Fernando Núñez de la Garza Evia
MONTERREY NL 21 DE SEPTIEMBRE DE 2026.-Ganó la senadora Julieta Ramírez la contienda interna de Morena, “haiga sido como haiga sido”. Su campaña parece ser —con mucho— la que más recursos gastó para conquistar la “coordinación” de Morena en el estado. Vale la pena entonces preguntarse de quiénes llega acompañada la senadora a la candidatura y, posiblemente, a la gubernatura del estado.
Nadie llega solo al poder. Y nadie gobierna solo. Incluso en las dictaduras más dictatoriales —valga la redundancia— quienes conquistan el poder llegan rodeados y apoyados por un grupo de personas. En las democracias o en los regímenes autoritarios competitivos ¬—como ya es el caso de nuestro país— los gobernantes llegan acompañados de su partido político, pero también de quienes apoyaron la campaña electoral. Y muy especialmente, de quienes le metieron dinero a la campaña electoral. Porque es ingenuo pensar que los recursos públicos previstos en la ley son los únicos que se utilizan. Hay candidatos que llegan con las manos más atadas porque necesitaron más recursos y, entonces, contaron con más donantes y de mayor peso económico. Hay otros candidatos que llegan con las manos menos atadas porque su persona y su discurso tuvieron más fuerza y, por lo tanto, necesitaron menos recursos y menos donantes.
Morena violó la ley de forma flagrante al iniciar sus procesos internos mucho antes de lo estipulado, con la anuencia de un INE capturado. La idea detrás de regular los tiempos y de comenzar las precampañas más tarde era, precisamente, evitar mayores derroches de recursos públicos y la entrada de recursos ilegales. Sin embargo, acaba de suceder lo contrario: los aspirantes del oficialismo gastaron muchos recursos y la senadora Julieta Ramírez, ni se diga. Que haya ganado envía la señal de que quienes despilfarren más recursos, jueguen más sucio y tengan los padrinos políticos más oscuros son quienes ganarán las elecciones internas. Los que obtendrán el poder. Los que serán recompensados debidamente.
Aún falta la movilización que hará Morena desde ahora hasta el inicio de las elecciones, la cual costará otra andanada de recursos de procedencia desconocida. Y después, las elecciones, con el despilfarro que sigue. Si el morenismo en Baja California no logra concretar la alianza con el Verde y el Partido del Trabajo (especialmente con este último, que se ve todo menos asegurada); si Jorge Hank Rhon se lanza a la contienda por la gubernatura; si Mexicali pudiera perderse; y si lo mismo pudiera ocurrir con la mayoría calificada en el Congreso del estado, entonces Morena gastará aún más recursos y jugará aún más sucio. No habrá pudor alguno: porque, como se han dedicado a calumniar a todos sus opositores y porque la posiblemente candidata tiene un discurso súper-polarizador, los riesgos de perder serán más grandes aún. Harán absolutamente todo para mantenerse en el poder.
No es secreto: la candidata del oficialismo en el estado es la candidata de Adán Augusto López, uno de los políticos con más señalamientos de turbiedades en todo el país. Cómo se pareció la campaña de la senadora a aquella desplegada por su padrino político en 2023. Si Julieta Ramírez llega a ganar la gubernatura, surgen tres preguntas clave: ¿cuánto deberá?, ¿a quiénes?, y sobre todo, ¿cómo va a pagar?
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