Por: JUAN MANRIQUE OLMOS
TIJUANA BC 25 DE AGOSTO DE 2013 (AFN).- En la actualidad está resultando más común que tras un homicidio ocurra un suicidio, como el registrado el pasado fin de semana en esta ciudad, lo cual resulta ya preocupante, a decir de la psiquiatra Rosa Melina Canales Moreno, ya que en la mayoría de los casos se puede prevenir si se detecta a tiempo.
Por otra parte, advirtió que faltan campañas para hacer consciencia sobre el tema de problemas de salud mental, que se registran en esta frontera.
En entrevista con Agencia Fronteriza de Noticias, la especialista en Psiquiatría de Enlace y colaboradora del Hospital de Salud Mental de Tijuana (HSMT), explicó que ha tenido conocimiento de los hechos registrados en últimas fechas, como el ocurrido en Playas de Rosarito, cuando una madre de familia asesinó a sus hijas y después se suicidó por estar desahuciada, así como el reportado el año pasado en el que un agente de la Policía Ministerial ejecutó con arma de fuego a su esposa e hijo y también se disparó, entre otros.
La especialista destacó que existen diversos factores que anteceden al acto como en el caso ocurrido el domingo pasado en la colonia “Maclovio Rojas” donde existió una ruptura amorosa, y en otros, una adicción, un trastorno psiquiátrico como la depresión, ansiedad o trastorno sicótico.
Todo esto, dijo, es lo que lleva a algunas personas a tomar esta “vía”, que es el suicidio. Sin embargo, antes los involucrados se cuestionan sobre el destino de sus hijos y deciden cometer los homicidios.
Después de asesinar a sus hijos, comentó Canales Moreno por culpa o por el sentimiento de no dejar a nadie se suicidan. Refirió que de los casos que ha tenido conocimiento, los “actores” han sido personas adictas, o que acaban de tener un rompimiento sentimental; son bipolares o esquizofrénicas, causas que les lleva a cometer estos actos, los cuales, insistió, con prevención se pueden evitar.
La especialista estimó necesario que las personas con esas características reciban un tratamiento de salud mental, que en la actualidad no tienen a su alcance, ya que en su mayoría pertenecen a comunidades de escasos recursos y de bajo nivel académico.
Esto, dijo, se ha comprobado, porque se ha visto que donde se ha llegado a esos extremos es en casos en los que son abandonados por sus familias, con hijos menores y sin recursos para sacarlos adelantes.
En éstos es en los que se debe de pedir apoyo profesional, en institutos como el Hospital de Salud Mental.
Sobre los otros casos citados, estimó, según sus conocimientos, que los homicidas-suicidas, pudieron tener sentimientos de depresión, como en el caso de la mujer que se sabía desahuciada y sentía una gran culpa por dejar que los familiares se hicieran responsables de sus hijas.
Ahí, explicó, se dio un trastorno de ansiedad, ya que al final las victimas consideran que igual se van a morir y se preguntan ¿qué pasará con las menores?, o tal vez para evitarles el dolor o la falta de recursos, es que adoptan la fatal determinación.
Subrayó que los casos citados son “focos rojos” para que las mismas familias los atiendan y eviten un posible suicidio: Es una alerta que se debe de atender, dijo y enfatizó que no todas las personas actúan o responden de la misma manera ante diversos problemas que se presentan.
Canales Moreno precisó que la familia es la primera que debería de detectar estas alarmas y ayudarles, así como quienes los rodean, sobre todo al notar un cambio de actitud, o si dejan de salir de sus viviendas. De igual manera si evitan convivir con el resto de la familia. En esos casos debe solicitarse la ayuda profesional y aprovechar las diversas campañas que existen.
En contraparte, argumentó que hay varios escenarios en los cuales la madre o padre abandonan a su familia. Lo primero es lograr que el que se queda no sienta culpa. El sociópata busca que quien se queda, cargue con una culpa enorme de pensar que si hubiese estado ahí, no se habrían presentado los homicidios. Es necesario evitar que estos últimos caigan en un proceso depresivo.
Sobre este estado depresivo, la experta recordó que los afectados pueden cometer suicidio, dependiendo, dijo, del grado en el que se presente el mismo y si no se les da tratamiento que requiere.
Sobre las uniones y separaciones; matrimonios, divorcios así como uniones libres, en las que el padrastro abusa de los hijos de su pareja, advirtió que son provocados por la pérdida de valores que se vive en la actualidad.
En ese sentido, preguntó ¿Qué es lo que le inculca esa sociedad a los hijos? O ¿cómo los están formando?
Hizo notar también que es común que cuando una mujer es abandonada, ésta se hace de otra relación, ya que llega el momento en el que tiene que mantener a los hijos, porque la parte económica es fundamental y por eso se “junta” con “alguien” y ese, abusa en muchos de los casos, de los menores.
Al final viene la culpa de la madre o negación, ya que en casos documentados ellas prefieren que abusen porque si no “se van los hombres” y no tendrán quién los mantengan.
Ante esto la doctora volvió a preguntarse ¿Qué es lo que pasa por la cabeza de esas mujeres que no defienden a sus hijos, si se supone que es lo más importante para una madre de familia?
En muchos casos, justificó que se trata de “herencias” que traen estas personas, ya que las que ahora son madres cuando fueron menores también sufrieron de abusos, por lo que su conducta se convierte en un patrón común, aunque también destacó que en la actualidad existe un mayor número de personas que buscan ayuda profesional, con lo que se pueden prevenir estos homicidios y suicidios.
Para concluir dijo que influyen en esos temas, tanto la sociedad, como la parte económica y el “lado cultural” por la falta de vínculos familiares, ya que también en la actualidad, las reuniones familiares cada día son menos frecuentes: “Cada día todos andamos por diferentes partes; ya no existe la costumbre de inculcar el acercamiento con la familia”, finalizó.