TIJUANA BC 9 DE AGOSTO DE 2013 (AFN).- Tras pasar su tercera noche en un campamento, organizados por los miembros de “Ángeles sin Fronteras”, entre migrantes desalojados de la canalización del Río Tijuana poco a poco se va poniendo orden, pues hay personas que aún no se acostumbran a vivir fuera de las alcantarillas, señaló Sergio Tamai Quintero, coordinador del grupo.
Desde muy temprano, el dirigente cachanilla, quien también preside la organización Alianza Cívica Mexicalense, se mantiene en el sitio organizando a sus colaboradores y a más de 180 personas que ya están amparados por este organismo civil.
Este viernes, un grupo religioso realizó desde muy temprano una celebración tipo misa, con música y oraciones, además de repartir hotdogs y bebidas en el sitio en donde se levantaron un centenar de campamentos, en el parque Constitución de 1917 frente al edificio del PRI municipal en la colonia Zona Norte.
Tamai Quintero dijo que requieren de apoyo de la gente para quien quiera done 250 campamentos de lona, comida y agua, en apoyo a muchos connacionales, que quieren salir de la zona donde proliferan los vendedores de droga y otros “malandrines”.
"Ya me la sé, los gobernantes, desde el alcalde (Carlos Bustamante) hasta el gobernador (José Guadalupe Osuna Millán), y el próximo gobernador (Francisco) Kiko Vega van a prometer ayudar, pero no dirán cómo ayudar, este no es problema solamente del gobierno federal, es de todos, porque los policías estatal y municipal abusan de ellos y los maltratan", comentó el dirigente.
Por el momento, dijo, varios migrantes se ha regresado a seguir viviendo en el canal, pero es porque "se hicieron adictos, ya eran o tienen mañas", pero esperan que muchos se adapten a estas nuevas condiciones en las cuales tienen oportunidad de dormir bajo un techo aunque sea lona, de comer algo aunque sea poco e incluso de estar limpios y utilizar sanitarios.
Para acostumbrarlos a mantenerse organizados, dijo, se les identifica con un chaleco amarillo y tienen oportunidad de dormir de a dos en un mismo campamento de lona, de comer dos y hasta tres veces, y de consumir agua, a cambio de que sean limpios y no busquen pelea, mientras se regulariza la situación en la que viven y se les apoya de manera oficial.