Palco de Prensa
El martes 29 de enero del año en curso, bajo el título “Y si fuera Hank Rhon”, plantaba una serie suposiciones que podrían darse en caso de que el empresario casinero Jorge Hank Rhon fuese postulado como candidato a la gubernatura estatal.
Decía entonces que era sabido, que quien llevaba la delantera en labores proselitistas hacia la gubernatura estatal, en el caso de los aspirantes priístas, lo era el diputado federal Fernando Castro Trenti. Decía que si de amarres se trata, ya hizo nudos por todas partes.
Pero advertía que si de popularidad o conocimiento se trata, el empresario de los casinos, Jorge Hank Rhon, le ganaba “por una nariz” al diputado federal.
Observaba quer no había pasado desapercibido, para nada, que luego de la visita del Presidente del CEN del PRI, César Camacho Quiróz, en días pasados, Hank empezó a hacerse el aparecido en todas partes, al grado de que había quienes intuían o sospechaban de que, de mexiquense a mexiquense, el dirigente nacional del priísmo, le reveló a su paisa, no tanto que sería el elegido, sino cuando menos que estaba entre los primeros de la lista. Lo cual efectivamente fue cierto.
Apuntaba que, la verdad, por los inconvenientes del viaje, el visitante llegó demorado y ni tiempo tuvo de dedicar algunos minutos en privado con alguno de los siete pretensos. Ni con Hank Rhon, ni con Castro Trenti, ni con ninguno otro. Que eso está plenamente confirmado.
Decía que, más bien, la actitud triunfalista del empresario casinero, a partir de la firma del pacto de civilidad entre los siete aspirantes priístas, era solamente parte de una estrategia, para destantear al enemigo. El hacerles creer, a los demás aspirantes, que les llevaba ventaja, para ponerlos nerviosos y llevarlos al punto de la desesperación, al grado de que incurrieran en errores que causaran su descalificación. Que les sacaran “boleta roja”.
Hacia hincapié en que la actitud triunfalista la fundamentaba Hank Rhon, en el hecho de que es el más conocido en la entidad. No precisamente el mejor priísta, pero si el más conocido. Pero cuestionaba : ¿Quién no supo que fue detenido por supuesto acopio de armas? ¿Quién no supo de un presunto contrabando de aves exhóticas? ¿Quien no sabe de sus extravagancias? ¿Quién no sabe que se le involucra en ilícitos diversos, en especial homicidios? Y ni modo que alguien en Baja California no sepa que es el dueño del equipo campeón de futbol, los Xolos de Tijuana.
Lo que tampoco es desconocido para nadie, decía, es que el exgobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, rehuye la posibilidad de estar cerca de Hank Rhon. Primero siendo candidato a la Presidencia de la República y ahora como mandatario. Recordaba que cuando estuvo en Mexicali, como candidato, se reunió con empresarios en la casa del fracasado desarrollador inmoboliario Netzahualcóyotl Pérez Román y no en alguna casa de Hank Rhon.
Así mismo, que el evento de cierre de campaña, en Baja California, fue en la Avenida Revolución, la zona central, y el estacionamiento de la Monumental Plaza de Toros, de Playas de Tijuana, en condiciones un tanto incómodas, pudiendo haber utilizado el estadio de futbol de los Xolos o el estacionamiento del antiguo Hipódromo Caliente. Que Hank se los hubiese facilitado con gusto. Y sin costo alguno.
Pero bueno, la “suerte” no le favoreció al empresario casinero, sino a su rival, el diputado Castro Trenti. Y aunque luego de la firma del pacto de civilidad, entre los siete aspirantes priístas a la gubernatura, el hijo del Prtofesor Hank González manifestó que aceptaría la decisión de su partido y que apoyaría a quien fuese el candidato priísta, incluso a Castro Trenti, surgió el rumor o la especie de una posible rebelión por parte del empresario o de sus seguidores.
Varias personas se comunicaron con el columnista, para hacerle saber versiones al respecto. Se dijo que de buena fuente estaban enterados que Hank Rhon, molesto porque no se le otorgó concesión alguna, que en compensación por no ser el elegido, cuando menos le hubiesen dado oportunidad de recomendar candidatos a alcaldes, regidores o diputados, que se iba a rebelar ante el anunciado destape.
Se dijo, que era casi un hecho que Hank Rhon se presentaría a inscribirse como precandidato a la gubernatura, y que se arriesgaría a demostrar que tiene mayor aceptación que Castro Trenti en la convención priísta. En tanto llega la fecha de registro de precandidatos, el supuesto sigue latente.
Sin embargo, para quienes hacen tales planteamientos o suposiciones, habría que observarles que los sistemas políticos, no toleran las rebeliones. Ni el priísta, ni el panista, que son los más fuertes. En el caso de los diversos partidos de izquierda, las rebeliones son algo normal.
Es importante señalar que Castro Trenti, no se autodesignó como el favorito para ser postulado como candidato priísta a la gubernatura. Eran siete, unos con más posibilidades que otros, pero al final, le dieron la bendición. Falta solamente el desarrollo del protocolo partidista.
¿Será capaz, Hank Rhon, se rebelarse ante ésta determinación? De hacerlo, el reto no es de carácter personal contra Castro Trenti, sino conra los altos mandos priístas, incluso contra el Presidente Enrique Peña Nieto, que es el jefe político de todos los priístas.
¿Será capaz, Hank Rhon, de rebelarse y causar el enojo del CEN del PRI o de su paisano Peña Nieto? Faltan unos días para comprobarlo. Mientras tanto, son meras suposiciones.