HUMORISMO POLÍTICO
Cuidado! Aquí, el que no cae... Resbala
TIJUANA BC 19 DE ENERO DE 2025 (AFN).- Si todavía hay quienes insisten en defender la reforma al Poder Judicial Federal, empujada por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, solo tienen que ver el nivel de entendimiento de quienes aplaudieron esta decisión y pretenden integrarse a ese Poder en el país.
Este hombre se identifica como Héctor Chavira (¿Chafira?) y pretende ser ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), en la que se supone que deberían estar las mentes más brillantes del ámbito jurídico en México.
El pasado 14 de este mes se puso a "delinear" a través de un video, las acciones que seguirá, de ser nombrado ministro y entre estas, destaca su intención de atender "en mesas de trabajo en la plaza de la república" y visitar los reclusorios para ver desde ahí la situación de los presos, cuando esos casos deben seguir todo un proceso previo.
"Tengo un proyecto, dice, en el que voy a estar más cerca del pueblo de México. Voy a instalar mesas de trabajo en la Plaza de la república para atender a toda la gente.
La oficina que se me llegue a asignar como ministro, no voy a atender gente; vamos a atenderlas sin cita", dijo sin un orden de pensamiento.
También ofreció visitas domiciliarias para los incapacitados; ir a los domicilios de las personas que no puedan acceder para ver sus procesos de controversias constitucionales, además de que aseguró, que hará giras de trabajo, para acercarse más a la gente.
En respuesta, algunos aplaudieron esa decisión, señalando que se trata "de una forma diferente -proactiva- del que quieren que sea el nuevo Poder Judicial Federal, sin embargo, desconocen que ministros, magistrados y jueces tienen claramente establecido en la Constitución y las leyes que de esta emanan, cuáles son sus facultades y qué es lo que deben hacer.
Un ministro de la Suprema Corte debe garantizar que las leyes y los actos de autoridad cumplan con la Constitución, como una primera obligación.
Deben interpretar leyes, intervenir en controversias generadas por violación a las garantías individuales, resolver disputas entre autoridades, proteger el orden constitucional, asegurar la supremacía de la Constitución, custodiar sus derechos y garantías, así como resolver conflictos entre particulares.
En fin, debe interpretar la Constitución y garantizar su cumplimiento y no andar en la plaza pública, ni en las cárceles, ni visitando los domicilios que, dicho sea de paso, tras un primer día ni este hombre que así lo ofrece, lo podrá cumplir.