Columna
Dr. Marco Antonio Samaniego López *
TIJUANA BC 26 DE FEBRERO DE 2016.- Sorprende a muchos el avance de Donald Trump. Los electores del partido republicano lo han apoyado en las primeras etapas de la contienda. Quienes deciden qué candidato los representará en las elecciones de finales de 2016, encuentran en las propuestas del empresario mediático una posible respuesta a sus expectativas para los próximos años.
Desde hace varios años, la presencia de Trump en los medios resultó significativa para un público que gusta de los reality shows. Quizá la imagen del éxito que simboliza sea un atractivo para escuchar propuestas que, cabe decir, se han utilizado en numerosas ocasiones por otros candidatos a la presidencia, a gubernaturas o para el senado estadounidense. Las endebles propuestas carecen de originalidad y son argumentos que iniciaron, cuando menos, a finales del siglo XIX.
Tratar de cerrar las fronteras a la migración es una larga tradición en todo el mundo. Sería un error querer ubicarlo sólo para Estados Unidos, aunque por ser un tema que nos involucra, es claro que se destaca en la atención de los mexicanos. Los nacionalismos y los sentimientos que ello involucra, han encontrado como una bandera constante limitar el ingreso de seres humanos que tienen prácticas culturales distintas al lugar que se pretende llegar.
En Baja California, se ha expulsado a Molokanes (rusos), japoneses, chinos y en la década de 1920 se pretendía que no ingresaran negros. Las razones son diversas de acuerdo al momento. Los motivos son el acceso al trabajo, a la propiedad o en el marco de pugnas comerciales. Bajo el manto de la nación y el nacionalismo, muchas actitudes pueden resultar válidas. Sin duda, los excesos se han registrado en todas partes y como sello, los Estados Unidos, tienen el Ku Kux Klan como forma de amenazar la presencia de extranjeros o de afroamericanos.
Por ello los datos que permiten conocer los perfiles de quienes votan por Trump son llamativos. Son los sectores con menor escolaridad, con menores ingresos y con oportunidades más limitadas. De igual forma, el tradicional voto republicano de los estados del medio oeste, dedicado sobre todo a las actividades agrícolas. Un sector claramente apoyado por programas de gobierno a través de numerosos subsidios para la producción. Dicho de otra manera, personas que viven de manera muy distinta al aspirante republicano.
Entre ellos, destacan en la elección de Nevada los sectores que tienen ascendencia mexicana, o hispana, como lo generalizan algunos medios. Dentro de una lógica, deberían ser quienes se opongan a propuestas que podrían amenazarlos. Sin embargo, también son quienes se sienten vulnerables ante la llegada de migrantes. Si son miembros del partido republicano en el cual votan, son por tanto ciudadanos estadounidenses que tal vez hablan español, o quizá sólo lo entienden. Tal vez sólo lo escuchan y tiene significado por sus parientes lejanos, con los que no sienten empatía. Trump simboliza, para algunos, la posibilidad de empleos mejor remunerados o la seguridad laboral.
Este aspecto es uno de los muchos que debe llamar nuestra atención. El problema no es Trump y sus exabruptos de mal gusto o sus gestos que, desde en nuestra opinión, son bastante esquemáticos y poco afortunados. El tema es qué opinión tienen los sectores que se movilizan en la política estadounidense y que sustentan una candidatura de este tipo.
Por otra parte, en México ya sabemos las implicaciones de un presidente que actúa para los medios.
Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor.
* Marco Antonio Samaniego López. Doctor en historia por el Colegio de México.
Ha publicado más de cuarenta artículos en revistas nacionales, internacionales y capítulos de libros.
Fue director del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Baja California en dos periodos, 1996-1999 y 2007-2011.