Ensenada BC 21 de junio de 2015 (AFN).- El labio y paladar hendido es la primera malformación de cabeza y cuello. Se ha detectado que uno de cada 850 infantes en México, nace un niño con este problema, Debido a que no pueden alimentarse adecuadamente por la poca fuerza de succión que poseen, se ha detectado que estos menores sufren desnutrición, aumentando el riesgo de padecer infecciones gastrointestinales o respiratorias y en algunas ocasiones la muerte.
Juan Manuel Álvarez Marín, jefe de pediatría del Hospital General de Zona (HGZ) número 8 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Ensenada, indicó que para tratar estas alteraciones, especialistas de la institución realizan procedimientos quirúrgicos cráneofaciales de alta complejidad. Los síndromes que causan hundimientos faciales, se conocen como hipoplasias.
Precisó el especialista, que en las intervenciones médicas, para restituir las funciones de la cara interviene un equipo multidisciplinario conformado por especialistas en neurocirugía, cirujanos plásticos y maxilofaciales quienes tienen la experiencia necesaria en el uso de técnicas que se aplican a nivel internacional.
Álvarez Marín, explicó que en una cirugía de estas características, se fracturan los huesos de la cara que están unidos al cráneo, para colocar unos aparatos llamados “distractores óseos”, cuyo objetivo es fungir como guía en el desarrollo de la estructura del rostro, ya que el fenómeno de tracción sirve para la formación de hueso.
Indicó que estos procedimientos médicos no solamente tienen un carácter estético, ya que de no realizarse, el niño puede presentar dificultades para respirar.
Agregó que los pacientes con estas complicaciones, también tienen problemas para ingerir los alimentos, ya que su mordida no es la correcta. Además, después de la cirugía ven restablecida su autoestima para un mejor desarrollo psicosocial.
La evolución del paciente – indicó- es integral, debido a que el pequeño continúa con su crecimiento normal, por ello, el tratamiento se complementa con la intervención de especialistas en ortopedia y ortodoncia.
Puntualizó, la necesidad de consultas periódicas para evaluar el avance del crecimiento óseo, y una vez cicatrizadas las heridas, los médicos de los servicios de cirugía maxilofacial del IMSS prescriben antibióticos, analgésicos y antiinflamatorios como tratamiento postoperatorio.