LA BUFADORA
El Mosquito
CUCHILLITO DE PALO
¿En verdad habrá piso parejo para quienes aspiran a contender por un cargo de elección popular el próximo año?
ENSENADA BC 16 JUNIO 2026.- A siete días de que la dirigencia nacional de Morena abra los registros para quienes pretendan ser candidatos a las gubernaturas… perdón, a convertirse en coordinadores estatales de la cuarta transformación, en las siguientes horas se espera -para el caso de Baja California- que los senadores Julieta Ramírez Padilla y Armando Ayala Robles, así como los alcaldes Ismael Burgueño Ruiz (Tijuana) y Claudia Agatón Muñiz (Ensenada), y los diputados federales Evangelina Moreno Guerra y Fernando Castro Trenti, soliciten licencia para retirarse temporalmente de sus cargos, a menos que los términos de la convocatoria, que se supone debe difundirse antes del 22 de junio, establezca requisitos que inhiba las ganas de inscribirse en alguno de ellos o ellas.
Morena decidió adelantar los tiempos políticos, aunque el partido gobernante evita llamar precampaña a lo que en los hechos constituye el arranque de la competencia interna por las candidaturas.
Los coordinadores estatales terminan siendo, salvo contadas excepciones, los candidatos oficiales, por lo que el proceso adquiere relevancia para el futuro político de las entidades que renovarán sus gobiernos.
Y aunque la cúpula morenista busca mostrar una imagen de orden y legalidad, pues habla de encuestas, filtros de antecedentes, prohibiciones contra el uso de recursos públicos y reglas contra el nepotismo, debe demostrar que esas disposiciones pueden aplicarse sin favoritismos ni decisiones previamente acordadas desde las altas esferas partidistas.
El “movimiento” que durante años criticó las prácticas de los partidos tradicionales ¿será capaz de llevar a cabo una competencia interna con reglas claras y piso parejo? Esta duda es razonable por la opacidad que prevaleció en sus procesos de selección de candidatos en 2019, 2021 y 2024.
DE ALIADOS A ADVERSARIOS
La decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo de descartar la reanudación del diálogo directo entre la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y la Secretaría de Gobernación marca un punto de inflexión en una relación política que durante años fue una de las alianzas más sólidas de Morena desde que este partido era oposición.
Sin embargo, las declaraciones de Sheinbaum dejan poco margen para la interpretación, porque el conflicto ya no será atendido mediante una mesa nacional de negociación, sino a través de reuniones tripartitas en cada entidad federativa, con la participación de autoridades estatales, representantes sindicales y funcionarios federales, como siempre debió haber sido.
En el fondo el gobierno federal busca descentralizar la confrontación y reducir el peso de la interlocución nacional que la CNTE había logrado construir en los últimos años, porque antes sólo se movilizaban en Oaxaca.
Pero este distanciamiento resulta significativo porque la CNTE fue, durante los años en que Morena era oposición, uno de los movimientos sociales más cercanos a las causas impulsadas por Andrés Manuel López Obrador, porque los maestros disidentes participaron en numerosas movilizaciones contra la reforma educativa promovida durante el sexenio de Enrique Peña Nieto y encontraron en el entonces líder opositor a uno de sus principales aliados.
Aquella coincidencia de objetivos permitió una relación de mutuo beneficio. La CNTE fortalecía la resistencia frente a las políticas gubernamentales, mientras Morena consolidaba su presencia entre amplios sectores del magisterio y de los movimientos sociales.
Pero hoy la realidad es distinta, pues las demandas de la Coordinadora implican elevados compromisos presupuestales, sobre todo en salarios y pensiones, en un momento en que el gobierno federal enfrenta enormes presiones financieras.
No obstante, la prolongación de las protestas, los bloqueos y la liberación de casetas de peaje muestran que la CNTE tampoco está dispuesta a ceder fácilmente, y quiere demostrar que mantiene su fuerza de movilización para obligar al gobierno a reconsiderar su postura.
Así que la relación entre Morena y la CNTE entra en una nueva etapa, pero no se trata necesariamente de una ruptura definitiva, aunque sí de un distanciamiento, a menos que el “creador” desee descuartizar al “Frankenstein” que de hecho es una “criaturita del sistema”.
Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor.