LA BUFADORA
El Mosquito
ENSENADA BC 6 DE FEBRERO DE 2026.-En el municipio de San Quintín el problema ya no es la protesta, ni el bloqueo, ni siquiera el daño a instalaciones públicas, el verdadero cuello de botella se llama Fiscalía General del Estado de Baja California (FGE).
Porque mientras el Ayuntamiento debe cumplir el manual básico del servicio público -documentar hechos, acudir a denunciar y prevenir delitos de omisión-, la FGE decide jugar al archivista del caos, dado que es la segunda vez que se niega a recibir una querella “contra quien resulte responsable”.
En tanto, las oficinas continúan tomadas, chapas cambiadas, ciudadanos sin trámites, finanzas municipales golpeadas y áreas completas paralizadas, y todo con la bendición del silencio ministerial.
Aquí no hace falta romper la ley, basta con que la fiscalía se niegue a abrir un expediente.
Y lo más delicado es que esa inacción termina embarrando a todos, incluso a quien no tiene vela en este entierro.
Porque al no hacer su trabajo, la fiscalía hace quedar todavía peor al municipio y mete en un problema político innecesario a la propia gobernadora, Marina del Pilar Ávila Olmeda, que queda atrapada entre declaraciones públicas y una institución que simplemente no actúa.
Y así es como se fabrica la impunidad, desde un escritorio. No es el Gobierno del Estado el que bloquea denuncias; es la fiscalía la que decide cuándo se debe investigar con base en la ley y cuándo estorban las indagatorias.
En San Quintín cualquiera puede frenar al Ayuntamiento, afectar servicios y provocar daño patrimonial, dado que la FGE mira hacia otro lado.
Nada cambia
En este país la justicia será ciega, pero la cortesía con los poderosos sigue teniendo vista de halcón. Si no, ahí están las imágenes del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Aguilar Ortiz, llegando al Teatro de la República mientras sus colaboradores se agachan a bolearle los zapatos.
Literalmente. No es metáfora, no es exageración de café político, es la escena tal cual, captada y difundida en las redes sociales.
Tampoco era una escena de telenovela histórica ni ensayo para un acto de teatro colonial; ocurrió en pleno 2026, justo antes de conmemorar la Constitución que, se supone, abolió privilegios y reverencias cortesanas.
El detalle no sería tan escandaloso si no ocurriera en medio del discurso oficial de que ahora sí viene un Poder Judicial “cercano al pueblo”, “legítimo” y “democrático”.
Porque una cosa es acercar la justicia a la gente y otra es que la gente tenga que arrodillarse para atender al jefe. Eso, aquí y en China, se llama culto al cargo.
La estampa combina perfecto con el otro numerito reciente: las camionetas blindadas de 3.5 millones de pesos que primero eran necesarias, luego incómodas y al final convenientemente reasignadas cuando la presidenta Claudia Sheinbaum pidió explicaciones.
Todo se corrigió, dicen, pero el aroma a privilegio ya estaba en el aire y no se quita tan fácil.
En su discurso, el ministro Aguilar negó retrocesos y prometió una justicia abierta, honesta y cercana. El problema es que el mensaje no cuadra con la imagen, la imagen siempre gana.
El poder no cambia a la gente, nomás la exhibe. Y en este caso, el nuevo Poder Judicial se presentó solito, bien peinado, bien custodiado y con el calzado reluciente.
La duda no es si habrá legitimidad social; la duda es si de verdad entendieron que los tiempos ya cambiaron o sólo les falta que alguien les limpie también la conciencia.
Barbas a remojar
La declaración de Ricardo Monreal sobre tener lista su renuncia a la coordinación de Morena en la Cámara de Diputados refleja, fiel a su estilo, una estrategia política de no confrontación, porque pretende mantener abierto el canal para su salida sin aparentes conflictos ni presiones, además de proyectar una imagen de disposición al relevo generacional en su partido… ¡ajá!
No obstante, este “gesto” de flexibilidad frente a los cambios internos en Morena, tras la salida de Adán Augusto López del Senado, también puede entenderse como una forma de ponerse el huarache antes de espinarse.
Monreal aclaró que no le han propuesto dejar la coordinación de la bancada en la Cámara de Diputados y la dirigencia de Morena tampoco le ha ofrecido hacer trabajo territorial.
“Hasta ahora no me ha propuesto nadie, pero yo estoy siempre a la espera y siempre tengo un documento en la mesa, mi documento firmado debidamente, sin hacer ningún tipo de escándalos, pero siempre lo tengo presente”, afirmó.
Aquí en Baja California, el diputado federal plurinominal y aspirante a la gubernatura en 2027, Fernando Castro Trenti, cuenta con el respaldo de Monreal, pero la gente cercana al legislador fronterizo presume que sus contactos y buenas relaciones llegan hasta Palacio Nacional, por lo que su futuro político podría no depender de la suerte del zacatecano.
Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor