TIJUANA BC 26 DE AGOSTO 2013 (AFN).- Problemas de anorexia o bulimia se han registrado en el Hospital General, con pacientes que van desde los ocho años de edad, en tanto que anualmente detectan un promedio de diez casos a través de la consulta externa o del servicio de urgencias.
Para evitar un incremento en esta problemática, la psicóloga Mara Concepción Esparza sugirió la comunicación asertiva entre padre e hijos.
La especialista del Hospital General, explicó que de no ser tratados los trastornos de la conducta alimentaria, una persona puede desarrollar padecimientos gastrointestinales, odontológicos, reproductivos, cardiacos y llegar hasta ocasionar la muerte.
Explicó que los trastornos alimenticios se caracterizan porque la persona presenta conductas inesperadas, rebasando los límites en cuanto al consumo de alimentos; afecta tanto a hombres como a mujeres, iniciando en la adolescencia principalmente.
Concepción Esparza, señaló que los tipos más frecuentes de trastornos de conducta alimentaria son: anorexia (de tipo restrictivo y purgativo-compulsivo), bulimia (purgativa y no purgativa) y de tipo ‘no especificado’, es decir puede presentar ambos trastornos alimenticios, sin embargo la persona mantiene su peso ‘normal’.
Pese a que no existe una razón específica para el desarrollo de los trastornos alimenticios, Esparza señaló que existen múltiples ‘disparadores’ o factores de riesgo, como es depresión o la ansiedad.
Los signos principales de una persona que padece anorexia son: descalcificación de los dientes; presencia de un callo característico en la zona superior de la mano; pérdida excesiva de peso, ausencia de la menstruación y otras.
“Una persona con anorexia presenta una alteración en la forma de percibir su propio cuerpo… tiene miedo a ganar peso”, explicó la entrevistada.
Respecto a las personas que presentan bulimia, la especialista señaló que es difícil la detección de estos casos, ya que por lo general mantienen su peso corporal, sin embargo tienen conductas características.
“Una persona con bulimia se caracteriza por ingerir alimentos de manera compulsiva (especialmente durante la noche) sin embargo presenta sentimientos de culpa y para compensarlo se provoca el vómito; no busca alternativas para perder el peso ganado, como laxantes, diuréticos o enemas”, señaló.
Ante estas conductas, la psicóloga del Hospital General de Tijuana exhortó a los padres de familia a impulsar alianzas de comunicación asertiva con los hijos desde antes de la adolescencia y fortaleciendo en todo momento la autoestima del menor.