CIUDAD DE MÉXICO 12 DE SEPTIEMBRE DE 2026 (AGENCIA MÉXICO).- Eugenio Derbez sorprendió al revelar dos aspectos muy distintos de su vida durante el evento ENCINEMX, realizado en Cinépolis Angelópolis, en Puebla: por un lado, contó las estrictas reglas sindicales que enfrentó mientras trabajaba en Estados Unidos, donde incluso le prohibieron tomar un bastón de utilería que él mismo había pagado; por otro, confesó que No se aceptan devoluciones cambió por completo su manera de ver el matrimonio y la paternidad, al grado de decidir casarse y desear tener una hija que años después se convertiría en Aitana.
El actor y director aprovechó el encuentro para comparar las condiciones de trabajo entre México y Estados Unidos, y aseguró que en la industria estadounidense existen reglas que pueden resultar difíciles de entender para quienes están acostumbrados a la manera de trabajar en nuestro país.
“Es que aquí en México todo se puede. En Estados Unidos tú no te puedes imaginar, tengo unas anécdotas”.
Una de las experiencias que más llamó su atención ocurrió cuando participaba en una obra de Broadway. Una noche antes del estreno, Derbez quiso acudir al teatro para ensayar por su cuenta, pues todavía no dominaba completamente el inglés y quería practicar antes de presentarse frente al público.
“Les voy a contar una rapidísima. Estaba yo haciendo una obra en Broadway. Una noche antes del estreno, les digo: ‘Quiero venir a ensayar, es Broadway. Me voy a parar a hablar en inglés, yo todavía no hablaba ni siquiera buen inglés. Quiero ensayar solito yo en el teatro’. ‘No se puede’. ‘¿Pero por qué? Por favor’. ‘No, se puede, tú no puedes estar aquí porque el sindicato, porque no sé qué. Tengo que venir contigo’, me dijo fulano de tal, ‘y es mi día libre’. ‘No, tengo que venir, no te preocupes, vengo’. Fue, se paró ahí conmigo porque tenía que estar ahí, porque yo no podía estar solo. O sea, solo con el velador, ¿verdad? Y el velador me prendía la luz, pero tenía que estar con una persona de chaperón”.
Pero la situación que más desconcertó al también productor ocurrió cuando quiso tomar un bastón que formaba parte de su utilería. El objeto había sido fabricado en México, pero además aseguró que él mismo lo había comprado, pagado y transportado hasta Estados Unidos.
“Entonces agarró y le digo: ‘Voy a agarrar mi utilería’, que era un bastón que yo traje de México, que yo mandé hacer en Televisa con la gente de utilería y yo lo compré, yo lo pagué, yo lo transporté, yo lo llevé y lo tenía ahí, donde está Silvestre. Entonces agarré y dije. ‘Ay, espérame, me voy a agarrar mi bastón’. Y di un paso y me dice: ‘No. No, no se te ocurra agarrarlo’, le digo. ‘¿Por qué?’. ‘Porque es el bastón de utilería y no lo puedes agarrar tú’. Le digo: ‘Pero si yo lo es mi bas…, o sea, yo lo pagué, yo lo traje, es mío’. ‘No, te lo suplico, por favor. Si tú agarras ese bastón, mi me corren’. ‘¿Pero te corre quién? No hay nadie, estamos tú y yo aquí’. ‘Por sindicato, tú no puedes agarrar una cosa, te la tiene que pasar un señor de utilería, tiene que venir un señor de utilería, dártelo en la mano para que yo lo pueda agarrar y pueda ensayar’. Le digo: ‘Pero es que mañana estreno y quiero’. ‘No, te lo suplico, no lo agarres’”.
La anécdota llevó a Derbez a cuestionar lo rígidas que pueden ser algunas normas de la industria estadounidense, pues, pese a haber pagado el objeto, no pudo tomarlo para ensayar.
“Y no lo pude agarrar teniéndolo ahí, habiéndolo yo pagado, porque así son los americanos de cuadrados. El sonido, le pedí un día al señor que por favor le subiera tantito al volumen, me dijo que él no porque estaba a un volumen que se había seteado el director y tenía que venir el director de Los Ángeles a Nueva York para decirle que le podía subir un poquito más. Ese es Estados Unidos”.
Sin embargo, durante el mismo encuentro Derbez pasó de hablar de las restricciones que encontró como actor en Estados Unidos a revelar una de las decisiones personales más importantes que tomó a partir de su trabajo cinematográfico.
El intérprete explicó que terminar No se aceptan devoluciones tuvo un impacto inesperado en su vida, pues la historia despertó nuevamente su deseo de casarse y de convertirse en padre.
“Al día siguiente, no, a uno de los dos, al día siguiente que termino decidí casarme. Cuando en mi vida había tenido la idea de casarme, no quería, decidí casarme al día siguiente. Y cuando termino de filmar No se aceptan devoluciones decido que también quiero tener mi propia Maggie”.
Derbez explicó que el personaje de Maggie, interpretado por Loreto Peralta, hizo que volviera a conectar con su deseo de vivir la paternidad de una manera diferente.
“Y ese día le dije: ‘Mujer, ya estoy otra vez enamorado de la paternidad y quiero volver a intentarlo desde otro lugar’. Tan es así que al final de No se aceptan devoluciones, en los créditos finales, los que se queden a verla, hay un agradecimiento para todos mis hijos. Y al final, un año, casi un año y medio antes de que Aitana naciera, o sea, mucho tiempo antes de ser concebida, decido dedicarle un agradecimiento a ella”.
Lo más llamativo es que, según relató, el nombre de Aitana ya estaba decidido antes de que su hija existiera. El actor aseguró que incluso había pensado en ella como su propia versión de Maggie.
“Y todo el mundo me decía: ‘¿Y quién es Aitana?’. Le digo: ‘Es mi Maggie’. Pero mi mujer no le había dicho que quería tener una niña y que si fuera niña se iba a llamar Aitana. Y como yo venía a trabajar con Loreto dije: ‘Yo quiero que sea niña, quiero mi propia Maggie. Y se va a llamar Aitana’. Entonces, hay una dedicatoria a Aitana al final de la película mucho antes de que fuera concebida y mucho antes que naciera. Y ahí la van a ver”.