Por Jaime Cháidez Bonilla
TIJUANA BC 16 DE OCTUBRE DE 2026 (AFN).- En 2003 Roberto Gómez Bolaños participó en la Feria del Libro de Tijuana. Vino a presentar su libro “…y también poemas”. En la conferencia de prensa prácticamente fue imposible escuchar a Chespirito porque Florinda Meza le arrebató la palabra y se encargó de responder por él. Fue frustrante escuchar las opiniones de una mujer a la que no se le preguntaba nada pero ella respondía todo.
Un día después, en la ceremonia homenaje para el historiador David Piñera Ramírez, a las autoridades del Instituto Municipal de Arte y Cultura (IMAC) comandadas por Elizabeth Algrávez, se les ocurrió invitar a Chespirito para que se sentara en el presídium al lado del entonces alcalde de Tijuana, Jesús González Reyes. Todo ello en la calle Revolución en el centro de Tijuana. El presidente de los libreros de Tijuana, Alfonso López Camacho, se notaba incómodo por la presencia de pequeños chapulines en primera fila y varios chavitos del ocho gritando porras para su ídolo. Gómez Bolaños, ya con indicios de sus enfermedades, sonreía y levantaba las manos en agradecimiento. Mientras tanto, el homenajeado Piñera no terminaba de entender la escena surrealista y recibía el honorable reconocimiento de la ciudad en medio de personajes de caricatura.
Y todo eso sucedió en una calle de Tijuana.