Las idioteces
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Las idioteces

TIJUANA BC - domingo 17 de marzo de 2013 - Gilberto LAVENANT.
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Palco de Prensa
Por : Gilberto LAVENANT


Hace unos días, en Mexicali, la periodista, escritora y académica Denise Eugenia Dresser Guerra, mejor conocida como Denise Dreeser, hizo una tajante y tronante aseveración : “Los idiotas mandan, porque otros idiotas los eligen”. El columnista no estuvo presente en el evento, pero puede asegurar que muchos idiotas aplaudieron a rabiar.

La crónica periodística refiere que el propósito de la exposición de la señora Dresser, fue exponer sus puntos de vista sobre la manera en que la ciudadanía debe actuar en el ámbito político. Les dijo que la sociedad debe ser disidente ante los funcionarios públicos y que debe criticar el actuar   de los políticos mexicanos.   

Manifestó, que la clase política mexicana se aprovecha de la resistencia de personas que, por falta de interés, no participan en las responsabilidades de la sociedad. Fue por ello que dijo fulminante : “Los idiotas mandan, porque otros idiotas los eligen”.

Sin duda alguna, al escuchar esto, los presentes de inmediato dirigieron su mirada al centro del país, aunque evitaron voltear a verse a sí mismos. O tal vez voltearon hacia los alrededores, en busca de idiotas. Porque el señalamiento también estaba dirigdo hacia los electores.

Bueno, en el lenguaje popular, la palabra “idiota”, es fuerte. Se le asocia siempre con una deficiencia mental. Es extraordinaria para ofender a alguien, sobre todo en aquellos casos en que hacen estallar a determinada persona. Si es público y a grito abierto, peor.

Bueno, se dice que la idiotez es el retardo mental más agudo y por lo tanto, acusar a alguien de ser un idiota, es decirle que es un retrazado mental. Así es que, el uso de esa palabra, aplicado en relación con determinado personaje, en especial con aquellos “idiotas que mandan”, pues sí que cala. Como también cala cuando se aplica a los electores.

Nadie puede asegurar que México sea un país de idiotas, o sea de retrazados mentales y obviamente la audacia de la señora Dresser no debe tener ese alcance.

Sin embargo, etimológicamente hablando, Denise tiene razón, está en lo correcto. Muchos mexicanos son idiotas y muchos gobernantes también lo son.

Para respaldar esta aseveración, aparentemente lacerante, ofensiva, denigrante, habría que precisar que la palabra idiota, deriva del griego “idiotés”, de “idios”, que significa privado o uno mismo.  La palabra “idiota”, se empezó a aplicar, a los ciudadanos privados y egoístas, a aquellos que no se preocupaban ni ocupaban de los asuntos públicos.

Se dice que “idiota” también se utilizaba para referir a una persona sin educación, o ignorante.

Sin embargo, el mayor uso de la palabra “idiota”, según los antecedentes, era para referirse a quellos que no se ocupaban de los asuntos públicos, sino sólo de sus intereses privados.

Cuentan que en la antigua Grecia, democrática, la máxima pena que se aplicaba a un ciudadano, en relación a su vida social, era el exilio u ostracismo, que consistía en impedirle o privarle, de participar en lo público. Algo así como suspenderle el derecho a votar y ser votado, en los comicios electorales.

Bajo esa condición y acepción, muchos mexicanos son idiotas, pues no se preocupan ni interesan en los asuntos públicos. En principio, se abstienen de acudir a las urnas a emitir su voto, cuando se trata de elegir gobernantes, y entonces, dejan en manos de unos cuantos, que tradicionalmente han sido la minoría, la elección de quienes gobiernan, a todos los niveles.

La idiotez ciudadana, dá lugar a que cualquier individuo, sin importar capacidad, experiencia o mala fama, llegue a los puestos públicos y haga desmanes, realice actos de corrupción y contravenga las normas jurídicas más elementales. Los eligen pocos y muchos menos son los que se atreven a reclamar.

La mayoría ciudadana, no va a las urnas, por una parte, porque dicen que dá lo mismo, que muchos de los políticos que andan en las contiendas, no son precisamente seres extraordinarios, prudentes, honestos y eficientes, sino todo lo contrario.

Tampoco acuden, porque para ellos es más importante un partido de futbol, acudir a un evento artístico, salir de vacaciones o simplemente descansar en casa.

Sí se preocupan por tramitar y obtener su credencial electoral. Pero lo hacen, porque es el único o principal documento que les permite identificarse, cuando realizan algún trámite o cuando van al banco a cambiar un cheque o a retirar dinero. Si no fuese por eso, ni para qué tramitarla.

Bueno, también los políticos tienen la culpa. Para empezar, porque hacen promesas que no cumplen. Porque prometen hasta lo que no les corresponde. Porque luego de los comicios, nunca en su vida regresan con los electores, para apoyarlos en la búsqueda de soluciones a la problemática que afrontan. Porque hacen una serie de pillerías, de manera cínica, sin rubor alguno y sin que nadie les castigue.

Eso les lleva a pensar que el acudir a las urnas a votar para elegir malos gobernantes, es una pérdida de tiempo. Entonces, asumen la postura de idiotas, se desinteresan por las cuestiones públicas, no opinan, no participan, no reclaman. Y el político al que nadie vigila, ni cuestiona, pues tarde que temprano también se hace idiota, pues se dedica a sus intereses personales, como hacer negocios, menos a cumplir con las funciones de su cargo.      

Es lamentable que ocurran estas idioteces. Así es que ni modo, tiene razón Denise.

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