TIJUANA BC 22 ABRIL 2016.- Con el inicio de las campañas en todo el país de inmediato han surgido los comentarios en contra de las candidaturas independientes. En diversos estados de la republica donde están disputa la gubernatura, la posibilidad de que emerjan como una fuerza política ya ha provocado dudas sobre la verdadera independencia de estos.
¿Qué tan independientes pueden ser los empresarios, políticos de carrera, ex miembros de partido que ahora han decidido tomar el camino sin el cobijo de los presupuestos formales? Es decir, ¿qué tan independientes son los independientes? ¿Son una moda pasajera o una verdadera solución a un sistema político alquilosado y con verdaderos signos de elefantismo?
Juan Andrew Almazán, por ejemplo, fue candidato a la presidencia de la república en 1940, sin ser miembro del Partido Acción Nacional. La elección fue tan competida que el triunfo se discutió por varios años. La frase de salir con su domingo siete, viene del fraude que diversos sectores, sobre todo urbanos, consideraron que se había cometido el domingo siete de julio de 1940. En tiempos recientes, Vicente Fox, se manejó prácticamente sin partido. Las siglas de Acción Nacional fueron un cobijo temporal y ya desde entonces, un presupuesto que le permitió hacer campaña gracias a los impuestos de los mexicanos.
Una ligera revisión de los candidatos de los partidos políticos a la presidencia municipal de Tijuana nos hace preguntarnos, ¿desde cuándo estos candidatos pertenecen a esos partidos? Dicho de otra manera, ¿qué tan miembros de los partidos son los candidatos que estos organismos ofrecen? Los ejemplos de Leyzaola y Osuna son más que claros. Los dirigentes de los partidos, ante la carencia de candidatos, van en busca de personas que, sin tener cabida en los partidos grandes, les permitan tener la cantidad de votos suficiente para lograr regidurías.
Es decir, para quienes ponen en duda una legitimidad, la pregunta es qué tan legítimos son los candidatos de partidos que sólo están ahí por la base de recursos que les permite lograr una permanencia en el escenario político, pero a costa de los impuestos de los mexicanos, no por lograr ingresos a través de su adeptos.
El argumento en la década de 1990 era que con los recursos públicos, los partidos no serían tomados por las organizaciones criminales. Hoy sabemos que resultó inútil tal razón. Las organizaciones criminales han tomado los partidos y los presupuestos. Los recursos públicos han financiado campañas de narcos. El caso Ayotzinapa tiene altos grados de relación entre crimen organizado, triunfo electoral y partidos que no pueden explicar porque propusieron a sus candidatos. Por supuesto, en el tema de Sinaloa y la chapo diputada por el PAN, esta afirmación encuentra pleno sustento.
Dicho de otra forma, los candidatos independientes pueden resultar atractivos para una población que por razones específicas de sus entidades o municipios, otorguen su voto a individuos que prefirieron no tomar recursos públicos. También, porque los organismos políticos no han respondido a las necesidades de la sociedad. Y esa opinión es infinitamente valida y legitima.
La apuesta puede resultar contraria. Si alguno o algunos logran triunfar y resulta un fiasco, lastimarán una posibilidad de representación política. Pero eso ya ha sucedido, y muchos, con los partidos políticos que financian sus campañas y su quehacer cotidiano con los recursos de todos los mexicanos.
Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor.
* Marco Antonio Samaniego López. Doctor en historia por el Colegio de México. Su tesis doctoral, Los ríos internacionales entre México y Estados Unidos, fue galardonada como la mejor tesis en el año 2004 por la Academia Mexicana de Ciencias.