TIJUANA BC 20 DE MAYO DE 2016.- En pocas semanas de campañas a presidentes municipales y diputados locales han dejado numerosos mensajes en Facebook. Todos ellos, con argumentos de querer mucho a la ciudad y a los habitantes, ya que, afirman, trabajarán para nosotros. En ningún mensaje de los partidos políticos he visto que digan, este mensaje es pagado con tus recursos y me fueron entregados para realizar propuestas plausibles. La campaña que realizo, es subsidiada con recursos que pudieron aplicarse a otros programas, como por ejemplo, eliminar los baches por los que estás pasando en este momento.
En algunas calles me ha tocado ver personas que mueven banderas y saludan con particular entusiasmo. Desean, además, que les hagamos campaña al pegar un mensaje en nuestro auto. Quien esto escribe, por supuesto, se ha negado, en razón de que las propuestas que permitan realizar una diferencia para decidir el voto, no llegan. Se limitan a mencionar el partido y el nombre de los candidatos.
Dado que debo de trabajar, desconozco de qué manera puedo escuchar lo que se dice en los debates. Sin embargo las crónicas que he leído o son poco alentadoras, o lo que se dice es un discurso demasiado repetido y trillado. No deja de sorprenderme el candidato del PRI a la presidencia municipal, quien ya tiene la solución para los problemas de la inseguridad, pero se guarda el secreto para cuando llegué a ocupar el cargo. La solución, sin duda, es muy secreta, dado que el actual presidente municipal del mismo partido que el candidato, no la conoce. ¿Y si no llega? Síganse muriendo en medio de balaceras. ¿Y todo el amor que dice tener a los tijuanenses?
Por otra parte, la guerra de las encuestas ya no sorprende a nadie. Ya se conoce que en unas los ganadores serán ciertos candidatos y en otras, algunos muy específicos. La elección de 2012, dejó el mecanismo en lamentable condición. La pregunta no es quien gana según tal encuesta, sino quien paga dicha encuesta. La falta de organismos que validen sus resultados, las vuelve un mecanismo de propaganda que sólo sirve para contrarrestar una de otra.
Si bien admito pesimismo sobre este proceso electoral, a nosotros nos resulta claro que la manera en que se realizan las elecciones y las campañas, se practican y usan las encuestas ya no corresponde a la sociedad actual, si es que alguna vez fue efectiva. La idea no es que los partidos desaparezcan, sino que existan verdaderos partidos políticos, organismos autónomos, con propuestas y acciones que no se limiten al ámbito electorero.
Los presupuestos de que gozan para hacer campañas y desarrollar sus actividades los ha vuelto parte del monstruo burocrático mexicano. Para modificar al Partido de Estado (PRI) se crearon otros partidos de Estado. Es decir, la experiencia del PRI ha dejado más organismos políticos que encuentran su funcionalidad en lograr un 2% del electorado que les permite el acceso a presupuestos y negociaciones que están lejos de la idea de que también las minorías deben de tener representación. Pero no es una negociación para representar, sino para existir. Por ello los partiditos de estado que hoy tenemos, con candidatos que, con buenas intenciones, pero sujetos a los vaivenes de las negociaciones para mantenerse en la palestra.
Y ahí están, pagados por los impuestos de los mexicanos, con soluciones secretas que sólo se conocerán si ganan.
Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor.
* Marco Antonio Samaniego López. Doctor en historia por el Colegio de México. Su tesis doctoral, Los ríos internacionales entre México y Estados Unidos, fue galardonada como la mejor tesis en el año 2004 por la Academia Mexicana de Ciencias.