Palco de Prensa
Por: Gilberto LAVENANT
La madrugada de ayer martes, una tragedia despertó a la población de Ecatepec, en el Estado de México. Una pipa de gas, que circulaba a exceso de velocidad por la autopista México-Pachuca, chocó contra la barda de contención de la vialidad y estalló.
Los daños : 23 muertos, varias personas lesionadas, 20 vehículos destrozados e incinerados, 30 casas y un plantel educativo dañados.
Se dice que eran las 5:00 de la mañana del martes, cuando el chofer del vehículo perdió el control, se impactó contra la barda de contención que divide los sentidos de circulación, la pipa se incendió y estalló, en tanto que el segundo remolque quedó a unos metros de la orilla de la autopista, a punto de caer sobre una zona residencial.
Todo, a consecuencia del exceso de velocidad, la indolencia e irresponsabilidad de las autoridades, al no controlar la circulación de este tipo de vehículos transportadores de combustibles, lo que les convierte en bombas de tiempo, que estallan, con resultados fatales, en cualquier momento.
Las autoridades del Estado de México, lamentan la tragedia. Los mexiquenses, lloran su desgracia. La empresa gasera, lo considera un simple accidente. Nadie advierte que al final de cuentas todos son responsables. Sobre todo, que esto puede ocurrir en cualquier momento y en cualquier parte de la República Mexicana.
Precisamente en Tijuana, este lunes 6 de mayo, estuvo a punto de registrarse una tragedia de dimensiones similares o peores, cuando poco después del mediodía, un camión pipa, que circulaba por la Vía Rápida Poniente, transportando aproximádamente 8 mil litros de gas, se volcó, cuando al circular a exceso de velocidad, el chofer trató de evitar impactarse con otros vehículos que poco antes habían chocado sobre esa vialidad.
Un vehículo que transportaba garrafones con agua, se impactó contra dos vehículos. Debido al incidente, bloquearon la vialidad. De pronto, se aproximó la pipa de gas, parecía inevitable que arrollara a los vehículos accidentados, la velocidad excesiva y el piso húmedo por las lluvias, hacían imposible que frenara oportunamente.
El chofer de la pipa logró virar, para no impactarse de lleno contra los vehículos que bloqueaban la vialidad, ocasionando que el transporte de gas se volcara. Por un verdadero milagro, no ocurrió aquí, lo mismo, o peor, que lo ocurrido un día después en Ecatepec, Estado de México. Afortunadamente la pipa no estalló y se pudo recuperar el combustible oportunamente.
En Tijuana, al igual que en Ecatepec, son muchos los responsables de este tipo de accidentes. Las empresas gaseras, que no vigilan a sus choferes, para que no rebasen los límites de velocidad o para exigirles que cumplan con las precauciones más elementales. El contratar choferes negligentes, quizás hasta mal pagados y pésimamente capacitados. Incluso, posiblemente hasta con vehículos en condiciones mecánicas deficientes. Verdaderas bombas de tiempo, que estallan en cualquier momento.
En especial, son responsables las autoridades de tránsito, parte de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, una de las principales áreas del Ayuntamiento de Tijuana, que encabeza el Alcalde Carlos Bustamante Anchondo, que no vigilan adecuadamente la circulación de vehículos en las llamadas vías rápidas.
Es más, se puede asegurar que la vigilancia en dichas vialidades, es nula, lo cual ha dado lugar a que los conductores de todo tipo de vehículos, en especial choferes de transporte de servicio público y personas que laboran allende la frontera, circulen a excesiva velocidad, con las consecuencias como la del pasado lunes.
Las autoridades municipales, frecuentemente presumen que están realizando un magnífico papel, que gracias a su labor, ha vuelto la tranquilidad en Tijuana, que la violencia ha disminuido constantemente.
Sin embargo, es más que evidente que para ellos, no existen las vialidades de la Zona Río, que en ellas, no aplica ley alguna, que cada quien hace lo que quiere y puede, pues no hay temor a sanción alguna.
A los costados de la canalización del llamado Río Tijuana, existen dos vialidades. Una de alta y otra de baja velocidad, supuestamente. En la práctica, en ocasiones circulan a mayor velocidad en la de baja. Nadie se los impide. En ningún momento se observa que alguna unidad policiaca, sea automóvil patrulla o moticicleta, recorra las vialidades para vigilar que el tráfico sea ordenado y conforme a la ley.
En esas condiciones, resulta sumamente difícil integrarse a ambas vialidades. La descompostura de algún vehículo, sobre cualesquiera de ambas vialidades, en los dos sentidos, puede ser mortal, porque no hay espacio para estacionarse en caso de emergencia.
Los señalamientos de tránsito, tanto de precaución como sobre límites de velocidad, prácticamente son inexistentes y aquellos que existen, nadie los respeta. Si no hay ahí nadie que los pueda sancionar, ni para qué preocuparse.
Urge, que cada quien asuma su responsabilidad, antes de que aquí se registren tragedias como la de Ecatepec, este martes. Que recuerden que más vale prevenir que lamentar.
El Alcalde Bustamante presume, como slogan de su administración, que Tijuana es una ciudad en orden o con orden. La verdad es que en muchas cosas, como el de las vialidades de la canalización, todo es un desorden.
Eso de andar tratando de tapar el pozo, luego de ahogado el niño, es criminal. Hasta en materia de salud en general, la prevención es sumamente importante. Las tragedias, no avisan.
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