LA BUFADORA
Por. – El Mosquito
CUCHILLITO DE PALO
¿De qué se avergüenzan los morenistas que se registraron para ser coordinadores-candidatos pero que no lo han hecho público?
ENSENADA BC 24 DE OCTUBRE DE 2026.- Desde que explotó la deuda del gobierno municipal de Ensenada al final del trienio del profesor Gilberto Hirata Chico (2013-2016), el panorama para el próximo Ayuntamiento -cuya alcaldía estará en disputa en 2027- luce bastante nublado, y por eso llama la atención que haya tantos aspirantes, pero sorprende más que hay quien pretende reelegirse, como la actual edil Claudia Agatón Muñiz, y uno que desea regresar como Armando Ayala Robles, quien en reciente entrevista radiofónica presumió que él ya sabe a lo que va.
Pero si tantas personas se sienten capaces de administrar el municipio, deberían explicar cómo le harán para pagar o al menos reducir la deuda con el Issstecali, y precisar de dónde saldrá el dinero para cubrir las cuotas que se deben al IMSS y las mensualidades de los créditos bancarios, porque el 100 por ciento de las participaciones federales que recibe Ensenada ya están comprometidas para solventar varios de esos compromisos, lo que deja prácticamente sin recursos al gobierno municipal, que cada 14 días apenas si logra completar para el pago de los salarios del personal sindicalizado.
Soluciones a esta compleja situación financiera las hay, pero desde hace más de una década ningún alcalde ha querido asumir el costo político y ha optado por heredar los problemas a su sucesor.
Por tanto, la mujer o el hombre que el año venidero ocupe la silla principal de la oficina que se ubica en el cuarto piso de Palacio Municipal, no puede llegar a llorar, porque fue su decisión competir por ese cargo.
¿CON CÁLCULO ELECTORAL?
La recuperación de zonas invadidas en el cauce del río Tijuana, ante el riesgo de inundaciones por las lluvias asociadas con el fenómeno de El Niño, exhibe un trato diferenciado con relación a lo que ocurrió hace dos semanas, porque ahora sí los tres órdenes de gobierno parecen haber encontrado la urgencia que no mostraron antes de que la tormenta Rachel devastara comunidades del municipio de Ensenada.
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) que encabeza Manuel Guerrero Luna, reportó que fueron removidos cuatro campos deportivos y 61 lotes construidos de forma provisional en la zona federal del río Tijuana; según el organismo, las acciones buscan proteger a los propios ocupantes y a la población ante la posibilidad de lluvias extraordinarias. Además, las autoridades locales reubicaron a las personas afectadas en lugares seguros.
La Conagua recordó que el río Tijuana no sólo conduce las aguas pluviales de la ciudad, sino que también recibe descargas controladas de la presa Abelardo L. Rodríguez, y por ello, subrayó, “es fundamental mantener su cauce libre de obstáculos para favorecer el flujo del agua y reducir riesgos de inundación”.
Nadie podría objetar tal intervención, al contrario, porque recuperar cauces, retirar obstáculos y reubicar a quienes habitan zonas de riesgo son medidas indispensables para evitar tragedias; pero lo cuestionable es que esa capacidad de anticipación contrasta con lo ocurrido en Ensenada antes de la tormenta Rachel, cuyas lluvias dejaron viviendas dañadas, comunidades inundadas, pérdidas humanas y severas afectaciones a la infraestructura urbana.
En Ensenada la emergencia desnudó los rezagos en prevención, limpieza de arroyos, ordenamiento territorial y vigilancia de asentamientos en zonas susceptibles de inundación.
¿Por qué la recuperación de cauces y la reubicación de ocupantes adquieren ahora semejante prioridad en Tijuana, mientras en Ensenada las consecuencias de Rachel evidenciaron omisiones que debieron atenderse previamente?
¿Será que detrás de esta diferencia también existen cálculos políticos?; porque Tijuana concentra una parte sustancial del electorado de Baja California y su peso en las urnas es determinante en cualquier contienda estatal.
Sin pruebas que acrediten una motivación electoral, no puede afirmarse que esa sea la razón de la intervención; sin embargo, la disparidad en la atención alimenta sospechas sobre las prioridades de los gobiernos.
La prevención no debe depender del tamaño del padrón electoral ni de la conveniencia política de cada demarcación, pero con base en lo ocurrido aquí y en Tijuana queda la sensación de que las medidas de protección son selectivas.
CONAGUA DESPRECIA A ENSENADA
Por cierto, la tarde de este viernes sesionó en Ensenada el Consejo Municipal de Protección Civil, en un momento en el que la prevención y la coordinación entre autoridades deberían ser una prioridad.
Pero hubo una ausencia que no pasó desapercibida: la de Manuel Guerrero Luna, director general del Organismo de Cuenca Península de Baja California de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA).
Y es que, después de las recientes inundaciones que afectaron a distintas zonas del municipio y que dejaron 10 víctimas fatales, uno esperaría que el funcionario estuviera presente, presentando un plan de trabajo para atender la limpieza de arroyos y prevenir nuevas tragedias.
Pero no. Ni siquiera una emergencia de esta magnitud parece haber sido suficiente para hacerlo aparecer.
El señor ni siquiera no puede argumentar “problemas de agenda” lo que siempre pretextan los burócratas de alto nivel ya que por lo menos hubiera enviado a un representante a la reunión para que lo ponga al tanto de las acciones de prevención y coordinación.
A veces hacen más daños los funcionarios que los mismos fenómenos naturales.
Qué bueno que estamos en la época del “humanismo mexicano”.
Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor