Ensenada BC 12 de febrero de 2015 (AFN).- La diarrea no es una enfermedad estacional, y aunque no suele ser peligrosa –pero no por ello, de menor cuidado- puede indicar un problema serio de salud, informó el doctor Juan Manuel Alvarez Marín, pediatra del Instituto Mexicano del Seguro Social número 8 (IMSS), de Ensenada.
Explicó que la diarrea obedece a causas muy diversas y puede presentarse en cualquier temporada del año. Su peligrosidad estriba –dijo- en que puede provocar deshidratación, ya que el organismo pierde demasiado líquido y ello pone en riesgo la vida, -más aún en los menores de edad- quienes de no ser atendidos adecuadamente pueden sufrir graves consecuencias.
La diarrea es provocada por una inflamación de los intestinos y su manifestación es un aumento del número de deposiciones o una disminución de la consistencia de las mismas, además de un aroma fétido y eventualmente dolores en el abdomen.
Los síntomas pueden aparecer súbitamente y venir acompañados por falta de apetito, náuseas y vómitos; la mayoría de los niños se recupera entre 3 y 7 días con descanso en casa e ingiriendo una buena cantidad de líquidos.
Respecto a las causas que la provocan, dijo que los agentes más frecuentes son los virus, que llegan a provocar entre 70 y 80 por ciento de todas las diarreas en la edad pediátrica; mientras que el resto, obedecen a procesos bacterianos y parasitarios, que se encuentran en alimentos o agua.
Destacó la importancia de llevar al menor al médico inmediatamente si muestra signos de deshidratación, disminución de la orina, vértigo, mareo, boca seca, ojos hundidos, pocas lágrimas al llorar, sangre o pus en las heces y diarrea con fiebre por arriba de 38° C.; que las afectaciones tengan más de dos días y haya vomitado por más de 12 horas.
Álvarez Marín, sugirió que en el hogar se tengan cuidados como dar de beber muchos líquidos para prevenir la deshidratación y algunos alimentos como verduras bien cocidas, pollo, caldos y sopas.
Para finalizar recomendó algunos pasos saludables, que ayudan a prevenir infecciones, como lavarse las manos con frecuencia, especialmente después de ir al baño y antes de comer; utilizar con frecuencia gel a base de alcohol y enseñar a los niños a no llevarse objetos a la boca.