TIJUANA BC 28 DE JUNIO DE 2012 (AFN).- La venta y compra de drogas en México “no debe legalizarse”, ya que las instituciones de salud encargadas de atender la problemática no están preparadas, advirtió Raúl Rafael Palacios Lazos, director del Centro de Integración Juvenil (CIJ) de Baja California.
Palacios Lazos explicó este jueves que todavía no existen políticas públicas bien establecidas en las secretarias de salud, que permitan atender debidamente a los pacientes que presentan problemas de adicción a algún tipo de droga y legalizar su comercio solo agravaría el problema.
“La realidad es que no podemos considerar que actualmente estén dadas las condiciones para legalizar (la compra y venta de droga), además, desde un punto de vista de la salud difícilmente podría pensarse en esto porque habría muchas consecuencias en ello”, afirmó Palacios Lazos.
Señaló que la corrupción dentro de las dependencias y la “poca moral de las personas” puede originar que el crimen organizado busque corromper a quienes se dediquen a realizar este tipo de actividades incluyendo a las autoridades encargadas de sancionar.
“El crimen organizado busca como permear algunas posiciones”, aseguró el directivo durante la sesión de preguntas y respuestas, en su participación durante la reunión semanal que realizó el Grupo Madrugadores de Tijuana.
Desmintió que los recursos generados a través de impuestos para quienes comercialicen con la droga, alcance a costear los programas necesarios de atención medica y de rehabilitación, y como ejemplo refirió que en el caso del tabaco, los 179 mil millones de pesos recaudados y que son aplicados para nuevos programas, son rebasados por el número de nuevos consumidores.
“La cantidad que ingresa en recursos no rebasa la cantidad de personas que presentan algún problema de salud por esta adicción”, afirmó Palacios Lazos.
A la reunión asistió también Carlos Javier Gutiérrez Campos, psicólogo y especialista en tratamientos para la adicción, quien explicó que debe replantearse el problema de las drogas, ya que “ellas no son el problema sino las personas” y que actualmente no pueden legalizarse porque no existe la adecuada comprensión del problema ni de cómo debe atenderse.