Palco de Prensa
Por : Gilberto LAVENANT
Este fin de semana terminaron las expectativas o las especulaciones, en torno a la selección interna del candidato priísta a la gubernatura estatal. El único aspirante inscrito lo fue el diputado federal Fernando Castro Trenti. El “soldado del PRI”, Jorge Hank Rhon, como que lo frenaron súbitamente en sus pretensiones de rebeldía. Como que aguien le dijo : “engarróteseme ahí” o algo así como “calladito te ves más bonito”. Una mera expresión popular, obviamente.
Sin embargo, el tipo de especulaciones ahora tal parece que están basadas en resentimientos. Aquellos que daban como un hecho que Hank Rhon se inscribiría como precandidato, o que auguraban que las posibilidades de Castro Trenti se esfumarían en cualquier momento, ahora afirman que el proceso a favor del legislador, es solamente producto de arreglos oscursos, bajo la sombra del Pacto por México.
Claro que también el grupo de los castrotrentistas creció súbitamente. Una bola de oportunistas y acomodaticios, que estaban al acecho de la decisión sobre este asunto, ahora juran, como ha sido tradicional, que estaban seguros que sería Fernando, que definitivamente es el mejor hombre para la gubernatura, que no hay otro como él, que “el ingeniero” es poderoso económicamente, pero que políticamente es menor que Castro Trenti.
Incluso los hay que hablan del precandidato priísta, con cierto rencor o despectismo, pretendiendo destacar sus fallas o lados negativos. Festejan, cual si reflejaran el panista que muchos priístas llevan dentro –Calderón decía lo contrario respecto de los blanquiazules-, que los del partido de enfrente están contentos, pues consideran a Castro Trenti el candidato más débil.
Seguramente dirían lo mismo si el elegido hubiese sido cualesquiera de los otros 6 aspirantes priístas. Los alcaldes Carlos Bustamante, Enrique Pelayo Torres y Francisco Pérez Tejada Padilla, de Tijuana, Ensenada y Mexicali, respectivamente, Eduardo Martínez Palomera, Humberto Lepe Lepe e incluso Jorge Hank Rhon. Siempre habrá quienes no estén contentos con las decisiones que se toman. Con más razón en los partidos políticos. Hay quienes hablan por las hertidas.
Por cierto, muchos se preguntan ¿Por qué Hank Rhon no se inscribió, como había anunciado? La respuesta es sencilla. No fue por disciplinado, ni por convicción de que se tomó la decisión más acertada. Soñaba con la posibilidad de ser el elegido. Es más, le hicieron creer que era factible que la balanza del “gran elector”, se inclinara a su favor. Que demostrara el nivel de fuerza política y, a la mejor, se le hacía. El empresario ya se veía como monarca de Baja California, sentado en el trono, de ser electo como Gobernador de Baja California. Aún no termina de lamer las heridas de 1997.
Aunque no se dijo nada, habría qué decir que “al buen entendedor, pocas palabras”. O ninguna palabra, como en este caso. Quienes idolatran a Hank Rhon y le perdonan todas sus extravagancias, incluso las marcadas sospechas en torno a asuntos penales, o bien le envidian su poderío, lo suponían un semidios, todo poderoso, indomable, implacable. Suponían que el sistema político priísta, no podría someter a uno de sus hijos predilectos.
Sus seguidores, y él propio Hank, no entendían, que la amenaza de registrarse como precandidato priísta a la gubernatura, brincándose “las trancas”, cuando que la decisión ya se había tomado a favor de Castro Trenti, no representaba un reto para el ahora precandidato, sino para la dirigencia nacional priísta e incluso para el propio Presidente Enrique Peña Nieto. Dicen que estiró el hilo, a tal grado, que estuvo a punto de romperse.
Ni modo. Si un Manlio Fabio Beltrones Rivera, que se sentía presidenciable, llegó un momento en que tuvo que reconocer que el sistema político no le favorecía para lograr la candidatura priísta a la Presidencia de la República y por ello declinó en el último momento. Nadie olvida aquello de : “mañana, empiezo otra vez”.
El “clan Hank”, nació en el sistema político priísta. El poderío económico que ostentan, lo heredaron de su padre el profesor Carlos Hank González. El sistema panista hizo a Jorge pisar la cárcel. Salirse del carril, le sería catastrófico. Es extravagante, no tonto. Como ya lo había observado el columnista, con esta decisión a favor de Castro Trenti, quedó demostrado el alcance del poderío presidencial y que, total, los políticos saben que si “el señor Presidente” se equivoca, nadie puede cuestionarle.
Así mismo, las especulaciones y rumores que surgen, luego de quedar cerrado el capítulo de la selección del candidato priísta a la gubernatura, es por cuanto hace a la selección interna de los precandidatos o candidatos a las alcaldías y a las diputaciones locales. Las sindicaturas y regidurías, son de menor relevancia, pero también hay rebatinga por ellas.
Dicen que los aspirantes priístas a la gubernatura estatal, no tuvieron objeción en declinar a favor de Castro Trenti, a cambio de que les dieran la oportunidad y facultad de proponer como candidatos a las respectivas alcaldías que ostentan, a uno de sus afines, para que les cuide las espaldas. Siendo tres los Alcaldes pretensos, pues se daba como un hecho que las cadidaturas a alcaldes de Tijuana, Ensenada y Mexicali, ya estaban “amarradas”.
Sin embargo, que había variantes. Que en el caso de la candidatura a alcalde de Tijuana, la propuesta estaría a cargo de Hank Rhon y que el empresario había propuesto al Dr. Jorge Aztiazarán Orci. Lo cierto es que el empresario si hizo referencia a dicho profesionista, pero puso en primer término a Carlos Barboza, uno de sus allegados. Aztiazarán, poco dado a invlucrarse en cuestiones políticas, no ha hecho reclamo alguno, pero se sabe que no le agrada que le pongan etiquetas. Que no es “de la cuadra Caliente”.
En el caso del Alcalde Carlos Bustamante, se dice que en lugar de apoyar a David Saúl Guakil, su Secretario de Desarrollo Social, optó por impulsar a su Secretario de Finanzas, Rufo Ibarra Batista, como diputado plurinominal, de esos que no hacen campaña, para que le cuide las espaldas en la legislatura estatal. Bueno, eso es lo que dicen. Lo cierto es que muchos priístas, emulando a Hank Rhon, tendrán que lamerse las heridas.
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