LA BUFADORA
Por. – El Mosquito
CUCHILLITO DE PALO
¿Por qué nadie exige al interior de Morena que se han públicas las encuestas para la designación de sus candidatos y candidatas?
ENSENADA BC 28 DE AGOSTO DE 2026.- La nueva postura de la dirigencia nacional del Partido Acción Nacional (PAN), encabezada por Jorge Romero Herrera, abre otra vez la posibilidad de establecer alianzas electorales con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), una fórmula que en Baja California ha dejado más sinsabores que triunfos.
Sin embargo, el dirigente albiazul aseguró que su partido escuchará a las estructuras locales para definir su política de alianzas en cada entidad, bajo la premisa de que las condiciones políticas no son iguales en todo el país.
“Una realidad local no se va a imponer a 800 kilómetros de otra realidad local”, expresó Romero Herrera, al sostener que la causa más importante de Acción Nacional es “salvar a México del tumor guinda”.
Pero horas después, el propio partido tuvo que precisar que las eventuales alianzas serán definidas por la dirigencia nacional, aunque se tomarán en cuenta las condiciones políticas de cada entidad y la opinión de sus estructuras locales.
No obstante, ¿hasta dónde llegará la autonomía de los panistas de cada estado y cuánto pesará, al final, la decisión tomada desde la Ciudad de México?
ALIANZA NO FUNCIONÓ
En el caso de Baja California, la experiencia reciente con las alianzas debería ser suficiente para revisar con cuidado cualquier intento de repetir una fórmula que no funcionó.
En los comicios locales de 2021, PAN, PRI y PRD apostaron por una candidatura externa y postularon a la ex miss universo Lupita Jones Garay, con el objetivo de presentar un rostro ciudadano y competitivo frente a Morena, pero el resultado fue una derrota contundente.
Tres años después, para la elección presidencial de 2024, Acción Nacional volvió a participar en una coalición con el PRI y el PRD, esta vez alrededor de Xóchitl Gálvez Ruiz, y el resultado tampoco favoreció a la oposición, que fue derrotada por Morena y sus aliados.
Estos antecedentes deberían obligar al panismo bajacaliforniano a preguntarse si la simple suma de siglas representa una alternativa electoral o si, por el contrario, las coaliciones terminan por diluir la identidad de los partidos que las integraron.
Rumbo al 2027 el problema para el PAN y su líder estatal, Lizbeth Mata Lozano, no se limita a decidir si irán solos o acompañados por sus antiguos aliados, porque en Baja California aparecerá un nuevo competidor en el escenario estatal, el partido Somos México, organización política a la que se han adherido numerosos militantes y simpatizantes panistas y que buscará ocupar una parte del espacio político que Acción Nacional dejó de representar para sectores de su antigua base.
La eventual irrupción de ese nuevo partido puede dividir todavía más el voto opositor, pero también refleja un problema interno que el PAN no logra resolver, que es la pérdida de cuadros, liderazgos y simpatizantes que antes encontraban en el blanquiazul su principal vehículo de participación política, y que muchos de ellos transitaron a Morena.
AL FILO DEL ABISMO
Por si fuera poco, el PRI llega a este nuevo ciclo electoral en una situación todavía más complicada por la salida de militantes y dirigentes hacia el Partido Encuentro Solidario (PES), fuerza política que en Baja California controla la familia que comanda Jorge Hank Rhon, la cual ha debilitado de tal forma al priismo que incluso existe la posibilidad de que pierda su registro como partido estatal.
Ante ese escenario, una alianza PAN-PRI en Baja California tendría poco que ver con la que se construyó en 2021, dado que el priismo ya no representa la fuerza territorial que presumía hace algunos años y el PAN tampoco puede ignorar que una parte de sus propios militantes ha encontrado acomodo en Morena y en Somos México.
Y al respecto, Jorge Romero Herrera tiene razón en un punto, en el sentido de que cada estado vive una realidad distinta; pero precisamente por esa razón, imponer desde el centro una fórmula de alianzas que ya fracasó en Baja California sería repetir un experimento cuyos resultados están a la vista.
Así que el PAN tendrá que decidir si apuesta otra vez por sumar siglas, si reconstruye su propia identidad o si busca nuevos acuerdos; lo que parece claro es que, rumbo a 2027, el escenario político de esta entidad fronteriza ya no es el mismo.
Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor