Palco de Prensa
El video relativo a “Las kikadas”, no dejó lugar a dudas, que el exsenador Héctor Osuna Jaime, decía la verdad, cuando afirmaba que con el simple carisma, no basta para ganar una contienda electoral. El aspirante panista a la gubernatura estatal, Francisco “Kiko” Vega de la Madrid, todos lo dicen, es sumamente caruismático. Ahora también dicen que “no pela un chango a mordidas”.
En el video se le observa titubeante, vacilante, errático, incapaz de hilar frases. Incurre en una incoherencia, tras otra. Comete errores no solamente de dicción, sino absurdos. En su descargo, algunos suponen que estaba bajo los efectos del alcohol. Que poco antes se puso una “guarapeta”, Que por eso sus desatinos.
En algunos establecimientos comerciales, suelen colocar un letrero sumamente sugestivo : “antes de abrir la boca, asegúrese de conectar el cerebro”. En el debate, debió colocarse. Aunque no nada más en el que se llevó a cabo en Tijuana, sino también en los demás. Por ejemplo, en el de Ensenada, tratando de recordar su trayectoria partidista, Kiko dijo que anduvo en el movimiento de Ernesto Ruffo Appel, hasta el de Margarita. Los presentes empezaron a reír, observando que obviamente se había equivocado, pues parecía que se refería a la priísta Margarita Ortega Villa. Las risas de los presentes lo obligaron a reaccionar y de inmediato corrigió el nombre y mencionó a Josefina, la excandidata presidencial.
Algunos se molestaron por la difusión del video y por las observaciones del columnista al respecto. Por tratarse de un proceso interno, podría decirse que tienen razón, que elegir a su candidato para la gubernatura, solamente es cuestión de los panistas. El problema es que si Vega de la Madrid, por mero carisma, es postulado como candidato blanquiazul, se corre el riesgo de que gane los comicios y entonces, su incapacidad manifiesta, ya no solamente es interés partidista, sino de la población en general. Los bajacalifornianos tienen tan mala suerte, que pudiese ocurrir.
Vicente Fox, es un tipo carismático. Se miraba tan francote como candidato presidencial, que parecía la pura verdad. Ofreció un cambio en el gobierno, muchos le creyeron y le dieron su voto. A lo largo de seis años, se lamentaron por haber sido tan ingenuos. Hoy hasta se avergüenzan de que haya sido panista. Bueno, no refrendó su afiliación.
El asunto es más serio de lo que se imaginan. Vale hacer referencia a un caso que sucedió hace algunos años en una de las facultades de la Universidad Autónoma de Baja California. Un jóven, con un evidente trastorno mental, con las características del autismo, se convirtió en la sensación de compañeros y maestros, A simple vista se notaba su incapacidad de razonamiento. Pero tenía una cualidad, memorizaba con una enorme facilidad todo lo que leía. De ahí que, como si tuviera un “chip” en el cerebro, asimilaba los cuestionarios y al acudir al exámen, con preguntas preestablecidas, contestaba de 100, 100.
Los maestros, no le regateaban calificaciones, porque efectivamente respondía correctamente, aunque sabían que no razonaba. Incluso, lo manejaban como ejemplo o reto para sus demás alumnos, a quienes les observaban que estando sanos, mentalmente hablando, mostraban serias deficiencias de aprendizaje, al grado de que en ocasiones reprobaban.
Total, este jóven cursó todos los grados de la carrera, con excelentes calificaciones. Cuando concluyó, al igual que otros compañeros, solicitó se le permitiera presentar su exámen profesional. Obviamente los maestros, y sobre todo las autoridades universitarias, consideraron absurdo permitir que hiciera el exámen profesional, pues sabían perfectamente que estaba incapacitado para ejercer la profesión cursada. Hasta entonces, se percataron que el reglamento de exámenes profesionales no exigía un exámen psicosométrico o de salud mental, para verificar que los egresados son aptos para prestar servicios a la comunidad.
Imaginen a un profesionista con determinados grados de esquizofrenia o de esos trastornos mentales que se presentan repentinamente, ante ciertas condiciones. Un médico, por ejemplo, en plena sala de operaciones o hasta un ingeniero, a la hora de diseñar o calcular aspectos técnicos de la estructura de un edificio. Parece una exageración, pero no es así. Por el contrario, es algo sumamente grave.
En política, o más ampliamente, en materia de administración pública, que se sepa, la legislación electoral no exige que los que aspiren a ser candidatos a determinado puesto de elección popular, deben acreditar que están sanos mentalmente. Los ciudadanos no deben estar expuestos a ser gobernados por un desquiciado o incapaz mental.
Kiko Vega, es simpático, pero de acuerdo al video,como que trae “algún tornillo suelto”. Por ejemplo, eso de decir que : “Y en muchos municipios de Tijuana”, o bien : “No hay mejor medicina, que la preventiva…Cuando se atiende…con tiempo, a cualquier persona….obviamente, la persona recibe el tratamiento con mucha anticipación…se siente mejor y sufre más…”, Como diría Derbez : ¡Que alguien me lo explique!
Si fuera a gobernar, nada más a los panistas, pues allá ellos. En su salud lo hallarán. El problema es que gobernaría a todos los bajacalifornianos y entonces esas obvias deficiencias o incapacidades del precandidato blanquiazul a la gubernatura estatal, ya atañen o preocupan a todos los bajacalifornianos. Y que no se molesten sus seguidores o simpatizantes, por señalar lo que es obvio. El video, no deja lugar a dudas.
Ahora que si lo que quieren es tener gobernando a un individuo que sea manejado por quienes lo patrocinan o promueven, también es sumamente grave. Háganle caso a su otro precandidato, Héctor Osuna Jaime. Reflexionen, recapaciten y entiendan que se trata de elegir a un candidato a gobernador, no al hazmerreir de propios y extraños.
Dado el éxito del primer video, cuentan por ahí que ya están preparando la nueva versión. Aseguran que estará mucho mejor que la primera. Ojalá que Eugenio Derbez no les vaya a reclamar, el mal uso de su trabajo. Sobre todo, por andar proyectando a simples novatos de la comicidad. Dicen que ya se agotaron las entradas para el próximo debate.