DESDE MI SOFÁ
Por: Obed Silva
TIJUANA BC 31 DE MAYO DE 2026.- Expertos en geopolítica mundial afirman que las guerras en Ucrania e Irán cambiarán la correlación de fuerzas en el mundo y pronostican que el resultado de estas, será el surgimiento de un dominante eje tripolar entre Estados Unidos de América, Rusia y China.
La tripolaridad, se sustentará bajo la doctrina de “estabilidad estratégica” que permitirá a China extender su influencia a Oriente Medio, a Rusia en una parte de Europa y a EE.UU. en Latinoamérica.
Esté escenario impulsa el objetivo del Presidente Trump de conseguir el predominio hemisférico y México está enfrentando los retos que ese propósito implica, aunado a las diferencias que generan la visión sobre el aprovechamiento de los recursos naturales nacionales para generar bienestar a la población de nuestro país.
Cómo parte de la estrategia de dominio político sobre LATAM, la administración del Presidente Trump definió que uno de los ejes de la seguridad nacional es el combate a las organizaciones criminales que trafican drogas al vecino país y para eso las catalogó bajo el rubro de Terroristas Globales Especialmente Designados (SDGT).
Esta definición permite a EE.UU. presionar a los países productores de drogas para que pongan un alto a dicha actividad, de lo contrario, la potencia mundial ha dicho que podría intervenir directamente en el territorio de estas naciones para “eliminar a los terroristas”.
La doctrina contraterrorista lleno el hueco que surgio al desaparecer la amenaza comunista, y con la caída de las torres gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, surgió un nuevo enemigo: “el terrorismo sin fronteras”.
A partir del tristísimo acontecimiento en Nueva York, inició la Guerra Contraterrorista para eliminar a un enemigo universal, letal e invisible, diseminado por todo el planeta.
Con el argumento de que los narcos mexicanos vulneran la seguridad nacional norteamericana, “al utilizar drogas como armas de destrucción masiva en contra del pueblo estadounidense”, el gobierno de EUA está interesado en ejecutar acciones militares en México para eliminar a dichos terroristas pero para que eso sea posible, es necesario que haya condiciones favorables que permitan el éxito de la intervención.
Para el logro del objetivo se ha puesto en marcha una guerra mental contra los mexicanos.
La guerra mental es el uso de tácticas psicológicas y de información para influir en las opiniones, emociones, motivación y comportamientos de la población civil, adversarios o aliados.
A menudo, busca manipular o sembrar confusión en lugar de infligir daño físico. Se manifiesta en el ámbito geopolítico y militar a través de la propaganda, desinformación, guerra cibernética y operaciones de información para ganar apoyo y/o quebrar la moral del enemigo.
Es una guerra sin fusiles que emplea de manera planificada la propaganda e información para influir en las opiniones y emociones cuyo propósito es el control sociopolítico sin recurrir al uso de la fuerza militar extrema.
El inmenso avance de la tecnología informática, la globalización de los mensajes y las capacidades para influir en la opinión pública mundial, han convertido a la Guerra Mental en el arma estratégica dominante.
Las operaciones de la guerra mental son ejecutadas por grupos descentralizados de soldados entrenados en insurgencia y contrainsurgencia, expertos en comunicación social y psicología de masas.
Operan en escenarios combinados, sin orden aparente y sin líneas visibles de combate, las milicias de la guerra mental no usan uniforme y se mimetizan entre la población civil.
El objetivo estratégico de la guerra mental es el apoderamiento de áreas físicas (poblaciones y territorios) a través del control de la conducta social masiva.
La guerra mental está en la esfera de las ideas y los sentimientos de la opinión pública nacional del país agresor, en el ámbito internacional y en el país que será objeto de la agresión.
Lo que se quiere es que la sociedad, sobre la que se ejerce una guerra mental, responda a los intereses del agresor, lo que le da derecho al territorio, a sus recursos naturales y a los consumidores que en ella habitan.
Con el creciente impulso de los grandes corporativos propietarios de la inteligencia artificial (IA), la guerra tradicional será sustituida por la guerra psicológica pura, el fin no será la destrucción física del enemigo, sino la desintegración de la moral y la vida espiritual de una nación por la voluntad de otra.
El resultado de la guerra mental puesta en marcha en México, será lo que marqué el derrotero para las futuras generaciones de nuestra nación.
NOMAS POR JODER:
La presidenta Sheinbaum celebra hoy dos años de su victoria electoral. Las encuestas de los tres anteriores presidentes revelan que en un periodo similar, es la mejor evaluada.
Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor