AFN POLÍTICO
DORA ELENA CORTÉS
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Twitter: @DoraElenaAFN
*.- ¿No mentir, no robar, no traicionar?
TIJUANA BC 3 DE AGOSTO DE 2026 (AFN).- Qué feo debe ser tener que tragarse las palabras que uno mismo lanzó con tanta vehemencia. Peor aún cuando esas expresiones se pronunciaron siguiendo un guion y con el único propósito de quedar bien con quien lo dictaba, sin imaginar que, con el paso del tiempo, terminarían volviéndose en contra de quien las dijo.
Eso fue precisamente lo que ocurrió este domingo con la senadora con licencia Julieta Ramírez Padilla, quien pasó de llamar a Jaime Bonilla Valdez "el gran mentiroso", "el no ingeniero" y "el no gobernador", a referirse a él como "ingeniero Bonilla", reconocerle su papel como fundador del movimiento en Baja California y asegurar que le tiene respeto.
Aquí vuelve a cobrar sentido aquel viejo dicho de que "en boca cerrada no entran moscas".
Porque vale la pena recordar que, desde la tribuna del Senado de la República, Julieta Ramírez emprendió una dura embestida contra Bonilla. Con la "simpatía" que la caracteriza, quiso hacer una especie de adivinanza e invitó a sus compañeros legisladores a descubrir de quién hablaba.
"Dijo ser un demócrata, pero intentó perpetuarse en el poder; dijo ser de izquierda, a pesar de sus vínculos con el Partido Republicano de los Estados Unidos; aseguró ser ingeniero por la UNAM, sin embargo, la UNAM no tiene registros; se autonombró fundador de Morena...", dijo entonces.
Lo calificó como "el gran mentiroso" y remató afirmando que "mentir es un acto de cobardía y lamentablemente en Baja California tenemos a un mentiroso profesional".
Todavía fue más allá al sostener que los dirigentes del Partido del Trabajo no reconocían a Bonilla como autoridad y que quien realmente contaba con el respaldo de ese instituto político era Marina del Pilar Ávila Olmeda.
Concluyó aquella intervención con una frase que pretendía ser demoledora:
"Seguramente ya todos saben de qué mentiroso hablo: del no morenista, del no ingeniero y del no gobernador. Y al que le quede el saco, que se lo ponga".
Sin embargo, este domingo el discurso fue completamente distinto.
En entrevista con Marco Antonio Blásquez Salinas llamó "ingeniero Bonilla" al exgobernador, le reconoció haber fundado y consolidado el movimiento de la Cuarta Transformación en Baja California, admitió el peso político que conserva dentro de Morena y del PT, y aseguró que le tiene respeto.
¿Qué ocurrió entre una declaración y otra?
La respuesta parece encontrarse en la nueva realidad política.
Mientras algunos insistían en presentar a Bonilla como un actor acabado, los hechos muestran otra cosa. Frente al abierto enfrentamiento que mantiene con Marina del Pilar, la dirigencia nacional de Morena decidió fortalecer la relación con el Partido del Trabajo y, particularmente, con quien hoy representa a ese partido en Baja California.
A reserva de lo que ocurra en los próximos meses, Bonilla se ha consolidado nuevamente como un factor indispensable para la alianza que Morena busca mantener con el PT rumbo al proceso electoral de 2027.
No es casualidad que, tras la reunión encabezada por Ariadna Montiel y Citlalli Hernández con los aspirantes a la gubernatura, se insistiera en la necesidad de mantener una relación cordial con el exgobernador.
Bonilla ya había anticipado que el PT aceptaría prácticamente cualquier perfil que surgiera de la encuesta de Morena —siempre que ésta fuera limpia y reflejara realmente la voluntad de los participantes—, con una excepción: Julieta Ramírez.
La consideraba una extensión política de Marina del Pilar y, por lo tanto, la continuidad del gobierno estatal.
Sin embargo, también dejó una puerta abierta.
Aceptaría respaldarla si demostraba públicamente que había marcado distancia con la gobernadora.
Todo indica que esa condición terminó llegando hasta la mesa nacional de Morena. Y Julieta la cumplió.
Pero además de ese giro político, hubo otro aspecto que llamó la atención.
La deslealtad hacia quien durante años impulsó su carrera.
Cuando Julieta la necesitó Marina del Pilar la respaldó, Le dio sus primeros trabajos, la metió en posiciones de gobierno lo que le dio influencias, le consiguió la diputación federal lo que luego la catapultó al Senado. Ella se presentaba como una de sus colaboradoras más cercanas. Las fotografías abundaban y el discurso hablaba de amistad, confianza y cercanía.
Este domingo, todo eso desapareció.
Al preguntarle por el origen de su carrera política, atribuyó su formación exclusivamente al expresidente Andrés Manuel López Obrador y prácticamente borró del mapa a la gobernadora.
"Las lealtades no son personales; son con el proyecto", respondió.
Traducido al lenguaje político: la lealtad con Marina del Pilar terminó.
Y, de llegar a gobernar, difícilmente voltearía hacia quien la impulsó.
Ante Marco Antonio Blásquez hizo, literalmente, lo que Pedro después de la captura de Jesús: la negó tres veces.
Por eso la pregunta resulta inevitable.
¿Dónde quedaron el "no mentir, no robar y no traicionar"?
Porque una cosa es modificar una estrategia política y otra muy distinta tener que desdecirse de lo que uno mismo sostuvo públicamente.
ANA Y CONDA.- El que traiciona una vez, traiciona cien veces.
PD.- Luego no vaya a salir también con que le tendieron una "emboscada psicológica" y por eso se dio la vueltecita por ahí.
PD1.- Qué oso el de la Fiscalía Estatal; se les cayó el caso contra Pedro Ariel Mendívil.
PD2.- Apenas ayer les decía que ojalá fuera cierto lo que se le imputaba a Mendívil, porque sería terrible y ominoso que se utilizara un caso tan grave, como el de los jóvenes desaparecidos, para consumar una venganza.
PD3.- Y si no fue una venganza de la fiscal, como acusó Mendívil, entonces se confirma que son muy malos para investigar.
PD4.- Dicen que entre las quejas que Evangelina Moreno hizo sobre Julieta en la reunión con la cúpula morenista destacó el hecho de que "no hay piso parejo".