AFN POLÍTICO
Dora Elena Cortés
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TIJUANA BC 14 DE JULIO DE 2026 (AFN).- Primero supongamos que la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda siga la sugerencia del diputado Ricardo Monreal Ávila, coordinador de la bancada morenista en la Cámara Federal y denuncia el espionaje.
No lo puede hacer contra el periodista Héctor de Mauleón y el periódico El Universal por haber ejercido su derecho a la libertad de expresión y de difusión, cuando queda muy claro que ni uno ni el otro les pusieron la grabadora para captar todo lo que hablaban.
Y supongamos que la demanda la presenta en contra de quienes sí puede tener la seguridad de que la grabaron, pues sería contraproducente, porque tendría que identificar plenamente a sus interlocutores, y se confirmaría que por lo menos uno de estos, sería un elemento externo de las agencias federales de Estados Unidos y entonces, las explicaciones serían más explosivas.
Lo que sí llama la atención es la respuesta que Monreal da en el sentido de que Marina del Pilar debe decidir si solicita licencia o no, en lugar de ser muy contundente y advertir que no tiene por qué hacerlo, aunque luego lo dijo, echando mano del caso de la gobernadora de Chihuahua.
Pero volvamos a los "suponiendos".
Supongamos que lo que dijeron la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, en el sentido de que no hay ningún problema por lo que ofreció de información, ya que no se sabe con quién estaba hablando; entonces tendríamos que entrar en verdadero pánico al aceptar que a las autoridades federales de México no les preocupa saber quiénes fueron los que según esto engañaron a la mandataria estatal, ni tampoco, que los asuntos que se tratan en las mesas de seguridad de Baja California y México se aireen ante cualquiera, porque al final de cuentas, ya nos dijeron que, en las mismas no se trata nada de vital importancia.
O sea, una tremenda pérdida de tiempo, de todos los días, durante todas las mañanas; de todas las fuerzas de seguridad y de las fuerzas armadas en el país, para solamente consumir té y galletas y pasar el tiempo con reuniones inútiles, como las famosas mañaneras.
Pero dejemos eso de lado y vamos a suponer un panorama como el siguiente:
Estamos en el año 2021 y la entonces presidenta municipal -con licencia- de la ciudad de Mexicali se encuentra dentro de intensas actividades porque inicia su campaña, ya que ha sido nombrada la candidata al gobierno de Baja California por el partido Morena.
Suponemos que tiene actividades de diversa índole y reuniones con diferentes grupos, con vecinos de colonias en todo el Estado y con integrantes del sector empresarial, con los que normalmente los candidatos se reúnen para "pasarles la charola" y recibir respaldos económicos, en un monto que depende de las posibilidades que tienen para ganar.
Supongamos que en las reuniones que sostienen con empresarios de alto poder económico del Estado se sientan a comer con la candidata para conocerla, y transcurrido un rato, esta se retira, como parte del procedimiento para que sus operadores continúen ahí y soliciten los apoyos económicos que van a necesitar para poder hacer una campaña ganadora.
Supongamos que eso sucede y que prácticamente se consume el tiempo y los operadores de la candidata no dan ninguna señal de querer pedir dinero y esto sorprende a los hombres de negocios que, al querer dar por terminada la reunión porque tienen otras cosas que atender, se atreven a preguntar de ¿Cuánto será el apoyo?
Supongamos que la respuesta les sorprende, porque lo que se les dice es en el sentido de que no requieren de que hagan ninguna aportación económica, ya que todo el dinero necesario les está llegando desde la capital de la República, desde donde se está operando dicha campaña.
Ahora suponemos que eso ocurrió en otros estados, particularmente de la costa Pacífico del país, en donde solo se obtuvieron triunfos y que eso llegó a oídos de autoridades estadounidenses que, por alguna razón recibieron informes en el sentido de que esos dineros manejados por la cúpula morenista tenían orígenes oscuros y estaban supuestamente basados en un acuerdo, que se tradujo en una política de abrazos y no balazos.
Supongamos que por eso, casi desde el principio de la administración de Andrés Manuel López Obrador, empezaron a trascender informes en el sentido de que el narcotráfico había permeado en los principales cuadros de Morena y que había financiado campañas en toda esta franja de México.
Y supongamos que la actual gobernadora Marina del Pilar Ávila ni siquiera se metió a revisar de dónde provenían esos recursos, ya que muy seguramente -como suele ocurrir- le habrán dicho que ella se dedicara a lo suyo; a sonreír, a hacer tik Toks; a ganarse a la población, porque de lo demás, había quienes se ocuparan.
Y supongamos que el gobierno de Estados Unidos detectó, entre algunos "objetivos de interés" a la gobernante de esta entidad, por ser una de las más cercanas a su territorio; por darse un fuerte intercambio en todos los aspectos entre gobiernos y sectores de California y Baja California y muy probablemente, porque escandalosos negocios que se estuvieron haciendo alrededor de la administración y por parte de personas cercanas a ella, hizo que aquellas autoridades fijaran su atención en esta región y su mandataria, y en consecuencia, como un primer paso de presión le cancelaron su visa.
Y supongamos que lo que quieren no es que hable de sus negocios particulares, si es que los tiene, o del dinero que probablemente ha ganado a través de su cargo, sino que les diga cómo y de parte de quién llegaron todos los recursos que se enviaron a los Estados supuestamente beneficiados durante la campaña 2021, entre estos, el de Baja California.
Si seguimos suponiendo, podemos pensar que ante la presión que ya traen contra la gobernadora, le hicieron llegar el aviso de que había personas externas colaborando con las agencias federales de Estados Unidos, para que le sugirieran la forma en la que podría evitar que las consecuencias para ella, fueran de las más graves.
Así que supongamos que por eso, la presidenta y Omar García Harfuch, así como un grupo de prominentes morenistas, prefieren voltear la vista a otra parte y decir que aquí no hay nada grave, y respaldarla y protegerla, para que la mandataria no hable, suponiendo que pudiera tener, información valiosa y que en lugar de decir: llegamos todas... Les responda: Nos vamos todos.
Y ahora supongamos que gente de su alrededor que está buscando un "plan de rescate", o defenderla de manera oficiosa en medios y redes, está difundiendo el hecho de que quienes chamaquearon a la gobernadora Marina del Pilar Ávila fueron personas enviadas por su archi-recontra enemigo Jaime Bonilla Valdez, sin darse cuenta que flaco favor le están haciendo a Marina del Pilar, porque implícitamente están diciendo que él es más vivo y sagaz que la mandataria, y que cayó "redondita" en una de sus trampas.
Mejor... ya no le ayuden compadres.
ANA Y CONDA.- Uff ¡Qué alivio! Con la defensa, nos salvamos de que la dirigencia nacional de Morena con Ariadna Montiel y Andrés Manuel López Beltrán a la cabeza, nos hicieran una mega manifestación en Mexicali, alegando traición a la patria.
PD.- Para que vean que no siempre, la intención es la que cuenta.
PD1.- ¿Por qué no salió ningún morenista a defender a la góber? Por qué ahora ni Michelle Sánchez Allende reclamó airada, como lo hizo en el caso de Alejandrina Corral?
PD2.- Ya pueden empezar las cartas de apoyo, porque por el momento, la presidenta dijo: aquí no pasa nada y no hizo nada malo.
PD3.- Aún siendo cubana, María Felicia Jiménez actuó como la otrora típica esposa mexicana, al otorgar el perdón a su golpeador marido, el ex director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla; pero las autoridades respondieron que casos como el de él, se persiguen de oficio.
PD4.- Algo como lo que hacen las autoridades electorales de Baja California que, por oficio, ordenan convertir en responsables de posibles irregularidades o ilícitos a periodistas y medios de comunicación, a los que convierten en parte denunciada.