Nota: Gabriela Martínez Córdova
Fotos: Israel Martínez Páez
TIJUANA BC 13 DE AGOSTO DE 2012 (AFN).- A raíz de la crisis económica que ha flagelado al estado y a otras entidades del país, hombres de negocios encontraron para seguir subsistiendo, una fórmula que les permite tener su nuevo “paraíso” empresarial, al instalar naves industriales en las que pueden producir, sin pagar impuestos, gracias al nuevo modelo estratégico penitenciario 2008-2012 de Baja California.
Éste, lo desarrollóla Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE) y plantea, además, una visión de reinserción social de los reclusos y no tan sólo una rehabilitación. De igual forma les otorga mecanismos diferentes, como la oportunidad de un espacio laboral dentro del penal donde purgan una sentencia, que los prepare para su salida.
Para capacitarlos laboralmente, fue necesario habilitar una serie de predios en las inmediaciones de las penitenciarías que conforman el conjunto de El Hongo, en los que fueron instaladas las naves industriales que a la fecha han sido rentadas por empresas internacionales y locales.
El paraíso industrial en que se han convertido estos espacios, se debe a que una empresa que opere desde cualquiera de las prisiones, además de pagar un costo muy por debajo a las rentas de cualquier otros lugar y que oscilan entre los mil y 2 mil 500 pesos, también tienen otro beneficio, que es el no pagar ningún impuesto.
Héctor Omar Olivarría Horcasistas, director de Programas de Reinserción Social del Gobierno del Estado, explicó que existen dos modelos de naves industriales: una de 400 metros cuadrados, en tanto que la otra es de 198; la primera con un costo mensual mayor que la segunda.
Pero además de pagar poco, también, otro de los atractivos principales que tiene el instalar una empresa dentro del Hongo, es que no tienen que realizar ningún desembolso para liquidaciones, seguridad social, diferentes tipos de gravámenes por utilización de predios y servicios públicos como agua o luz.
César Ramírez Carranza, gerente de operaciones de Progress Producto, una de las empresas que ya trabaja dentro de la penitenciaria del Hongo II, señaló que la compañía sólo se encarga de cubrir el salario de los empleados, en este caso reos, y que es el mínimo en la región, además de pagar la renta que les es impuesta por la dirección de la prisión.
Este grupo empresarial, es de origen estadounidense y produce desde el reclusorio, alrededor de 60 mil almohadas -de calidad- a la semana, para comercializarlas en todas partes del mundo. Actualmente para realizar las tareas textiles de esta empresa, fueron contratados 15 reos que laboran en un horario de 7:00 de la mañana a cinco de la tarde por un salario de 80 pesos diarios; aunque advirtió que pretenden ingresar a su flotilla laboral, 60 reos más.
El sueldo que gana el reo por su jornada de trabajo se divide en tres partes: el 30 por ciento del monto total, es entregado para el pago de daños infligidos por el recluso; otro 30 va destinado a la familia del preso y el resto que puede ser entregado al reo, a través de artículos personales o guardado en su fondo de retiro que se le entrega cuando sale de prisión.
Actualmente en el Hongo II u “Honguito”, existe un espacio para instalar hasta 10 naves industriales, de las cuales ya opera una y en próximas fechas llegará otra que ya tiene todo su equipo instalado; mientras que el que Hongo, pueden operar 12 naves, de las cuales ya trabajan siete, que son integradas por tres compañías.
La prisión donde habitan los reos de mediana y alta peligrosidad y en donde pueden trabajar hasta una docena de empresas que quieran producir, mantiene laborando a cerca de 270 presidiaron que equivalen al casi 5% de la población. Los principales rubros de las empresas que operan allí, son de industrias textiles –como Omnimodas y TJ Connection- de ensamble y carpintería.
Por su parte, Norma Yael Lomelí Pierce, presidenta de la Asociación de la Industria Maquiladora y de Exportación (AIM) de Tijuana, aseguró que estos espacios significan una oportunidad para los industriales, debido al ahorro que les significa operar desde las penitenciarias.
Del padrón que aglomeran los integrantes de la AIM, Lomelí Pierce explicó que posiblemente, por las condiciones de infraestructura no todos los miembros podrían interesarse, pero destacó que a quien sí podría servir sería a las pequeñas y medianas empresas productoras, que significan cerca del 25% de las industrias.
Aunque no descartó a quienes crean artículos más complejos y que requieren otro tipo de espacios, ya que aseguró esto independiente de lo que ya producen, es una oportunidad para quienes tengan la intención de instalar otro negocio.
La líder empresarial, hizo hincapié en que lo atractivo de trabajar desde un penal es “el ahorro en el costo” ya que aseguró, los patrones ya no tendrían que preocuparse por costear la liquidación de los reos, asegurar a sus familiares, lidiar con huelgas o sindicatos, ni pagar impuestos, más que de cumplir con la nómina.
Otra de las compañías que ya operan son dos empresas que trabajan con Casas Ara y Urbi, cuyo convenio consiste en que desde el reclusorio, los reos realicen los acabados de las viviendas, a través de la compañía Home & Office.
Las dos empresas, ya de talla internacional, más allá de obtener incentivos fiscales a través de los programas del gobierno, también ahora pueden evitar el pago de impuestos a través de estas acciones.