Palco de Prensa
El próximo 4 de marzo, el PRI cumpIirá 84 años. Ya es un anciano. Podría decirse, no solamente que ya está ”chocheando” y que rebasó la tercera edad, sino que ya anda en las últimas. Que en cualquier momento podría “colgar los tenis”.
Bueno, cuando en el 2000 perdió la Presidencia de la República, hubo muchos que pensaron que su final ya estaba cerca. Le daban muy poco tiempo de vida. Pero no murió, como se pensaba, y si se fue, retornó “del más allá” y en el 2012, a sus 83, le dió una apabullada al PAN, que casi lo aniquiló.
Quien lo fuera a decir, ya casi muerto, al menos muchos pensaban que ya “había petateado”, “noqueó” al Partido Acción Nacional. Y hoy está sentado en la silla presidencial. Los panistas, todavía no lo pueden creer.
Y, créanlo o no, pero en su cumpleaños 84, el PRI pretende lucir como un “chamacón”. Tal parece que ha aprendido de todos los tropezones de su larga vida, más de 70 en el poder, y 12 sin poder. Y conste, no es cuestión de Viagra, ni nada de eso. El caso es que ahora, ya no quiere volver al desempleo. De tonto deja la silla.
Aunque lo comentamos en broma o con sarcasmo, deben saber que es cierto. Los jerarcas priístas están trabajando en la reingeniería del partido tricolor, a fin de que no vuelva a perder ninguna elección. Se trata algo así como de “cirugía mayor”. No solamente estética, sino interna.
Uno de los primeros aspectos que tomarán en cuenta, es que cuando a la hora de seleccionar candidatos para determinado cargo electoral, había dos “gallos” y la línea se daba por uno de ellos, el otro daba el “chaquetazo”, se refugiaba en otro partido y con el papel de víctima o malquerido, agarraba tal popularidad, que les ganaba los comicios. El de “Malova”, es uno de esos casos.
El caso es que por cuestiones reglamentarias, esos priístas, ya no podían reintegrarse al PRI. Generalmente, por mera gratitud, permanecían un tiempo con el partido que los adoptó, pero en cuanto podían, buscaban refugio en otro, y en otro. Algunos soñaban con volver al redil, pero les hacían fuchi.
Bueno, pues en la XXI Asamblea Nacional del PRI, en la que se celebrará su 84 aniversario, se darán a conocer los cambios que se están preparando a las normas internas del tricolor, y que permitirán, a quienes no les de la oportunidad de ser postulados para determinado cargo, aceptar que los postule cualesquier otro partido, sin que eso sea considerado como una traición partidista. Entonces, sin reclamos, ni resentimientos, podrán tener doble oportunidad de ganar. Con candidato propio y con un priísta bajo otras siglas partidistas. Nada tontos, quienes están diseñando esta fórmula.
Algo así como tener doble nacionalidad. Ahora podrían tener doble filiación partidista, sin que los acusen o tachen de “chaqueteros”. Además, harán valer el recurso de “candidaturas ciudadanas”. Igual que hacen otros partidos.
Esto no es un invento, ni una mera especulación. Lo dijo el propio Presidente del CEN del PRI, César Camacho Quiróz, el pasado jueves, en entrevista radiofónica. Específicamente con Oscar Mario Beteta, conductor del programa En los Tiempos de la Radio, del Grupo Fórmula.
Primeramente, reveló que están considerando la posibilidad de ser un partido más abierto e incluyente. Que políticos “que no son militantes, es decir, candidatos externos, puedan ser postulados por el PRI para contender en alguna elección, siempre y cuando estén de acuerdo, simpaticen con los grandes propósitos, con las grandes líneas de pensamiento del Partido”.
Explicó que “Alguien que quiere ser candidato por el Partido y no es militante, no tiene credencial, pero goza de simpatía entre la comunidad, los estudios demoscópicos, o sea, las encuestas, registran que tiene no sólo amplio nivel de conocimiento, sino que la gente cree en él como una persona recta, que conoce los problemas, que puede ser un buen presidente municipal, un buen diputado, eventualmente un buen gobernador, creo que estaríamos en condiciones de abrirle las puertas para que pueda ser postulado por nosotros y convertirse, por el voto ciudadano, en una autoridad con el sello priista, aunque de origen, diríamos, ciudadano”.
Luego agregó : “Un partido abierto, un partido que también considera la posibilidad de que si alguien, por alguna circunstancia, se fue del Partido o fue postulado como candidato independiente por otras fuerzas políticas, pero nunca rompió con el Partido, si se somete al escrutinio de la Comisión de Justicia Partidaria, puede regresar a las filas del Partido”.
Aunque hace la aclaración pertinente : “No abrir de par en par, no abrir indiscriminadamente las puertas a quien sea que se haya ido. Solamente a quien la propia Comisión de Justicia partidaria considere que no rompió con el Partido, que no tuvo una conducta que no, digamos, que pueda avergonzar a todos”.
Esas son algunas de las características del nuevo PRI. ¿Será bueno o malo para el tricolor? ¿Bajo esta modalidad, podrán reintegrarse Cuauthémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Manuel Bartlett y tantos priístas que hoy militan en otros organismos políticos ?
Esto es algo que atañe a los priístas. Lo cierto es que es más que evidente que en política, lo que importa, no son las cuestiones ideológicas, sino el poder, a como dé lugar. Bajo unas siglas partidistas, o bajo otras. Camaleonismo, a su máxima expresión.