LA BUFADORA
Por. – El Mosquito
ENSENADA BC 17 DE SEPTIEMBRE DE 2026.- Aunque ya se develó la incógnita sobre quien contenderá por Morena a la gubernatura, todavía no se vislumbra una candidatura definida a la alcaldía de Ensenada para 2027, pero tras la designación de Julieta Ramírez, la primera lectura es que Claudia Agatón Muñiz podría amarrar la posibilidad de reelegirse, porque hay varias circunstancias que la colocan por delante, entre ellas que ocupa ya ese cargo, y las primeras mediciones, como así le dicen a las “encuestas”, arroja que es la más posicionada para repetir en la presidencia municipal, le guste o no a sus detractores y correligionarios.
Los rivales internos de Agatón son Rocío López Gorosave y Alejandro Arregui Ibarra, además de Isaías Bertín Sandoval, quien siendo del Partido del Trabajo (PT) puede ganar la rifa del tigre si en las negociaciones en la Ciudad de México el PT impone condiciones.
En cuanto al Partido Verde Ecologista de México (PVEM), el otro aliado de Morena, hay que recordar que hace apenas unas semanas sus dirigentes sostuvieron una reunión con Claudia Agatón, y esa es otra señal.
Pero un factor que fundamental será saber si Julieta Ramírez tendrá la oportunidad de incidir en el género y perfil de las candidaturas a las alcaldías y diputaciones locales y federales que estarán en disputa.
Por tanto, la candidatura de Ensenada con seguridad quedará atada a los arreglos políticos que tenga Morena con el PT y PVEM.
SOLUCIONES DIFERENTES
De algunos años a la fecha, no sólo el primer cuadro de la ciudad sino su zona urbana periférica, resiente la falta de espacios para estacionamiento.
Por sus cuatro costados, la ciudad también ha reservado con áreas exclusivas para negocios que deben ofrecer un espacio a sus clientes, pero en este aspecto habría que hacer una precisión.
Hay negocios que, efectivamente, tienen clientes de forma esporádica y otros que, de plano, se localizan tan céntricos que son los transeúntes y no los automovilistas, su principal cartera de consumidores.
Los hay, en sentido contrario, que tienen tantos -en especial los del área de alimentos- que una manzana no les alcanza y, no son pocos, los que han decidido comprar predios cercanos para habilitarlos como estacionamientos para sus negocios. Dos ejemplos son los tacos de pescado el Fénix de calle Juárez o de Carnitas Ramírez de la calle Segunda.
Este modelo es el que las autoridades deberían perseguir antes de continuar con el debate sobre la viabilidad o no de los parquímetros: Alentar al comercio de alimentos para adquirir predios y habilitarlos como espacios exclusivos de su clientela.
Ello provoca un descanso a sus agobiados vecinos, desahoga estacionamientos de la vía pública y genera un ambiente de mejor convivencia, amén que la clientela de estos negocios es retribuida con áreas cercanas a su destino gastronómico.
¿Será tan complicado?
EL VERDADERO RIVAL
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a poner a nuestro país en el centro de su discurso sobre el combate al narcotráfico, al exigir al gobierno mexicano “desenmascarar, detener y enjuiciar” a los funcionarios públicos que, según su planteamiento, ayudan a los cárteles.
Este señalamiento aparece en el documento denominado “Determinación presidencial para el año fiscal 2027 respecto a los principales países en el tránsito de drogas o en la producción de drogas ilícitas”.
Trump sostiene que “(…) México debe adoptar medidas adicionales contra las organizaciones narcoterroristas que dominan amplias zonas de su territorio y siguen amenazando al pueblo estadounidense”.
También reclama que México refuerce la seguridad de la cadena de suministro, incremente las inspecciones en los puertos de entrada y destine mayores recursos a sus fuerzas de seguridad.
La parte más delicada del pronunciamiento es aquella en la que acusa la existencia de funcionarios públicos corruptos que han ayudado y sido cómplices de los cárteles y que, de acuerdo con el documento, han “traicionado la seguridad y la soberanía de su propio país”.
Pero Trump no todo lo ve mal, pues reconoció a la administración de Claudia Sheinbaum por incautar mayores volúmenes de droga, desmantelar laboratorios clandestinos y desplegar recursos adicionales de las fuerzas del orden y del Ejército en la frontera común.
Incluso sostuvo que la cooperación entre ambos países contribuyó a eliminar a algunos de los jefes de cárteles más notorios del mundo, entre ellos “El Mencho”.
El mensaje, sin embargo, termina con otra exigencia, en el sentido de que México debe hacer “mucho más para detener la circulación de drogas mortales que llegan a nuestro país”.
No obstante, difícilmente puede separarse este discurso del calendario político estadounidense, porque el próximo 3 de noviembre se celebrarán las elecciones intermedias, en las que estarán en juego el control de la Cámara de Representantes y del Senado.
Trump, además de ser presidente, es la figura central del Partido Republicano. Por ello, y cada golpe discursivo contra los cárteles, el narcotráfico y la seguridad fronteriza también puede leerse dentro de la disputa política que se libra en Estados Unidos.
No se puede afirmar que las exigencias a México tengan como único objetivo beneficiar electoralmente a Trump o a los republicanos, pero sí es evidente que el tema de la seguridad constituye uno de los asuntos que Trump utiliza de manera constante para movilizar a su electorado.
Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor