según recordaron.

  Después de unos minutos de caminar les salieron al paso  tres hombres  que los interceptaron con armas largas y cortas con las que los obligaron a tirarse al suelo. En un principio, José creyó que se trataba de un asalto, por lo que decidió ocultar su cartera y celular entre los matorrales. Los hombres los revisaron y luego los obligaron a seguir caminando con rumbo al norte. Al  menos, según recuerda, hicieron tres escalas en las que por minutos los dejaron descansar.

  La mujer que iba en el grupo, de 53 años de edad, según se dijo, estaba enferma y no pudo seguir la travesía, por lo que fue necesario que la cargaran otros tres migrantes. Ella requería de medicamentos, y según supieron después, quien le acompañaba inicialmente, le había prometido cruzarla hacia la Unión Americana por una zona segura.

  Una vez cerca de la malla que divide a los dos países, y ya entrada la madrugada, los secuestradores (que ya eran cuatro) les exigieron los números telefónicos de sus familiares para pedir un rescate por ellos, bajo la amenaza de muerte, de no dar los datos necesarias.

  A esta exigencia sólo accedieron la mujer y el migrante originario de Guerrero, que se identificó como “El Zorro”. Los otros argumentaron que no tenía familiares, por haber sido deportados recientemente. Por esto los aislaron a unos metros de distancia y los dejaron entre unos matorrales que formaban una especie de “cueva”.

  Después de las “negociaciones” telefónicas, dos de los hombres armados decidieron irse en la mañana, en tanto los otros dos se quedaron a vigilar a las víctimas, sin embargo se pusieron a consumir drogas; al parecer fumaron mariguana y “cristal”.

  El cansancio y el efecto relajante de los enervantes causaron que los “vigilantes” cayeran dormidos, lo cual aprovechó José para deslizarse por el desnivel del área, en el que los dejaron, el cual según recordó estaba muy pronunciado. Aproximadamente a los 15 minutos de que José huyó, despertaron los cuidadores quienes interrogaron a Hernández para saber en dónde estaba su compañero.

  Luego se pusieron a buscar por el cañón al migrante evadido, en tanto Hernández pidió un celular que la mujer tenía escondido y que no fue detectado por los captores. Con éste, clamó por ayuda a las autoridades de Estados Unidos, las que transfirieron la llamada a sus homólogos en México.

    Al final de esta tragedia que duró casi 24 horas, los migrantes agradecieron y reconocieron el apoyo que les dieron los agentes policiacos mexicanos que intervinieron en su búsqueda, sin embargo afirmaron que volverán a intentar cruzar hacia Estados Unidos de manera ilegal. Dos de ellos tienen allá a  su familia, en tanto que el de Guerrero, pretende alcanzar suelo americano porque no tiene trabajo.

  La mujer, de la cual se omitió el nombre, permanece aún con su familia bajo tratamiento y observación médica por las consecuencias de lo vivido.

  Los secuestradores, como se dijo,  al parecer lograron huir a territorio estadounidense, pero se dice que fueron arrestados por los agentes norteamericanos de la Patrulla Fronteriza.  

 

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