Por: Joe Terríquez
TIJUANA BC 25 DE OCTUBRE DE 2025 (AFN).– Las calles del centro de Tijuana siguen siendo escenario de una realidad que se resiste a desaparecer: hombres y mujeres que deambulan entre banquetas, parques y avenidas, cargando mochilas o cobijas, algunos perdidos entre la adicción y el olvido.
A lo largo de la avenida Revolución, la calle Segunda y las zonas cercanas a la Zona Rio es común ver a personas que viven en la calle buscando comida o un lugar donde descansar. Muchos de ellos son migrantes deportados de Estados Unidos; otros llegaron con la esperanza de cruzar la frontera, pero quedaron varados en la ciudad que se convirtió en su destino final.
En los últimos meses, además, ha crecido la presencia de estadounidenses con adicción al fentanilo. Algunos cruzan cada tanto a su país para cobrar una pensión o recibir atención médica, y regresan para consumir droga en Tijuana, donde las dosis son más baratas y el acceso es más fácil.

Hasta hace unos años, gran parte de esta población habitaba en la canalización del río Tijuana, en el área conocida como El Bordo. Sin embargo, con el avance de las obras del viaducto elevado, muchos fueron desplazados. Ahora, las calles del centro se han convertido en nuevos puntos de reunión y consumo.
En esquinas, lotes baldíos y detrás de locales abandonados, grupos de personas improvisan refugios y consumen drogas al aire libre. Vecinos y comerciantes aseguran que la presencia policial es constante, pero las intervenciones para atender la problemática son escasas.
Hace unas semanas, durante una conferencia encabezada por la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda, la subsecretaria de Prevención de las Violencias del Gobierno Federal, Esthela Damián Peralta, aseguró que la percepción sobre la magnitud del fenómeno es mayor que la realidad.
“Tijuana no es un recreo para los consumidores de drogas ni para las personas en situación de calle. Eso no es real, eso no existe. Sólo que se hayan escondido porque venimos”, declaró.

De acuerdo con la funcionaria, un censo aplicado a 338 personas en situación de calle permitió desmentir algunos “mitos” sobre esta población. Los recorridos realizados en la Zona Norte y en Playas de Tijuana habrían mostrado una cantidad menor de personas viviendo en la vía pública respecto a la percepción general.
Pese a los esfuerzos institucionales, el fenómeno continúa visible en las principales vialidades del centro. Comerciantes y residentes coinciden en que, aunque las autoridades han realizado operativos, la situación se repite poco después.
Tijuana, ciudad de paso y frontera de contrastes, sigue enfrentando el desafío de atender a una población marcada por la pobreza, la migración y la adicción.
Al compartir esta información, apoyas a la prensa que necesitas
Comparte AFN