Cartas de nuestros lectores
TIJUANA BC 5 DE SEPTIEMBRE DE 2026 (AFN).- La realidad detrás del evento “Jalisco en Tijuana”
Buenas tardes, solicitamos amablemente su apoyo con esta denuncia ciudadana.
Mientras en Tijuana existen familias y personas pertenecientes a comunidades indígenas que enfrentan carencias económicas, dificultades para acceder a alimentos, medicamentos, transporte y oportunidades de comercialización, resulta necesario cuestionar las prioridades de la Dirección Municipal de Atención a los Pueblos Indígenas, encabezada por Ofelia Hernández Juárez.
La pregunta es sencilla: ¿cuánto recurso público se destinará a “Jalisco en Tijuana” y qué beneficio directo recibirán las comunidades indígenas que radican en nuestra ciudad?
También existe un cuestionamiento que las autoridades deberían responder: ¿este evento realmente responde a las necesidades de los pueblos indígenas de Tijuana o busca atender los intereses de empresarios y organizaciones jaliscienses radicados en Los Ángeles, California?
Si existen gestiones, convenios, donaciones o acuerdos con empresarios u organizaciones provenientes de Estados Unidos, la ciudadanía tiene derecho a conocer quiénes participan, qué aportaciones realizan, qué beneficios reciben y cuál es el beneficio concreto para las comunidades indígenas de Tijuana.
Porque mientras se promueve un evento de gran magnitud, en nuestra ciudad existen artesanos y emprendedores indígenas que enfrentan dificultades para conseguir espacios y permisos para vender sus productos.
Tijuana es una ciudad multicultural, donde convergen numerosas comunidades indígenas. Entonces cabe preguntar: ¿por qué traer artesanos de otros lugares cuando los artesanos indígenas locales siguen esperando oportunidades?
Ofelia Hernández Juárez, como titular de la Dirección Municipal de Atención a los Pueblos Indígenas, debe explicar cuáles son las prioridades de su administración y cómo “Jalisco en Tijuana” contribuye directamente a mejorar las condiciones de vida de las comunidades que la dependencia tiene la obligación de atender.
¿De qué sirve un gran desfile, un evento multitudinario o la presencia de decenas de caballos, si hay familias indígenas que necesitan alimentos, medicamentos, transporte y apoyos sociales?
También han surgido cuestionamientos sobre la inclusión de integrantes de las distintas comunidades indígenas en las actividades institucionales. La cultura debe unir, no dividir. Ninguna persona debería sentirse excluida por expresar una opinión diferente o por no coincidir con determinado grupo o postura.
El llamado es a la transparencia, rendición de cuentas e inclusión.
Las comunidades indígenas de Tijuana merecen respuestas:
¿Cuánto se va a gastar?
¿Quiénes se van a beneficiar?
¿Cuánto llegará realmente a las comunidades indígenas locales?
¿Por qué se prioriza un evento de esta magnitud?
¿Y qué papel tienen los empresarios y organizaciones jaliscienses radicados en Los Ángeles?
Porque antes que cualquier espectáculo, las necesidades de las comunidades deben ser la prioridad.
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