El "derecho de las audiencias"... o el camino a la censura
Agencia Fronteriza de Noticias
Programa AFN
Programa Horacio
Translate this website into your desired language:

El "derecho de las audiencias"... o el camino a la censura

Tijuana BC - sábado 1 de agosto de 2026 - Dora Elena Cortés.
172
AFN POLÍTICO
 
DORA ELENA CORTÉS
[email protected]
Twitter: @DoraElenaAFN
 
Advertencia: Lo siguiente es una mezcla de opinión con hechos: unos comprobables; otros, por comprobar; algunos aún sin comprobar, y otros simplemente "chismeados" por el reportero del barrio. Cumplido el derecho de las audiencias, por aquello de que no entiendan lo que se escribe.
 
TIJUANA BC 1 DE AGOSTO DE 2026 (AFN).- Morena y el Gobierno Federal que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se nos presentan ahora como el lobo vestido de la abuela de Caperucita Roja.
 
Con esto de la consulta para concretar, ya, en México el famoso "derecho de las audiencias", nos lo presentan como un acto bondadoso y de protección para los inermes ciudadanos que -según el gobierno- no saben distinguir entre lo que leen, ven o escuchan. Como medida paternalista hay que protegerlos, cuando detrás de esa máscara se oculta el rostro del autoritarismo y la intención de censurar.
 
¿Quién, en su sano juicio, no va a responder a favor cuando se le pregunta si quiere que no le mientan, que no le den información falsa, que le otorguen el derecho de réplica y que los medios y periodistas tengamos un código de ética que norme nuestras actividades?
 
Pero ¡oh, sorpresa! Desde tiempo inmemorial y desde que empecé en los medios, a mediados de la década de los setenta, ya existían -y todavía algunos los mantienen- códigos de ética en periódicos, radio y televisión que establecían los lineamientos a seguir. En Agencia Fronteriza de Noticias (AFN), como estoy segura de que ocurre en otros espacios similares, nuestros reporteros saben perfectamente cuáles son los límites, que no tienen que ver con censura de contenido, sino con el cumplimiento de normas que garanticen el respeto a la persona y a su vida privada; el apego a la objetividad y a los hechos corroborados, así como una conducta cívica y de respeto hacia los demás. También, y sin necesidad de mayor enredo, la propia Constitución establecía los límites y contemplaba sanciones para quienes los contravenían.
 
Muchos de ustedes -o sus padres y abuelos- podrán dar fe de cómo era prácticamente imposible escuchar en los medios una palabra altisonante o un señalamiento siquiera agresivo contra alguna persona en particular. También fueron testigos de cómo se respetaban los símbolos patrios y se contribuía a mantener una mejor convivencia. Cuando eso no ocurría, de inmediato intervenía la Secretaría de Gobernación.
 
Pero los tiempos, dicen, han cambiado, y fueron precisamente políticos y autoridades de la izquierda quienes relajaron tanto las normas que llegaron al extremo de normalizar absolutamente todo lo que ocurre y se dice. Ahora se espantan del "Frankenstein" que ellos mismos crearon.
 
Ustedes han sido testigos de cómo nosotros y otros compañeros del gremio hemos denunciado, durante años, a aquellos que, diciéndose periodistas o convirtiéndose en influencers, han transgredido todas las normas de respeto y han faltado a la verdad. Sin embargo, han sido los mismos políticos y autoridades, incluso en estos tiempos en que gobierna Morena, quienes no sólo los han tolerado, sino que también los han utilizado -mediante paga- para lanzarse contra quienes consideran adversarios políticos, sin importar que para ello mientan flagrantemente, inventen historias que ultrajan, ofenden y hasta destruyan la reputación de sus destinatarios, e incluso, en ocasiones, su vida familiar.
 
Pero lo que realmente les preocupa es que se cuestione o se ponga en duda lo que desde el oficialismo se dice y se pretende hacer pasar como verdad absoluta, bajo la cantaleta de que "nosotros no mentimos, nunca, nunca, nunca, nunca; no robamos y no traicionamos". Así que, con esa actitud y esa forma de ver las cosas por parte del oficialismo y de sus seguidores -que repiten como mantra todo lo que diariamente les hacen llegar desde la cúpula del poder-, surgen preguntas inevitables.
 
¿Quién va a determinar que no se está proporcionando información?
¿Quién decidirá cuándo se está mintiendo, si las propias autoridades se niegan sistemáticamente a informar o esconden los datos?
¿Quién resolverá si hubo mala intención en algo que se publicó?
 
Ahí está como ejemplo el vocero de Morena, Arturo Ávila, quien en todos los foros en los que participa para difundir los mensajes de su partido se presenta como si fuera un perdonavidas.
 
A raíz de que se habló sobre la consulta que se haría para poner en funcionamiento ese llamado derecho de las audiencias, este hombre calificó de inmediato como un "nado sincronizado" lo que muchos periodistas y comentaristas expresaron como reacción espontánea a esa intención, haciendo pensar que todo era coordinado y, por lo tanto, una muestra de esa prensa que tanto quieren combatir. Su escasa capacidad de razonamiento -o su fanatismo ideológico- no le alcanza para darse cuenta de que en México hay mucha gente pensante y que, por lo tanto, puede llegar por sí misma a una conclusión semejante, como ocurrió en este caso, ante algo que a todas luces tiene una clara intención de callar a quienes les resultan incómodos.
 
Otro ejemplo lo tenemos con lo que sucedió recientemente con nuestra agencia. De repente, a alguna persona dentro de la autoridad electoral en Baja California se le ocurrió que, por el simple hecho de que fue señalada dentro de un conflicto entre particulares, en un caso de violencia política contra las mujeres en razón de género, por haber difundido una entrevista con uno de los involucrados, ya éramos parte denunciada y, además, responsables de aportar la carga de la prueba.
¿Así, con ese criterio -o con esa falta de criterio- van a decidir sobre las publicaciones que se hacen?
 
Lo que va a ocurrir es que cualquiera a quien no le guste una publicación, o le moleste que se haya exhibido un hecho en el que se le involucre, presentará una inconformidad, y los medios tendremos que pasar el tiempo -por no decir perderlo- atendiendo requerimientos y tratando de comprobar lo que se dijo o publicó, tal y como ya se ha querido hacer mediante citatorios judiciales y, últimamente, electorales.
 
Dicen que esto aplicaría únicamente para la radio y la televisión, por tratarse de concesiones otorgadas por el gobierno. Sin embargo, la presidenta Sheinbaum ya dejó entrever la intención que tienen al manifestar, como si fuera un simple deseo -que ya sabemos que suele traducirse en órdenes-, que esto pudiera extenderse también a los medios digitales y a la prensa.
 
Y aquí vuelven a demostrar el profundo desconocimiento que tienen sobre la función de los medios de comunicación y la manera en que éstos operan. Como no saben distinguir entre una nota informativa, un reportaje, un editorial o una columna de opinión; vamos, ni siquiera distinguen entre una cabeza o título y el cuerpo de una información, ahora pretenden que uno tenga que estar explicándoselos con peras y manzanas.
 
"Esta es mi opinión; ésta es tu opinión; esto es un editorial; esto contiene elementos de ambos...", algo que, además de ser imposible, rompería con la armonía de cualquier texto o redacción.
 
¿Y qué pasará con las "mañaneras", convertidas desde los tiempos de Andrés Manuel López Obrador en una tribuna pública, un gran tribunal, una especie de inquisición y un espacio desde el cual también se difunden -según ellos mismos sostienen- informaciones?
 
Antes López Obrador y ahora la presidenta Sheinbaum lanzan señalamientos sin ton ni son, sin preocuparse por las repercusiones legales o de cualquier otra índole -de las que uno sí debe cuidarse- y sin importarles que, con sus palabras, pongan en riesgo a comunicadores a quienes exhiben sin el menor pudor.
Ya nada más falta que nos obliguen a colocar en todas nuestras publicaciones la advertencia de que "el contenido de esta información puede ser nocivo para su salud" -y para su salud mental-, y que su consumo será bajo cuenta y riesgo del iletrado -en unos casos- o del ciudadano desinformado.
 
¿Ejemplo de una mentira mañanera?
 
"Tenemos el mejor sistema de salud del mundo".
 
ANA Y CONDA.- ¡Qué nivel traen en el Congreso del Estado! Después de eso... sólo queda el fin del mundo.
 
PD.- Pues ahora sí que tendrá que trabajar Eligio Jr., porque será muy difícil ausentarse siendo presidente.
 
PD1.- Y ni eso, porque alguien dijo por ahí: ¿Para qué sirven los suplentes?
 
PD2.- Y ahí tienen una Mesa Directiva de la cual pueden echar mano en caso —muy frecuente— de que sea necesario.
 
PD3.- Ahora sí me sorprendió la capacidad del junior para uniformar a todos en sus opiniones: todas en contra, algo que no había ocurrido con los anteriores nombramientos.
 
PD4.- Ayer fue el cumpleaños de Abdiel Gutiérrez Coronado, alcalde suplente de la ciudad, y ni Teresita de Jesús Balderas Beltrán, que lo ha hecho en el día de Burgueño, lo felicitó.
 
PD5.- Como el niño olvidado, fue el propio Abdiel quien recordó ayer en sus redes sociales que era su cumpleaños. Para que no se sienta, desde aquí le mandamos nuestras felicitaciones.
Predial ISAI
CESPT 17 Junio 2026
Garitas
Programa Norma
Dora Programa
Garitas
La Marina solicita apoyo
Buscador Acerca de AFN Ventas y Contacto Reportero Ciudadano