LA BUFADORA
Por. – El Mosquito
CUCHILLITO DE PALO
¿Los aspirantes de Morena a la gubernatura de Baja California aceptarán otra posición menor si no resultan designados?
ENSENADA BC 7 DE SEPTIEMBRE DE 2026.- Cuando dos políticos en el poder se encuentran la fotografía oficial que se difunde sólo confirma que se reunieron, pero en el fondo ambos personajes tratan de mandar un mensaje para que lo entiendan los integrantes del llamado círculo rojo.
Y esa parece ser la intención del reciente encuentro que Claudia Agatón Muñiz sostuvo con Janecarlo Lozano Reynoso, alcalde de Gustavo A. Madero y presidente de la Conferencia Nacional de Municipios de México (Conamm), porque Lozano Reynoso no es un alcalde del montón, su posición al frente de dicho organismo le concede interlocución con gobiernos municipales de todo el país, pero, sobre todo, lo distingue dentro de la estructura política cercana a Morena, y a ello se suma su cercanía con la presidenta Claudia Sheinbaum y el respaldo que recibió de ella para llegar a esa posición.
Basta recordar que la propia mandataria federal eligió la alcaldía Gustavo A. Madero de la Ciudad de México para presenciar uno de los partidos del Mundial de Futbol, acompañada por Clara Brugada y por el propio Janecarlo Lozano.
Por eso cobra especial relevancia el encuentro que tuvo con Agatón Muñiz durante la reciente gira de la alcaldesa por la capital del país.
Según trascendió, Lozano Reynoso compartió con la presidenta municipal de Ensenada su lectura del escenario político de Baja California y le expresó su respaldo, al tiempo que habría dejado entrever que existen condiciones para que Agatón busque la reelección; y aunque no habló a nombre de nadie, al menos no de manera pública, la verdad es que tampoco hacía falta, porque ese “mensaje” no necesitaba pronunciarse de forma explícita, sino interpretarse como una señal por el momento, el lugar y, sobre todo, por quién la emite.
Y si el mensaje recibido por Claudia Agatón fue el de “sigue adelante”, entonces la reunión adquiere otra dimensión, sobre todo para quienes todavía dudan de las intenciones de Agatón de buscar la reelección en Ensenada, y si bien la decisión final tendrá que pasar por los mecanismos internos de Morena, las “encuestas”, acuerdos entre grupos y la negociación política que definirán las candidaturas rumbo a 2027, sería ingenuo pensar que esa decisión se tomará en Baja California.
Las candidaturas a las principales posiciones electorales se negocian en la Ciudad de México, donde pesan las alianzas, lealtades, equilibrios internos y, por supuesto, la interlocución con quienes tienen acceso a la principal habitante de Palacio Nacional. Ahí está, quizá, la verdadera importancia del encuentro.
Agatón Muñiz no sólo acudió a la capital para tomarse una fotografía, sino a establecer interlocución política con personajes que tendrán influencia en la mesa de negociaciones.
Agatón está jugando su partida, y no la hace en Ensenada.
BAJO SOSPECHA
Con base en lo que establece la ley, el proceso electoral de 2027 comenzará esta semana, pero desde hace más de un año ya carga con una pesada sombra de dudas por las campañas anticipadas y gastos millonarios en propaganda sin fiscalizar.
El próximo año en juego estarán 500 diputaciones federales, 17 gubernaturas y mil 802 alcaldías, además de otros cargos de elección popular; se trata de una elección de enormes dimensiones que una vez más pondrá a prueba la capacidad operativa de las autoridades y la resistencia de las instituciones encargadas de garantizar que el voto ciudadano se respete.
El problema es que el proceso arranca en un ambiente de división, desconfianza y cuestionamientos sobre la autonomía de las autoridades electorales.
El Instituto Nacional Electoral (INE) lo integran 11 consejeros, de los cuales seis son abiertamente cercanos al partido en el poder, mientras el Tribunal Electoral del Poder Judicial inicia incompleto, con dos de sus siete magistraturas vacantes.
Al respecto, Arturo Espinosa, director de Laboratorio Electoral, advierte que existe preocupación entre quienes analizan la democracia mexicana por la autonomía de las autoridades electorales y por la injerencia del gobierno federal y de gobiernos locales en los procesos políticos; y a ello debe agregarse un factor todavía más peligroso, que es la intervención del crimen organizado.
Sin embargo, el INE parece enfrascado en una discusión que apunta en sentido contrario al fortalecimiento institucional, por la controversia sobre las llamadas “boletas planchadas”.
En 2024, el fenómeno de boletas sin marca en Chiapas encendió las alertas, y un año después, durante la elección judicial de 2025, esta irregularidad apareció en al menos 569 casillas; frente a ese antecedente, parecía lógico establecer protocolos más estrictos, separar las papeletas sospechosas y presentar denuncias cuando existieran elementos para presumir irregularidades.
Pero la modificación aprobada abrió una nueva discusión, pero a propuesta de la consejera Frida Gómez, el criterio será determinar si procede “computar o no computar” las boletas cuestionadas, en lugar de aplicar controles más contundentes.
El consejero Arturo Castillo alerto que “(…) la propuesta debilita profundamente la capacidad del Instituto de verificar la validez del voto y lo hace depender, no sólo de categorías legales inexistentes, sino de la presentación de medios de impugnación ante Tribunal Electoral”.
Tampoco es acertado relajar los filtros para observadores electorales, pues el INE detectó durante el proceso pasado cientos de irregularidades entre solicitantes, desde documentos falsos hasta declaraciones falsas sobre afiliación política o actividad laboral.
La consejera Carla Humphrey destacó que “la observación electoral” permite que “más ojos estén viendo cada una de las etapas del proceso electoral”, y precisamente por eso los observadores deben cumplir requisitos que garanticen independencia y credibilidad.
Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor