CIUDAD DE MÉXICO 27 DE OCTUBRE DE 2025 (AGENCIA MÉXICO).- Björn Johan Andrésen, el actor y músico sueco inmortalizado como Tadzio en la icónica película Muerte en Venecia (1971) de Luchino Visconti, falleció el sábado 25 de octubre de 2025 a los 70 años en Suecia. La noticia fue confirmada por su hija, Robine Andrésen, y los directores del documental El chico más bello del mundo (2021), Kristian Petri y Kristina Lindström, quienes destacaron que el artista partió rodeado de su familia en un momento de paz. Petri, en declaraciones al periódico sueco Dagens Nyheter, lo describió como “una persona valiente” con “un carisma increíble y una presencia magnética frente a la cámara”, recordando los años de filmación del documental como “divertidos, pero a veces dolorosos”. Lindström añadió: “Björn nos enseñó a todos sobre la resiliencia; su historia es un testimonio de cómo la belleza puede ser tanto un don como una carga”.
No se ha divulgado la causa oficial de su muerte, y la familia ha optado por la privacidad en torno a detalles médicos. Sin embargo, la vida de Andrésen estuvo marcada por desafíos profundos:
Episodios de depresión crónica, adicciones y el peso de una fama precoz que lo transformó en un ícono estético global desde los 15 años. En el documental El chico más bello del mundo, premiado en el Festival de Sundance 2021, Andrésen confesó: “Me sentía como un animal exótico en una jaula. Visconti me llevó a clubes nocturnos gay cuando yo tenía solo 16 años; me trataban como a un plato de carne. Sabía que no podía reaccionar, habría sido el suicidio social, pero fue el primero de muchos encuentros así”. Esta experiencia, según él, “arruinó mi vida de manera decente”.
La pérdida de su hijo Elvin a los nueve meses por síndrome de muerte súbita del lactante lo sumió en una depresión prolongada. En una entrevista de 2020, expresó: “Creo que lo encontraré de nuevo en el más allá”.
Nacido el 26 de enero de 1955 en Estocolmo, la infancia de Andrésen fue un tapiz de tragedias tempranas. Hijo de Barbro Elisabeth Andrésen, una periodista y modelo bohemia que posaba para Dior, perdió a su padre en un accidente poco después de nacer, cuya identidad se confirmó décadas después vía ADN. A los diez años, en octubre de 1965, su madre desapareció y su cuerpo fue hallado en un bosque en mayo de 1966, víctima de suicidio.
Criado por sus abuelos maternos y en un internado en Dinamarca, su abuela lo impulsó hacia el modelaje y la actuación, motivada por un deseo de “tener una celebridad en la familia”. Tuvo una hermana, Annique, nacida en diciembre de 1955, con quien compartió una relación cercana. Estudió en la Adolf Fredrik’s Music School de Estocolmo, donde cultivó su pasión por el piano, convirtiéndose en un músico consumado que compuso y enseñó hasta sus últimos años.
Su debut cinematográfico llegó en 1970 con Una historia de amor, dirigida por Roy Andersson, destacando su delicadeza andrógina. Pero fue Visconti quien lo elevó a la fama: tras audicionar a cientos de adolescentes, lo eligió para Tadzio en Muerte en Venecia, adaptación de la novela de Thomas Mann. Estrenada en Cannes, la película convirtió a Andrésen en un símbolo de belleza efímera. Visconti lo proclamó “el chico más bello del mundo”, una frase que lo lanzó a la fama —con portadas en revistas y contratos millonarios—, pero lo atormentó como una maldición. “Era como si me hubieran puesto en un pedestal y luego me hubieran obligado a quedarme allí”, reflexionó en The Guardian en 2003.
El rodaje fue turbulento: Visconti lo posó en sesiones fotográficas explícitas —“Cuando me pidieron que me quitara la camisa, no me sentía cómodo. Veo ahora cómo ese hijo de puta me sexualizó”, dijo a Variety en 2021— y lo ignoró después, dejándolo solo en un torbellino de atención no deseada.
La fama lo llevó a Japón en 1972, donde su llegada fue comparada con la de los Beatles en EE.UU.: se convirtió en ídolo pop, grabó baladas románticas, modeló para campañas y encarnó el arquetipo bish?nen, influyendo en el anime y manga con su estética andrógina, un legado visible en personajes de Sailor Moon o Death Note. En los 80 y 90, participó en más de 30 producciones europeas, como El rey de los contrabandistas (1985), Lucifer – Sensommer gult og sort (1990) y series suecas como Maskrosbarn (1989) y Agnes Cecilia – en sällsam historia (1991).
Se casó con la poeta Susanna Román en 1983, de quien se divorció, con quien tuvo a Robine y Elvin. En los 90, vivió con la productora Teresa Schmiterlöw, creando obras musicales y teatrales, y alternó roles actorales con la enseñanza de piano. Su regreso triunfal llegó en 2019 con Midsommar de Ari Aster, interpretando a un anciano del culto órfico, un rol que revivió su carrera. Dejó dos nietas: Lo (2008) y Nike (2014).
La familia no ha emitido más declaraciones, pero medios suecos reportan una ceremonia íntima de despedida. En redes sociales, fans y colegas rinden tributo: el cineasta Amir Noghabai escribió: “Nuestro tiempo juntos fue breve pero impactante; gracias por tu presencia, gran alma”. Otro usuario lamentó: “Creó el tropo bish?nen en anime y manga… pero al costo de todo. Espero que encuentre paz arriba”.
Björn Andrésen deja un legado imborrable: no solo por su rostro etéreo en la obra de Visconti —cuyas tomas, según el historiador Lawrence J. Quirk, “podrían colgarse en el Louvre”—, sino por su coraje al exponer las sombras de la fama infantil. Su partida, como Tadzio desvaneciéndose en la playa de Venecia, cierra una era de belleza trágica y resiliencia artística. Su imagen, y su voz, perdurarán en el celuloide eterno.