Yo sí estaba nervioso.
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Yo sí estaba nervioso.

Tijuana BC - viernes, 19 de agosto de 2022 - Marco Antonio Samaniego.
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Por: Marco Antonio Samaniego

TIJUANA BC 19  DE AGOSTO DE 2022.- La noche del viernes pasado, 12 de agosto, hubo sobrados motivos para estar nerviosos. La acción sorpresiva de individuos relacionados, necesariamente con el crimen organizado, sí era motivo para pensar en que se podría repetir las acciones de Ciudad Juárez, eventos en los que murieron once personas, incluido un infante. 

Los mensajes que se difundieron en las redes sociales y la realidad de las noticias no eran para estar tranquilos y decir no pasa nada. Partir de la idea de que hubo información de calidad, que teníamos conocimiento de que no habría asesinatos, es una interpretación que no permite entender las horas que pasamos sin no saber cuáles serían los efectos y cuanto tiempo estaríamos en la incertidumbre. 

 ¿Quién nos informó que se desplegaría la guardia nacional? ¿Quién tuvo información para afirmar que sólo serían afectados los usuarios del transporte público? 

¿Cómo podíamos saber si en los alrededores de donde nos encontrábamos, habría o no un evento? ¿Dónde estarían sobrinos, primos, hermanos, hijos? ¿Habrían estado en uno de los transportes que fueron incendiados? ¿Cómo podíamos saber si se atacarían o no las tiendas de autoservicio?  ¿Cómo saber que en las espaldas o enfrente de nuestras casas, podría suceder algo con las características de los eventos que, con imágenes, llenaron las diferentes redes sociales? 

Nosotros, los miles que nos movemos por la ciudad sin la guardia nacional a nuestro lado, no tenemos información que nos permita saber si podremos volver a nuestras casas, dado que, el uso de las armas, no es parte de nuestra cotidianidad. Y por cierto, no teníamos idea que habría ataque sorpresa porque no realizamos labores de investigación, ni tenemos medios para ello. 

Parece que no fui el único que no tenía la información porque cientos de padres de familia se organizaron para ayudar en el transporte, o como en el caso de la UABC, que se habilitó el gimnasio para que estudiantes se quedaran a dormir, dado que el transporte público era nulo.  Por más seguro que fueran esas acciones, seguramente varios cientos de padres, madres, hermanos, primos, se preguntaban en qué condiciones estaban aquellos que no pudieron llegar a su casa. 

Al día siguiente, los nervios seguían ahí porque las calles estaban casi vacías. No teníamos información y al parecer, no había confianza de que la situación estaba controlada porque pocos nos atrevimos a salir.  Era manejar con incertidumbre y voltear para todos lados porque la duda estaba ahí.  ¿Cumplirían los criminales organizados con algunas de las amenazas que circularon? ¿Cómo saber si el mercado, la tienda, o la pizzería, como en Ciudad Juárez, puede convertirse en un sitio de interés para quienes decidieron mostrar su fuerza y afectar una ciudad con miles de personas circulando? Yo realicé las actividades que estaba obligado a efectuar y las calles siguieron asombrosamente vacías, mientras la información que se ofrecía era que, los saldos, no eran tan terribles como los eventos de Ciudad Juárez. No hubo muertos, no se incendiaron   negocios, no hubo restaurantes a los que ingresaran a disparar. 

¿Y? ¿Eso evita que las acciones impactaran la vida cotidiana de miles de personas? Y llegaron las declaraciones que han estado en los medios durante toda una semana. No fue para tanto. No hubo acciones de violencia.  Y las declaraciones de que, en Tijuana, se cobra derecho de piso y que a esos son a los que se les debe de cobrar. Es decir, la acción de la autoridad, señalando que existe otra autoridad – informal, con poder – y que les cobren a ellos – no sé a quién - , porque alguien les tiene que pagar, porque seguramente se merecen, -no sé por qué – esa fuente de ingresos. Ese poder factico, debe recibir dinero porque de alguna forma, se cede esa facultad. El problema es que en la Constitución tanto del estado como la federal, o en los reglamentos municipales, no se indica nada al respecto. 

Los medios nacionales y estatales han colocado en el centro esas declaraciones porque son, en la forma que se vea, una respuesta que, supongo, nadie pensó escuchar. Se sabe que sucede de manera informal, pero que la autoridad lo reconozca e indique su permisibilidad, fue poco afortunado. 

Por ello, la incertidumbre del viernes pasado no es un asunto menor. Por un lado, muestra capacidad de movilización de un número de personas que están dispuestas a realizar ese tipo de eventos, a cambio de, según la información, tres mil pesos.  Es decir, son individuos, masculinos todos, que, por esa cantidad, son localizados y organizados para que en determinado momento, efectúen la actividad y se arriesguen a ir a la cárcel, por cantidades reducidas. Para ellos, debe tener un significado en sus vidas, dado que pusieron en riesgo su libertad. Para quienes dieron las órdenes, deben tener parámetros bajos, dado que no realizaron pagos cuantiosos. Es decir, encontraron personas que se arriesgan a ir a la cárcel por apenas tres mil pesos (esto, depende de que la información periodística sea cierta). Es decir, el crimen organizado, encuentra por poco dinero, individuos que arriesgan mucho por una cantidad que no representa una inversión considerable.  

Por ello la noticia del viernes, debe traducirse en pensar porque existen individuos que aceptan dichos trabajos por tan poco dinero. Imaginar los contextos en que viven y porque forman parte de organizaciones que se presumen poderosas, pero que logran contactar y movilizar actores sociales que deciden responder a esa forma de criminalidad. Eso, cuando menos a mí, me pone nervioso, porque en cualquier momento se pueden dar órdenes   que van a poder paralizar la ciudad, o incluso, con la experiencia adquirida, incrementar sus capacidades de atentar contra cualquiera, por motivos que hasta el día de hoy no sabemos. Esa condición de posibilidad, no debemos dejarla de lado, porque el factor sorpresa, sí tuvo efectos, a pesar de que se pretenden minimizar por algunos, y otros, utilizar políticamente para llevar agua a su molino.  Lo cierto, es que  los ciudadanos, no tenemos a guardias pagados a nuestro lado. 

Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor.

Aytto 15 Nov 2022
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