Por Jaime Cháidez Bonilla
TIJUANA BC 10 DE OCTUBRE DE 2026 (AFN).- Andrés Henestrosa (1906-2008) ofreció una conferencia en la Casa de la Cultura de Tijuana en el año 2001. Casi tenía 100 años de edad y caminaba erguido, con pasos cortos. Siempre miraba a los ojos y, con el menor pretexto, abrazaba y se dejaba agarrar, principalmente por mujeres. Tenía un encanto muy especial, seguramente relacionado con su lugar de origen, Oaxaca.
En la charla que ofreció en el café literario de la colonia Altamira, Henestrosa recordó una anécdota que se ha repetido con variantes.
Don Andrés y el escritor Salvador Novo salieron tomados del brazo de una cantina de Coyoacán. En la banqueta casi pisan a un teporocho somnoliento que les grita:
-¡Putos, ignorantes, hijos de la chingada!
Siguen caminando y Novo, divertido con la ofensa, le dice a Henestrosa:
-Y ¿cómo supo?
Don Andrés, también riéndose, le responde:
No sé, a mí me adivinó con 2 pero contigo sí le atinó a las 3.