Palco de Prensa
Luego de haberse resuelto la designación del cuasi candidato priísta a la gubernatura del Estado, Fernando Castro Trenti, ahora siguen las candidaturas a las alcaldías y diputaciones locales. Se presume que este día, se publicará la correspondiente convocatoria.
Y si el asunto de la gubernatura, generó dificultades, pues lo de las alcaldías y diputaciones no será nada fácil. En especial las alcaldías, específicamente la de Tijuana, sobre todo, por la larga fila de aspirantes. Quienes pretendían la candidatura para la gubernatura, eran siete. A la alcaldía tijuanense son más o menos en el mismo número.
Inicialmente se decía que la candidatura le correspondía a René Mendívil, en premio al tiempo que ha estado al frente de la dirigencia estatal del PRI. En especial, porque tiene a su favor el hecho de que en el 2010 los priístas, bajo su coordinación, lograron las cinco alcaldías de Baja California y la mayoría legislativa. Y en el 2012, 7 de 8 diputaciones federales. Como coordinador del barco priísta, le corresponde el mérito.
Pero, nunca faltan los peros, en principio, las posibilidades de Mendívil, estaban condicionadas a la decisión de la candidatura a la gubernatura. De resultar beneficiado el empresario casinero Jorge Hank Rhon, seguramente no estaría de acuerdo en que René fuese el candidato a alcalde de Tijuana.
En cambio, de resultar beneficiado o elegido Fernando Castro Trenti, como finalmente ocurrió, se consideraba lógico que Mendívil ostentara la candidatura tijuanense. Esto en condiciones normales. El caso es que la determinación de Castro Trenti, no fue en condiciones normales. Hubo muchas presiones para que no fuera. Al final, entre los pros y los contras, pudieron más los pros. Pero se dice que no puede ganar de todas, todas. Que la alcaldía de Tijuana debe quedar en manos de alguien de las demás fuerzas políticas.
Además, a las aspiraciones de Mendívil, se oponía otra cuestión. Surgió la versión de que el CEN del PRI, otorgó a los restantes 6 aspirantes priístas a la gubernatura, la oportunidad de proponer al menos un candidato a Alcalde, en sus respectivas zonas de influencia.
Que en el caso de Carlos Bustamante Anchondo, en lugar de proponer a alguien para la alcaldía de Tijuana, prefirió una diputación. Y que en lugar de proponer a David Saúl Guakil, optó por su Secretario de Finanzas, Rufo Ibarra Batista, pero para una de representación proporcional, de esas que no requieren de campaña política. Esto, con la intención de tener alguien en la legislatura, que le cuide las espaldas a la hora de revisar las cuentas de su gestión.
Que entonces, correspondió al empresario casinero Jorge Hank Rhon, la facultad de proponer a alguien de sus confianzas, para candidato a Alcalde de Tijuana. Que mencionó dos nombres, los de Carlos Barboza Castillo y de Jorge Aaztiazarán. En ese orden de preferencias.
Y aquí, se dió algo especial. Dos de los delegados del CEN del PRI en la entidad, tienen lazos familiares y de amistad con Aztiazarán, de forma tal que “escucharon” en primer lugar el nombre de éste, y como segunda opción a Barboza Castillo.
Aztiazarán es muy serio y tranquilo. No es dado a involucrarse en polémicas, mucho menos de carácter político. Pero hay quienes afirman que le molestó que se pudiese considerar que de ser postulado, sería bajo la sombra de Hank Rhon. Por lo tanto, optó por mantenerse a distancia. Prefirió guardar silencio hasta que esto se resuelva.
Esto llevó a generar el dilema de que la candidatura a la alcaldía de Tijuana, se debe resolver entre René Mendívil y Jorge Aztiazarán Orci y que toda vez que de dejar la decisión en manos del Consejo Político, los consejeros resolverían a favor de Mendívil, la resolución estaría en manos del CEN del PRI, como ocurrió en el caso de la gubernatura.
Entonces, como con el dilema de la gubernatura, entre Hank Rhon y Castro Trenti, surgió la versión de que debe haber un tercero en discordia. Y, como dicen que hay quienes escuchan decir rana, y saltan, pues de inmediato surgieron muchos aspirantes a la candidatura para la alcaldía tijuanense. Unos con amplia capacidad, pero con pobre o nula carrera política. Otros con poca capacidad, pero tan sólo con historia política.
Algunos de ellos, se han anotado, aún cuando saben que tienen pocas, muy pocas posibilidades de lograr la candidatura. Se han anotado, como cuando alguien desea viajar en días críticos, cuando los vuelos están saturados, en lista de espera. A la mejor se dá una vacante y se suben al avión en el último minuto. Piensan que eso podría ocurrir.
La lista de los nombres de los aspirantes, en lista de espera, valga la redundancia, es larga. Casi tan larga como cuando se organzan las ferias del empleo. Después de todo la chamba de alcalde, aunque complicada, implica una buena paga. Paga y poder público. Además de una serie de prerrogativas, incluyendo la posibilidad de hacer negocios colaterales.
En primer lugar, aparece Mario Escobedo Carignan. Dicen que de arrepentidos, está lleno el cielo. Mario pudo hacer estado ocupando el puesto de Alcalde que hoy ostenta Bustamante, pero renunció ante esa posibilidad, cuando conoció las entrañas del sistema político. Cuando se enteró que el equipo del gobierno municipal, se integra por compromisos políticos y no en base a capacidades. Que la mayoría de las posiciones ya están etiquetadas a favor de tal o cual organización priísta. Que el candidato a Alcalde, no tiene facultades para seleccionar.
Mario tronó y “tiró el arpa”. Entonces, Carlos Bustamante era uno de los que estaban en lista de espera. Y ocurrió el milagro, se dió la vacante tan anhelada, entró de emergente y ganó. Ni él mismo lo podía creer. Bueno, ahora piensa y presume, que ganó por méritos propìos. La verdad es que la decepción, es el primer pero para no postular a otro empresario