LA BUFADORA
Por. – El Mosquito
CUCHILLITO DE PALO
¿Por qué la FGR no actúa con la misma “efectividad” contra los presuntos involucrados en el caso de huachicol fiscal de El Sauzal?
ENSENADA BC 18 DE JULIO DE 2026.- La detención del ex gobernador Ernesto Ruffo Appel es uno de los acontecimientos políticos y judiciales más relevantes de los últimos años en Baja California, porque las acusaciones que la Fiscalía General de la República (FGR) formula en su contra son de una enorme gravedad, tales como delincuencia organizada y contrabando de combustible, integrante de una presunta red de huachicol fiscal que habría movido miles de millones de pesos; y si las pruebas son sólidas, el Estado tiene la obligación de proceder sin distingos partidistas ni consideraciones políticas.
Sin embargo, la política no se desarrolla en un escenario aislado de las circunstancias, porque la captura de Ruffo ocurre precisamente cuando Morena enfrenta uno de los momentos más complicados desde que gobierna el país y Baja California.
La controversia generada por la revocación de la visa estadounidense de la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda, los señalamientos públicos formulados en contra de la mandataria por el ex gobernador Jaime Bonilla Valdez, y las investigaciones que distintas autoridades estadounidenses mantienen sobre otros personajes políticos de Morena mantienen la atención pública concentrada en el partido gobernante.
Y en ese contexto, es inevitable que surjan voces que interpreten la detención de Ruffo como un intento de modificar la agenda pública, percepción que podrá ser correcta o equivocada, pero existe y forma parte del debate político.
Al respecto, también hay un antecedente que Morena haría bien en recordar.
Hace casi cuarenta años, el entonces gobernador priista de Baja California, Xicoténcatl Leyva Mortera (+) decidió enfrentar políticamente al alcalde panista de Ensenada, pero en lugar de desgastarlo, terminó fortaleciéndolo.
Intentaron acorralarlo mediante un juicio político, desacreditarlo y frenar su crecimiento, pero el efecto fue exactamente el contrario.
Los bajacalifornianos interpretaron aquella ofensiva como una persecución política, incluso nació la llamada "ruffomanía" y, apenas unos años después, Ernesto Ruffo se convirtió en el primer gobernador de oposición del país.
Aquella operación terminó siendo uno de los mayores errores estratégicos del viejo régimen.
La pregunta es si Morena corre hoy el riesgo de repetir esa historia, porque una cosa es detener a un personaje con base en una investigación sólida y otra es no lograr sostener las acusaciones ante un juez, y si el expediente se desmorona, si las pruebas no alcanzan para obtener una sentencia o si el proceso termina sembrando más dudas que certezas, la situación cambiará por completo; si esto último ocurre, entonces ya no se hablará del presunto huachicol fiscal, sino del supuesto uso político de las instituciones de justicia.
Lo más paradójico, es que un personaje cuya influencia parecía haberse disipado, podría recuperar protagonismo a los 74 años de edad precisamente gracias a quienes pretendían exhibirlo.
La FGR tiene, por ello, una responsabilidad que trasciende este caso, pues no basta con ofrecer conferencias de prensa ni presentar cifras espectaculares sobre cuentas bancarias, operaciones internacionales o montos multimillonarios; lo que realmente dará legitimidad a su actuación será la solidez jurídica del expediente y la capacidad de demostrar, más allá de toda duda razonable, la responsabilidad penal de los imputados, porque si eso no ocurre, el golpe mediático se convertirá en un búmeran político.
El pasado nos enseña que los gobiernos son expertos en fabricar involuntariamente a sus más fuertes opositores cuando “confunden” justicia con estrategia política.
Al PRI le ocurrió con Ernesto Ruffo en los años ochenta, y sería una ironía que, cuatro décadas después, fuera Morena quien terminara devolviéndole la condición de símbolo político a quien parecía formar ya parte de los libros de historia.
Ha habido y hay decenas de gobernantes que empezaron su ascenso a la cúspide del poder desde la posición de perseguidos o desde la cárcel.
CUCHILLITO DE PALO II
¿Y Rocha Moya cuándo?
SERENIDAD Y PACIENCIA
El exhorto del coordinador de los diputados federales de Morena, Ricardo Monreal, en el sentido de que Marina del Pilar Ávila y Jaime Bonilla “se serenen” llega cuando la confrontación entre ambos trastorna la vida interna de Morena, además de ser un factor de incertidumbre política en Baja California.
Monreal reconoció públicamente que este choque daña la confianza ciudadana y afecta a la alianza de la cuarta transformación, e implícitamente admite que el conflicto ya rebasó los límites de una diferencia personal.
A los morenistas, en especial los aspirantes a la gubernatura, les preocupa las descalificaciones y acusaciones ocupen los titulares, en tanto que los problemas que realmente preocupan a los bajacalifornianos permanecen sin solución.
La inseguridad sigue siendo el pendiente más relevante de la agenda de gobierno, a lo que se agrega las carencias en el sistema de salud y falta de recursos para la educación pública.
La disputa entre la gobernadora y su antecesor, alimentada ahora por la filtración de audios y acusaciones de engaño sólo incrementa la polarización y genera un ambiente de incertidumbre social.
Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor