Palco de Prensa
Por: Gilberto LAVENANT
Dicen que el pez por la boca muere. Algo similar les ocurre a los políticos. Con frecuencia abren la boca y pareciera que ni se percatan de lo que dicen. Entonces, quedan atrapados en situaciones embarazosas.
El pasado fin de semana, en Mexicali, el delegado del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, el Senador Héctor Yunes Landa, dijo que el error en la nominación de los candidatos, fue el problema que llevó al Partido Revolucionario Institucional a perder las elecciones en Sinaloa, Oaxaca y Puebla.
Esto no es nuevo, lo saben priístas y no priístas. Pero pocos se atreven a decirlo en voz alta. Resulta raro que un representante del CEN del PRI lo haga. Sobre todo cuando las circunstancias políticas hacen sospechar sobre la correcta o incorrecta decisión en la postulación del candidato priísta a la gubernatura de Baja California.
Yunes Landa recordó el caso sinaloense, con Mario López Valdez, mejor conocido como Malova, quien era senador priísta, con todas las condiciones de ganador, pero otro fue el postulado y entonces ganó los comicios cobijado en otras siglas partidistas.
Un tanto ingenuo, o sincero, el delegado del CEN del PRI manifestó : “yo no entendí cuál fue el criterio para que –malova- no fuera nuestro candidato”.
Dada la representación que ostenta, Yunes debe saber que las postulacioines son circunstanciales. Que a los dirigentes nacionales del tricolor, y en especial a quien está más arriba de ellos, el Presidente de la República en turno, se guian o se basan, más en sus intereses personales, que en los intereses de la comunidad a gobernar.
Eso les ha llevado a no reconocer a los priístas con mayores ventajas o posibilidades, o a minimizar sus posibilidades, tan solo por mera antipatía o por estar identificados con líneas o grupos políticos priístas ajenos al de ellos.
La soberbia les lleva a suponer que el postular a cualquiera, por el simple hecho de llevar la camisa tricolor, ya tiene el triunfo electoral seguro. Como en los mejores tiempos del viejo PRI. Y entonces, viene la derrota. El hombre vence al partido.
En esas circunstancias se encuentra el PRI en estos momentos en Baja California. En un aparente gesto democrático, le abrieron la puerta a siete aspirantes a la gubernatura, aunque la mayoría de ellos son simples rellenos.
Quien ya tenía todo preparado para ser postulado, el diputado Fernando Castro Trenti, de pronto como que lo frenaron brúscamente. El legislador logró lo que nunca antes había logrado algún priísta en la entidad. Acumuló pronunciamientos a su favor no solamente de organizaciones priístas como la CCI y CTM, sino de políticos de filiaciones partidistas distintas, tanto en lo individual como colectiva. Partidos como PES, PT, PVEM anunciaron que se aliarían con el PRI, pero bajo la condición de que fuese postulado Castro Trenti. Al final, llegaron al pacto, pero la condición quedó en el aire.
Todos los observadores políticos coinciden en señalar que Castro Trenti les lleva enorme ventaja a los otros seis aspirantes. Es más, que ni juntos podrían igualarle en posibilidades. Que es evidente que Carlos Bustamante Anchondo, Francisco Pérez Tejada, Enrique Pelayo Torres, Eduardo Martínez Palomera y Humberto Lepe lepe, fueron incorporados a la lista de aspirantes, tan sólo para dejar en claro que quien decide esto, reside en la capital del país. Pero que en el caso de dichos pretensos, “la caballada está flaca”.
El caso del empresario casinero, Jorge Hank Rhon, se maneja aparte, porque dada su privilegiada condición económica, otros cinco de los pretensos se han alineado a su favor, porque suponen que la popularidad del mexiquense, les garantiza el triunfo electoral a todos, sin grandes esfuerzos. Sobre todo, sin que tengan que aportar recursos. Que cómo lo que le sobra al magnate de los casinos, es dinero, costeará su campaña con sus propios recursos.
Para nada toman en cuenta todos los factores negativos que tiene en contra Hank Rhon. Como si fuesen poca cosa. Meros detalles propios de sus extravagancias. Una estela enorme de sospechosísmos que lo relacionan con actividades delictivas diversas, que lo hacen el “blanco perfecto” de las campañas negras, que sin duda alguna enderezarán en su contra los partidos de la oposición. Ni mandado a hacer.
Esto, además de otras cuestiones, como el que el Presidente Enrique Peña Nieto tendrá mucho cuidado en la selección del candidato priísta a la gubernatura estatal, no solamente por ser la primer decisión política de su gestión, sino porque representará el sello de su sexenio. Un candidato con dudosa reputación, no abona nada bueno a la imagen presidencial.
Pero, volviendo a lo declarado por Yunes, en cuanto al riesgo de incurrir en errores al resolver la candidatura priísta a la gubernatura en Baja California, advirtió que : “Lo que hay que cuidar es la selección del candidato. No sólo quién es el más conocido, sino quién es el que tendría la mayor rentabilidad electoral, por quién votaría la gente, con quién salimos con menos raspones”.
¿Quién asumirá la responsabilidad de elegir al candidato priísta a la gubernatura ?
¿Cómo garantizar que esta selección interna, no será un error político, como los que reconoce Yunes se cometieron en Sinaloa, Oaxaca y Puebla?
Los dirigentes nacionales priístas, y el propio Presidente Enrique Peña Nieto, deben saber que entre más días pospongan la toma de esta decisión, cualquiera que sea, será más profunda la división priísta en la entidad. Como dice Yunes, la decisión debe ser por aquel priísta con quien salgan con menos raspones. Después, ni llorar es bueno.
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