*.- Las 5 cosas que no se ven en las conferencias del presidente
ERNESTO ESLAVA DÍAZ
CIUDAD DE MÉXICO 1 DE MARZO DE 2019.- A las 7 de la mañana el Palacio Nacional se llena de reporteros que tratan de obtener respuestas durante casi dos horas con Andrés Manuel.
Todas las mañanas, de lunes a viernes, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador atiende a más de 100 reporteros en su conferencia matutina. Aunque las transmisiones de “las mañaneras” se pueden ver en redes sociales y en canales oficiales, hay detalles que pocos ven y ahora serán revelados.
1- Cantidad de reporteros. En promedio entran 100 integrantes de los medios de comunicación, no todos son reporteros pues las televisoras y medios digitales procuran llevar su equipo para controlar lo que graban y lo que usarán de material.
2- El desorden al elegir las preguntas. Andrés Manuel es el protagonista y luego de explicar su tema durante 20 minutos, abre las preguntas y respuestas. La falta de protocolos provoca un anarquismo entre los reporteros que chiflan, levantan la voz y se niegan a ceder el micrófono para que otros puedan preguntar.
3- Cantidad de preguntas que contesta el presidente. Durante los 90 minutos de conferencia matutina del viernes, se hicieron 17 preguntas, la mayoría eran precisiones sobre 2 temas: apertura de archivos del CISEN y presupuesto para ONGs. Los otros dos temas que se abordaron fueron: salarios y demandas laborales contra Wallmart y el expediente del CISEN en contra del presidente.
4- Los reporteros extranjeros no pueden preguntar. Ante la falta de protocolos, Andrés Manuel da la palabra solo a reporteros conocidos y los que se sientan en primera fila. Si un reportero extranjero pide la palabra, prácticamente compite en oportunidades contra los reporteros locales con difusión nacional.
5- Jesús Ramírez, vocero de presidencia no ha encontrado la estrategia para pedir a los reporteros que no chiflen o callen a sus compañeros. En la transmisión Web y en televisión se escucha poco, pero el ambiente interno podría intimidar a los reporteros inexpertos o de provincia.