Palco de Prensa
Por: Gilberto LAVENANT
Los tecnócratas, o también conocidos como políticos de escritorio, son algo así como paisajistas. Sobre el escritorio, diseñan maravillas. El hambre, la pobreza, el desempleo, la incidencia criminal, la inseguridad pública, la transforman en un paraíso, en un mundo de oportunidades y retos. En papel, con un rollo, con estadísticas amañadas. Esas son sus “realidades”.
Es cierto esto. Esa clase de políticos, de trajecito y de corbata, de zapatos relucientes, viven en un mundo fantástico, generado en su mente, que proyectan a los demás, tratando de que olviden las dramáticas condiciones prevalecientes. Cuentan las buenas, no las malas.
Cuando les dicen que hay pobreza, que hay hambre, burlescos se tocan el voluminoso estómago e irónicos cuestionan : ¿Cuál hambre? Claro, para quienes viven del presupuesto público, no hay hambre. Para quienes viven rodeados de guaruras, con cargo a la nómina oficial, no hay inseguridad. Para quienes tienen chamba, por cuestiones partidistas y no por capacidad o experiencia, el desempleo es un chiste.
Y conste, este tipo de “políticos”, existen en todos los partidos. Individuos generalmente de traje y corbata, con zapatos relucientes, libres de polvo. Buenísimos para operar programas cibernéticos y hacer excelentes presentaciones sobre tal o cual programa, adoptando posturas de gerentillos de empresas. A esos, se les conoce como tecnócratas o políticos de escritorio. Algunos les llaman “políticos de bolsillo”. Ideales para cualquier ocasión.
Esto, a propósito de las actitudes asumidas por Oscar Vega Marin, coordinador general de la campaña de los candidatos de la Alianza Unidos por Baja California, que encabeza el PAN, integrada además por el PANAL, PRD y PEBC, así como la diputada local Rosario Rodríguez.
Lo apuntaba el columnista, que aparentando preocupación porque se les hable con la verdad a los electores bajacalifornianos, durante las campañas relativas al presente proceso electoral, pusieron el grito en el cielo, porque, según ellos, el candidato priísta a gobernador, Fernando Castro Trenti, mintió al hacer su primer propuesta. En otras palabras, lo acusaron de mentiroso.
Resulta que en su primer día de actividades proselitistas, Castro Trenti estableció varios compromisos, entre ellos, que el primer día de su gobierno, firmará un decreto para cancelar las cuotas escolares y garantizar que el gobierno sea quien pague el mantenimiento de los centros educativos, y con ello garantizar que la educación sea gratuita en Baja California.
Vega Marin no quizo desaprovechar la ocasión, y junto con la legisladora panista, convocó a conferencia de prensa para hacer el señalamiento y acusación contra Castro Trenti, pidiendo que no se engañe a los electores, con propuestas que ya son una realidad en el Estado. Dicho en otras palabras, dijo que Castro Trenti miente al prometer cancelar el cobro de cuotas escolares, cuando que legalmente ya están canceladas. Como prueba de ello, leyó el texto del artículo 7 de la Ley General de Educación del Estado, que así lo establece.
Sin embargo, tramposa o mañosamente, los panistas omitieron mencionar, otra disposición del citado ordenamiento legal, que sí permite el cobro de cuotas escolares, disfrazadas de “cooperaciones voluntarias” de los padres de familia. Que en la práctica, son de rigurosa e ineludible aplicación. Esta es una realidad, no cuentos chinos.
Ciertamente el Artículo 7 de la Ley de Educación de Baja California, advierte que “Toda la educación que imparta el Estado será gratuita, queda prohibido condicionar o restringir derechos del educando al pago de cuotas o contraprestaciones”. Hasta aquí, tienen razón los panistas al corregir y criticar lo dicho por Castro Trenti.
Es más, en un segundo párrafo, indica que : “Para garantizar la gratuidad de la educación preescolar, primaria y secundaria, el Ejecutivo destinará en el presupuesto de egresos los recursos suficientes para el mantenimiento y cuidado de las escuelas de nivel básico del Sistema Educativo Estatal”. La realidad es que no destina nada, y entonces, los padres de familia son obligados a “donar” hasta el papel sanitario.
Ante tal incumplimiento del Ejecutivo, también mañosa o tramposamente, en el artículo 64, se habla de la existencia de las Asociaciones de Padres de Familia, entre cuyas facultades, según la fracción II de dicho numeral, se señala la de : “Reunir fondos con aportaciones voluntarias o actividades de sus miembros para los fines de la educación”. Así es, la legislación en mención, a la que hacen referencia los panistas, por una parte prohíbe el cobro de cuotas escolares, pero permite que las supuestas asociaciones de padres de familia, lo hagan, bajo el concepto de “aportacioines voluntarias”, que en realidad son forzosas u obligatorias.
Y no solo eso. Las autoridades educativas han tolerado o soslayado, que en cada plantel educativo se establezcan lucrativos negocios, generalmente en beneficio de los propios funcionarios del plantel, con la operación de las cafeterías, expendio de artículos escolares, fotocopiado, engargolado. Y los más redituables, la toma de fotografías, organización de eventos de graduación y venta de uniformes escolares.
En tales condiciones, las instituciones públicas, operan como si fuesen escuelas privadas. Ante la negligencia o complascencia oficial, en los planteles educativos todo les cuesta a los padres de familia. Ni de chiste, puede decirse que la educación básica sea gratuita.
Pero estas realidades no existen, para los políticos panistas. Para ellos simplemente cuenta lo que dicen los textos legales. La realidad de ellos, es muy distinta a la de los ciudadanos comúnes y corrientes, porque al vivir de la nómina oficial, sus ingresos son elevados y les permiten enviar a sus hijos a escuelas privadas.
Gran parte de estas “realidades”, se originan por el hecho de que las autoridades las toleran, para no tener que asignarles preuspuesto, para cubrir sus necesidades básicas. Los tecnócratas o políticos de escritorio, no ven esto. Y si lo ven, lo borran, de un plumazo.
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