Palco de Prensa
Por: Gilberto LAVENANT
Los políticos, de todos los niveles y de todos los partidos, suelen tener parientes que, de una u otra forma, les generan incomodidades. Los Presidentes de la República los han tenido. Carlos Salinas de Gortari, por citar un ejemplo. A nivel local, Ernesto Ruffo Appel.
Ayer el columnista comentaba aquí, en Palco de Prensa, las reacciones de los priístas bajacalifornianos, por la designación de políticos de otros partidos ajenos al PRI, en las delegaciones federales.
Decía que los priístas de Baja California andan sumamente decepcionados. Frustrados, podría decirse. Que suponían que al asumir la Presidencia de la República Enrique Peña Nieto, las delegaciones de las dependencias federales, les serían asignadas a los tricolores. Que ya se miraban, muchos de ellos, ostentando posiciones que en los últimos 12 años usufructuaron los panistas.
Comentaba que las designaciones se habían retardado, bajo el supuesto de que también formarían parte de las negociaciones políticas hacia las elecciones locales de julio próximo, advirtiendo que aunque la contienda de julio será por una gubernatura, 5 alcaldías, 17 diputaciones de mayoría relativa y 8 de representación proporcional, además de sindicaturas y regidurías, que son pocas para conformar a todas las organizaciones y fracciones priístas.
Decía también que los priístas tenían la esperanza de que, si no alcanzaban una candidatura, pues de compensación les otorgarían alguna delegación federal. Pero que les está pasando, algo así como dicen que le pasó “al perro de las dos tortas”, que por demorar en decidirse por una u otra, se quedó sin ninguna.
Y entonces señalaba que las primeras delegaciones federales han sido asignadas a políticos ajenos al PRI. Que, por ejemplo, la de la SEMARNAT, se otorgó a Alfonso Orel Blancafort Camarena, quien en los comicios federales del 2012, fue candidato a Senador por el PVEM. Que perdió, o al menos eso se pensaba, pues ganó la chamba federal que ahora ostenta.
Mencionaba también la designación de la exdiputada federal panista, Sonia Leslie Del Villar Sosa, como Delegada de la Procuraduría Federal del Consumidor, y de Marco Antonio Corona Bolaños Cacho, como delegado de la Sedesol, a cargo de Rosario Robles. La dependencia encargada de los programas más importantes de la administración del Presidente Peña Nieto. Como la cruzada contra el hambre.
En el caso de este último, apuntaba que el problema es que todo indica que el jóven funcionario es miembro activo del PAN, pues fue funcionario en dos administraciones panistas de Playas de Rosarito, y en su descargo decía que en los tiempos de auge del panismo en la entidad, quien quisiera agarrar chamba en la administración pública, necesariamente debía afiliarse al partido blanquiazul. Que parecía que, al menos por conveniencia, se hizo panista.
Hacia hincapié en que Marco Antonio, es nieto del Profesor Bolaños Cacho, prominente priísta, sumamente estimado, Alcalde de Tijuana de 1971 a 1974. A esto agregaba que, dicen, que la posición la logró, porque es cuñado de Benito Neme Sastré, hijo del exgobernador tabasqueño Salvador Neme y empresario vinculado al Estado de México, designado Director de Caminos y Puentes Federales.
Concluía, sobre este caso, diciendo que gracias a los lazos familiares con Neme, que de paso es compadre del exgobernador mexiquense, Corona Bolaños Cacho se integró a la campaña del entonces candidato priísta a la Presidencia de la República, como Coordinador Nacional de Evaluación y Seguimiento de la Sociedad Civil. Que el ser panista, no fue impedimento para integrarse a la administración federal priísta.
El día de ayer el columnista recibió, vía correo electrónico, desde Cuernavaca, Morelos, con la expresión “cuñados y delegados federales”, un escrito suscrito por la Lic. Isabel Morales Durán, Coordinadora de Comunicación Social de Caminos y Puentes federales de Ingresos y Servicios Conexos, CAPUFE, cuyo titular es precisamente el Lic. Benito Neme Sastré, cuñado del Delegado de Sedesol.
De entrada agradece se le mencione aquí en Palco de Prensa, en la columna titulada “Los delegados federales”, en la que se hace mención a su cuñado Marco Antonio Corona Bolaños Cacho.
Indica que su jefe le dió instrucciones precisas para comentarle al columnista “de su militancia y lealtad al Partido Revolucionario Institucional, sobretodo de su certeza de que dentro del PRI existen cuadros calificados y con experiencia para ocupar cargos con responsabilidad social”.
Que “Sin embargo, al llegar el PRI al gobierno, municipal, estatal o federal, deja de ser partidista para trabajar en bien de toda la sociedad a la que pretende servir gracias al voto mayoritario”.
Luego se desmarca de la designación de su cuñado, que dice estar lejos de la realidad, “que el hermano político del director de CAPUFE, es un jóven profesionista que ha hecho carrera en la iniciativa privada en el D.F.”.
Ahora resulta que es mera casualidad que el titular de CAPUFE, sea compadre del Presidente Peña Nieto, y su cuñado haya sido designado delegado de Sedesol en Baja California, siendo panista. Seguro su cuñado omitió revelarle su filiación partidista, cuando lo recomendó para el cargo, lo que es el motivo del enojo de los priístas bajacalifornianos y lo convierte en un cuñado incómodo.
Y conste, no se trata de poner en tela de duda la calidad moral del delegado de Sedesol, sino de destacar su filiación partidista. ¿Resistirá la tentación de favorecer a sus compañeros del PAN, en plena contienda electoral? Qué incomodidad.
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