Nota: Gabriela Martínez Córdova
Fotos: Israel Martínez Páez
TECATE BC 2 DE AGOSTO DE 2012 (AFN).- Empresarios, industriales de la maquila; representantes de organizaciones civiles como clubes Rotarios, además de regidores de Tijuana, Tecate y Chula Vista, constataron el llamado “nuevo modelo estratégico penitenciario 2008-2012” instrumentado por el actual gobierno de la entidad.
Guiados por autoridades de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE), los visitantes constataron que atrás quedó el recuerdo del modelo penitenciario que imperó en años pasados, con reclusorios tan trágicos y alejados de cualquier sistema de rehabilitación, como el del “Pueblito” de La Mesa en Tijuana o conflictos que se dieron en los penales de la entidad.
Los visitantes acompañados de reporteros, pudieron adentrarse en las entrañas de la penitenciaría de “El Hongo” y su conjunto y conocer lo que ahí sucede.
Eran alrededor de las 9:00 horas del miércoles y el camión con los pasajeros salió con rumbo a su destino: la prisión de El Hongo u “Honguito”, también conocido como “la antesala de la libertad” y El Hongo II, lugar en el que se encuentran recluidos los reos de mediana y alta peligrosidad, en tanto inician las operaciones de El Hongo III.
Antes de llegar al letrero que da la “bienvenida” hacia las tres prisiones, desde Tijuana pasa uno las dos casetas de cobro y aproximadamente unos 40 minutos en vehículo se llega hasta el punto donde se observa una cartelera que anuncia que se encuentra uno en la zona que alberga las tres prisiones; allí unos dos o tres kilómetros más adelante en medio del desierto están los edificios de los reclusorios.
*.- Hongo II; la antesala de la libertad
Unos metros antes de la puerta de “El Honguito”, se ubica un pequeño retén resguardado por un custodio de la penitenciaria, allí él revisa las unidades para determinar si se permite el acceso o no. Después de pasar el primer filtro siguen otros tantos, que van desde los rayos X, hasta la auscultación de las unidades.
Con algunos letreros que advierten que no se debe entrar con otro tipo de zapatos que no sean de color blanco y de un tipo en particular se ingresa al inmueble donde a escasos metros el visitante pasa por el detector de metal; luego por un equipo recién comprado y más sofisticado que utiliza rayos X para luego pasar hacia los “cajones”.
En ésta, la cárcel donde permanecen los reos que ya están próximos a cumplir con su sentencia -como máximo cinco años- los familiares que vienen a visitarlos los fines de semana, deben pasar por un arduo y penoso proceso de rutina, que además de las revisiones antes mencionadas, también incluye una, bajando el pantalón del visitante, quien es revisado en cada uno de los orificios del cuerpo, por parte de los guardias.
Los motivos que han dado paso a este tipo de medidas que han sido criticadas por muchos por ir contra las garantías individuales, están advertidos en un aviso a la entrada del penal, según explicó Héctor Omar Olivarría Horcasitas, director de Programas de Reinserción Social del Gobierno del Estado.
Al igual que en esta cárcel en El Hongo se aplican los mismos lineamientos para revisar a cualquiera que se adentre en el área, incluso para el personal, aseguró Olivarría Horcasitas. En el caso del penal que resguardará a los reclusos de mayor peligrosidad y que aún no entra en operación de igual forma se seguirá el mismo procedimiento.
Del porcentaje de población que permanece en las dos penitenciarias que ahora operan, se ubica poco menos del 50% en el “honguito” con una capacidad de 4mil 500 reos de los cuales actualmente tienen cubiertos mil 500 espacios, en tanto que en el Hongo existen 4 mil 686 y habitan 4 mil 126 presidiarios.
Los reos que han vuelto como su nueva casa aquellas rejas, han vivido la transformación del penal, a decir de las autoridades. Su modo de vida también ha sufrido cambios, ya que con el nuevo modelo, llegó la polémica restricción de señal que evita que los reclusos puedan comunicarse al exterior, además de que el área de comida ahora es en sus celdas, desde donde ahora también deben ver la televisión.
Esto se decidió ante los alborotos ocurridos en otros años. Las autoridades penitenciarias les negaron el tiempo fuera de celdas y ahora reciben la comida a través de las rejas, en el lugar donde duermen, se bañan y desde donde una vez por semana deben amontonarse para ver televisión.
En las afueras de las celdas, se ha habilitado una tienda y una iglesia, en tanto que bajo unas carpas hay mesas donde los detenidos dejan transcurrir las horas que les permiten estar ahí, cantando, bailando, tocando instrumentos y divirtiéndose dentro de lo que pueden.
Con el tiempo medido y bajo el resguardo de decenas de custodios, a parte de los que se mantienen fijos en las torres de vigilancia, los presos salen a las canchas deportivas que les fueron improvisadas en un inicio pero que ahora son comparables a las de cualquier universidad de la ciudad.
Quienes se manejan con un mejor comportamiento, luego de pasar por tres evaluaciones –jurídica, técnica y seguridad- tienen la oportunidad de fungir como servidores como ellos le llaman, además de que realizan tareas de cocina, mantenimiento, área médica y otras tareas que les permiten estar más tiempo fuera de la celdas.
Entre éstos se encuentra Jesús Jiménez, quien realiza dichas actividades por más de cuatro años; él se levanta a las tres de la madrugada para iniciar con su trabajo en la tortillería. En ese pequeño espacio, el reo logra hacer por día, en por lo menos 10 horas, 34 kilos de tortillas, con su trabajo y el de otros compañeros, la población penitenciaria se alimenta.
*.- Las oportunidades; nuevas inversiones
Además de la cocina, también existe otra forma de salir de las cuatro paredes que comprenden su celda: trabajar para una maquila. La Secretaría de Seguridad Pública del Estado, ha desarrollado una nueva forma de mantener ocupado a los reos. A través de un convenio, diversas empresas pueden rentar las “naves industriales” que han sido instaladas en las prisiones.
Poco menos del 10 por ciento de la población, de cualquiera de los dos Hongos, ha tenido la oportunidad de pertenecer a este selecto grupo, que como parte de los beneficios por su servicios obtienen un salario mínimo (80 pesos diarios) que se integra de un 30% que va hacia la reparación de daño, otro 30% que se entrega a la familia y el resto que se otorga, en artículos personales, a los reos.
La seguridad ha cambiado de manera evidente y cada vez es más difícil que una persona pueda entrar a la penitenciaria con droga, afirmó el sub director del Hongo, Juan Pedro Quesada Jiménez, quien a su vez, aclaró que “no es que no lo intenten sino que debido al equipo de altas tecnologías son detectados previamente”.
Otro aspecto que llama la atención en este lugar, es el de las condiciones extremas del clima que en esa zona se registra y que resulta tan difícil, tanto para quienes trabajan en el lugar, como para los presos, particularmente. Sin aire y sin calefacción, la temperatura que llega a niveles de 40 grados en verano o bajo cero en invierno, las deben padecer tan sólo con el uniforme reglamentario ya que no les es permitida otra vestimenta que no sea un pants de algodón, que a decir de uno de los custodios, no es suficiente, ni para el frío ni para el calor.
Después del recorrido por los dos penales en operación del conjunto del Hongo, por lo menos medio centenar de presos despidieron a los visitantes, algunos con una banda musical; otros realizando actos circenses como malabares y piruetas, en tanto que otros entonaron el clásico del rock, Hotel California de The Aegles.
La caravana de visitantes salió desde las instalaciones de la Cámara de Comercio local, encabezada por el presidente Karim Chalita.