-In Memoriam-
TIJUANA BC 30 DE JUNIO DE 2026.- Corría el año 1976 en aquel pujante México DF, donde tuve la fortuna de trabajar en el mejor lugar destinado para novatos y profesionales de la comunicación. A Don Eulalio Ferrer se le ocurrió la maravillosa idea que la recién asomada comunicología -que empezaba a imponerse de la mano orientadora de Mc Luhan y otros especialistas-, al pensar que podría ser un auxiliar extraordinario para las marcas que competían ese inmenso y creciente mercado consumidor, ávido de productos que le generaran confianza y le dieran lo buscado. Importantes compañías confiaron en esta modalidad de apoyo a la publicidad convencional y desarrollaron propuestas innovadoras exitosas que pronto se vieron reflejadas en resultados de ventas y en un orden corporativo novedoso y efectivo.
Fue allí, en ese ambiente de jóvenes inquietos reunidos por la iniciativa de un visionario español, donde conocí a un hombre que poseía una inteligencia excepcional, la cual acompañaba con un sentido común criterioso, amplio y ejemplar que aplicaba en cada una de sus tareas, en los contactos permanentes con amigos y estudiantes del tema, que admirábamos su recorrido y trayectoria profesional, lo atosigábamos de preguntas que respondía con la inmediatez y seguridad de quien conocía terrenos que nosotros ignorábamos. El Doctor Jaime Garreta era nacido en Buenos Aires, Argentina y venía de ejercer labores comunicativas en Suecia, donde entre otras actividades, había aprendido la lengua de ese país en unos pocos meses por su dominio evidente para los idiomas, hablaba cuatro y seguía estudiando otros, con las mismas ganas de quien recién empieza.
Además de encantar con la palabra, era la persona de las frases pensadas y oportunas, la favorita para mí era aquella de que “la fe es lo único que sirve para todo en esta vida” o la otra de “sin disenso no hay consenso” que, en los momentos actuales de las agitadas vidas políticas en Latinoamérica, no vendría nada mal ponerlas a funcionar, por ejemplo, para terminar con la polarización absurda que poco aporta a un pensamiento crítico y objetivo.
Trabajando para nuestra agencia publicitaria, mis viajes con él visitando clientes, significaban una cátedra sobre ruedas, un maestro de la comunicación y la política de aquel México culto en esa materia, sin proponérselo y con absoluta humildad me estaba dejando herramientas para mi posterior vida profesional, muchos de esos momentos llenos de sabiduría los supe atesorar y aplicar en todos los órdenes de mi vida, se lo hice saber, cuando visitó mi casa en aquel verano del 2005 donde en una extensa charla ‘balconera’, siguió esgrimiendo sus vastos conocimientos y su voracidad para seguir aprendiendo y ponerse al tanto de las novedades tecnológicas, en ese momento venía de Washington, en funciones como viceministro de Defensa en Argentina, nada menos después de reunirse con Condoleezza Rice Secretaria de Estado de los Estados Unidos.
Me demostró una vez más e hizo suya aquella máxima que nos dice que la grandeza de algunos seres humanos va más allá que en la riqueza de sus bienes, la fama o el poder, si no que permanece plena desde la integridad y humildad a través de sus actos cotidianos, la solidaridad e impacto positivo con los demás y la empatía que genera a su alrededor.
Perdí contacto con él durante la pandemia, lo busqué en redes sin suerte, sin embargo, por el año 2021 supe que estaba en plena actividad, como uno de los fundadores de RESDAL, una ONG y centro de pensamiento -think tank-, que promueve instituciones democráticas transparentes en el sector de seguridad y defensa en América Latina.
En mi reciente viaje a Buenos Aires, volví a buscarlo hasta que me encontré con la infausta noticia de su muerte en el año 2023. Se me fue un amigo que hacía tiempo no veía, pero como decía Borges “la amistad no necesita frecuencia”, porque puede prescindir de la cercanía constante. Desde este rinconcito que habito en la Tierra, te mando un fuerte abrazo hasta donde estés, porque fuiste tan inteligente que seguramente habrás elegido el mejor lugar para tu descanso prolongado. Gracias querido amigo por haberme dado tanto para mi formación profesional, quizás sin que te dieras cuenta, porque mi cerebro joven de aprendiz comunicante de aquellos ayeres hacía ‘copy paste’ de todo lo que decías.
Nos veremos en el más allá, seguramente para que siga aprendiendo de tu ilustrada mente, tu demostrada sagacidad y tu amplia generosidad.
Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor.