URBANA – MENTE
TIJUANA BC 31 ENERO 2026.- Fue inaugurada la primera etapa del viaducto elevado de Tijuana, y cuando se termine la segunda etapa será una obra de 11 kilómetros de longitud en total que habrá requerido una inversión que supera los 10 mil millones de pesos. Su trazo busca mejorar la conectividad entre las zonas del Aeropuerto, la garita internacional San Ysidro – Puerta México y Playas de Tijuana, para configurar un eje estratégico que impacte positivamente en las condiciones de movilidad vehicular, sobretodo para flujos entre el noroeste, la zona centro y noreste de la ciudad.
Que se implementen infraestructuras de este nivel en el espacio urbano siempre va a ser una buena noticia. Desde el punto de vista técnico, la eficiencia en los trayectos vehiculares ahora implica retos de reordenamiento operativo en las zonas donde se interconectan los puntos de acceso y salida con las vialidades secundarias. En estas redes aledañas, la captación de vehículos será mayor, siendo posible que se generen nuevos congestionamientos. Se tendrá que reconfigurar la sincronización semafórica, promover algunas adecuaciones geométricas y realizar modificaciones en la señalización vial, pero nada que una buena ingeniería de tránsito no pueda resolver. Esta parte del proyecto, ya recae en el ámbito municipal y será la cereza del pastel para potenciar aun más los beneficios de la cuantiosa inversión que el ámbito federal ha hecho.
Al mejorar los tiempos de trayecto, también se impacta en ahorros por costos de viaje y reducción de emisiones vehiculares. En suma, que su geometría no solo beneficia la accesibilidad de las zonas del interior de la ciudad de Tijuana, sino que también permite que los visitantes que llegan por ambas garitas internacionales y el aeropuerto, tengan un sistema de conexión más directo con los puntos turísticos de la ciudad de Playas de Rosarito, del Valle de Guadalupe y Ensenada. Por lo que su impacto a nivel regional es relevante.
Así mismo, la ubicación de esta obra, los trabajos de socialización, los componentes estructurales, su procedimiento constructivo y su administración representaron un reto para las áreas de ingeniería de la Secretaría de la Defensa Nacional, quien de unos años para acá se ha sumado como un nuevo actor confiable del ámbito federal para la realización de sus “megaproyectos”, y que al entregar la ejecución de esta obra ya terminada sigue justificando y consolidando su rol en este juego. En este sentido, el modelo de trabajo de la SEDENA también reconfigura las oportunidades para las empresas constructoras y proveedoras locales, y será importante evaluar en qué nivel trasciende la derrama directa ocasionada por contratos y empleos generados para la economía de la ciudad.
Por otro lado, el impacto de esta infraestructura también se refleja en la revalorización de algunas zonas de forma favorable, aunque se prevé que otras no necesariamente se han visto beneficiadas directamente ni por su trazado o su accesibilidad.
Es así, que en términos generales la construcción de este viaducto elevado se percibe como una acción positiva por parte del Gobierno Federal, que llega a sumar y contrarrestarle un poco al fuerte rezago que la ciudad tiene en cuestión de infraestructura vial. De forma simultánea, en el contexto urbano de Tijuana se van gestionando, confirmando y desarrollando otros proyectos de alto calibre, que en su conjunto van a reconfigurar el sistema de movilidad del espacio urbano, como la garita Otay II, el viaducto elevado Nodo Morelos – Otay, los carriles confinados del Corredor 2000, e incluso el del Cablebus que ha anunciado la presidenta Sheinbaum.
Ya sea con recurso público o privado, o si este proviene del ámbito federal, estatal o incluso del local, la realidad es que la cantidad de dinero que hoy Tijuana está percibiendo para la construcción de infraestructuras de transporte es algo histórico, que gira en torno a los 40 mil millones de pesos. Aún así, los tiempos de recesión económica han inhibido otras inversiones privadas, sobretodo en el ámbito industrial, y que las asignaciones presupuestales para obra pública de este año tuvieron que bajar para hacerle frente a otros problemas. En este sentido, es importante tener la capacidad de apreciar todas estas iniciativas de forma integral, enlazada y sistemática, para resaltar la gran oportunidad que se tiene en Tijuana y su ámbito metropolitano de sacar el mayor provecho de todos estos proyectos en su conjunto. Para lograrlo, la planeación es clave y creo que hay que fortalecerla.
La administración municipal tiene hoy el enorme reto de fungir como el hilo conductor que vigile y oriente de manera estratégica el impacto de estas inversiones en materia de infraestructura, trabajando de la mano con el gobierno estatal y la federación con mucha claridad técnica. Para lograr que esta reconfiguración que se está gestando tenga el impacto que se espera, sin duda falta sumarle aun bastantes cosas que dependen no solo de la disponibilidad de más recursos económicos, sino también de una capacidad técnica adecuada para visualizarlo, complementarlo e impulsarlo (como puentes estratégicos en la ciudad, ciclovías que atiendan desplazamientos laborales, un sistema semafórico más eficiente, estaciones intermodales e infraestructuras especiales para gestionar de mejor manera la filas de espera de cruce fronterizo, solo por mencionar algunas cosas).
El viaducto elevado que se inaugura en Tijuana representa un paso hacia la mejora de las condiciones de movilidad vehicular del espacio urbano, pero entendamos que aún falta mucho por hacer, desde múltiples niveles y formas, y en muchas partes del continuo urbano. Por eso, es preciso que en este esfuerzo el gobierno trabaje de manera más abierta y participativa con el sector privado, académico y social. Mientras son peras o manzanas con el tema de los dineros para desarrollar el resto de proyectos de infraestructura que la ciudad requiere, si que se puede ir trabajando con el gobierno estatal en agilizar otras cosas que también son de alto impacto, como lo es reordenar la operación del transporte público y de personal, o promover esquemas para que la operación del transporte de carga industrial y comercial sea más eficiente y ordenada en el ámbito urbano.
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