FEDERICO CAMPBELL Tijuana 1 de julio 1941-CDMX 15 febrero 2014
Agencia Fronteriza de Noticias
Programa AFN
Programa Horacio
Translate this website into your desired language:

FEDERICO CAMPBELL Tijuana 1 de julio 1941-CDMX 15 febrero 2014

TIJUANA BC - domingo 18 de enero de 2026 - DORA ELENA CORTÉS.
184

Por Federico Campbell Peña

Escribo esto a partir de testimonios de mis tías Sarina y Silvia Campbell Quiroz.

A los 13 años de edad, en 1954, mi papá repartía ejemplares de El Heraldo de Tijuana que dirigía Enrique Luna. Se levantaba muy temprano, en su casa de Rio Bravo 742, colonia Revolución, se montaba en su bicicleta y recorría las calles hasta llegar a los talleres para recoger los periódicos. Enseguida, los repartía a los suscriptores hasta hasta la calle segunda del centro, o más allá.

Recojo de internet: "la huelga de telegrafistas estalló el 8 de febrero de 1958. Motivo: Demanda de un 50% de aumento salarial y mejores condiciones laborales. Dejó al país incomunicado, incluyendo servicios internacionales, hilos de prensa, bancos e industrias, generando gran impaciencia pública. Se solucionó hasta el 21 de febrero tras negociaciones y división interna entre los trabajadores".

Otra fuente: "Los telegrafistas inician su paro de septiembre de 1957 por aumentos de salarios y desconociendo a la administración central por su despotismo y a su secretario general sindical por robo de fondos."

https://insurgenciamagisterial.com/mexico-1964-1977-telegrafistas-maestros-petroleros-y-ferrocarrileros/
 
Mi abuelo al que no conocí porque ya había fallecido cuando yo nací, el nativo de Magdalena de Kino Sonora: Federico Campbell Mayén, apoyó el movimiento sindical del dirigente nacional de trabajadores telegrafistas, el papá de Beto Cravioto. 

Ese año, mi abuelo cuidó con otros colegas, en las guardias sindicales, la entrada del edificio de Correos y Telegráfos que fue inaugrada en noviembre de 1957 en la Calle Francisco I. Madero y la Avenida Negrete (cerca Bulevar Aguacaliente), donde colocaron la bandera rojinegra, de huelga.

Es muy probable que fue en 1958 fue el año cuando policías detuvieron a mi abuelo y lo golpearon casi hasta matarlo. Acabó en el Hospital Civil. Lo habían confundido con el líder sindical, alias "el Colorado".

Ese día, Silvia estaba con su madre, la profesora Carmen Quiroz en el Cine. Una voz irrumpió desde un megáfono, buscándola. La vocearon y ambas salieron a la calle para enterarse de la golpiza. Sarina ya estaba yendo al Hospital Civil.

El movimiento sindical de trabajadores telegrafistas fue reprimido bajo la Presidencia de Adolfo Ruiz Cortines. El líder Cravioto fue secuestrado unos días por el ejército en el Campo Militar Número 1. Se presume tortura. Después, fue liberado. Se concedieron ciertas prestaciones a los trabajadores, acambio de que no se fundara el Sindicato de Telegrafistas.  Así sucedió. Beto Cravioto, hijo del lider sindical tiene más datos. La fortuna quiso que antes de 2014, Beto Cravioto me contactara en Canal Once Tv y así, pudo ver a mi papá en su casa de la colonia Condesa en Ciudad de México. Le entragó manuscritos originales, donde su padre, el lider sindical menciona a mi abuelo. Mi papá, sorprendido por mi contacto, le dedicó a Beto un ejemplar de su libro " La clave morse".

En la casa de Río Bravo 742, espacio donde ahora hay una torre de departamentos, Silvia jugaba con los papelitos utilizados por su padre con la clave morse que se desprendían de la máquina de las máquinas del telégrafo. Sarina me reivindica la conciencia sindical de su padre. Mi abuelo no leyó libros de Marx  pero sí tuvo una conciencia sindical por la justicia laboral. Declamaba poesía de Federico García Lorca, entre otros poetas.

Mi abuelo falleció el 13 de febrero de 1960 en la puerta de una locorería por la avenida Negrete, dado que estaba en un convivio con sus colegas por el Día del Telegrafista, que es cada 14 de febrero, fecha que coincide con el Día del Amor y la Amistad..

Narra Silvia Campbell: " Yo estaba con una amiga adornando su casa para una fiesta del día siguiente que es el Día del Amor. Mi papá murió el 13 de febrero, ya habia oscurecido, entre las 6 y media y 7 y media. Cayó muerto al subir los escalones de la licorería de la esquina, la Roxy. Estaba yo a escasos 20 pasos y mi papá quedó alli. Yo vi que llegó la carroza. Lo recogieron. Le dije a mis amigas que no gustaba acercarme ir a ver. Yo no quise ir. Ellas fueron, se asomaron. Y era mi papá. Me llevaron a casa de Beatriz Amaya a que la mamá me consolara, te voy a dar tecito, algo de comer. Tienes que ser muy fuerte, Porque tu papá no va a quedar bien. . Le dije "ay señora no se preocupe, mi papá se murió" le dije. Segurisima me levanté y corrí a la casa no habia nadie. Como a la hora me llevaron a casa de Beatriz Amaya Me lavanté de la mesa y me fui corriendo a casa, y estaba sola, porque ella y Sarina habían ido a reconocer el cadáver. Y me senté traumada, completamente paralizada de dolor. Se me partió el alma, me hizo pedazos. Y en toda la casa entera vibraba el sonido de la Clave Morse, lenguaje cifrado de los telegrafistas. Mi papá se estaba comunicando . Fue una experiencia sobrenatural".

Mi abuela a quien tampoco pude conocer, porque yo nací después de su muerte, Carmen Quiroz, fue maestra rural en Navojoa Sonora en los años treinta, antes de mudarse a Tijuana. Enfrente de su casa está el Kinder donde daba clases. Participó en el proyecto de escuelas socialistas impulsadas por Lázaro Cárdenas y Francisco J. Mújica. 

A mi papá, se le realizará un homenaje el domingo 15 de febrero de 2026 a las 4 de la tarde en Instituto de Servicios Culturales ISC en Tijuana, al cumplirse 12 años de su muerte:

" El pájaro telegrafista

A Guadalupe Beatriz Aldaco

El 14 de febrero siempre lo he relacionado con los telegrafistas y no tanto con la fiesta de San Valentín. Sea como sea, el caso es que Carlos Ilescas siempre decía que un pájaro telegrafista es el producto de un amor entre un pájaro carpintero y una paloma mensajera.

Samuel Morse, pintor y físico estadounidense, inventó en 1832 el telégrafo eléctrico y el alfabeto que lleva su nombre, un código de puntos y rayas que podía transmitirse a largas distancias mediante impulsos eléctricos que circulan por un hilo metálico y que en México se empezó a utilizar, en 1849, durante el gobierno del presidente José Joaquín Herrera.

La red telegráfica cubría todo el país hacia finales del siglo XIX y quienes aprendieron el oficio como empleados "meritorios" sin sueldo se incorporaron después a las tropas revolucionarias como combatientes y técnicos indispensables para la estrategia militar. Sin un telegrafista al lado, Pancho Villa hubiera sido como un ciego con una pistola. Por eso, el 14 de febrero de 1933, cuando la Dirección de Correos absorbió a la Dirección General de Telégrafos, los telegrafistas se sintieron indignados y se declararon en una huelga humillante e infructuosa.

"No queríamos que un simple cartero, con la más elemental instrucción, viniera a gobernarnos", dice el sonorense Saturnino Castillo Morales, nacido en Bacoachi en 1905 y telegrafista durante cincuenta años: de 1920 a 1970, en su libro La vida de un telegrafista. 

"A principios de febrero de 1926, se me propuso un interinato por tres meses en Guaymas, como telegrafista de sexta... Entre mis compañeros de entonces recuerdo al poeta y telegrafista Leopoldo Ramos Cota, al Güero Verdugo, a un capitán telegrafista de apellido Sarrazín, a Federico Campbell y a otros más. Muchos de ellos ya emprendieron el viaje que no tiene retorno.

"El compañero Federico Campbell y yo, por ser de la misma edad (18 años), hicimos buenas migas, compartimos el mismo cuarto de la hospedería, salíamos juntos, nos hicimos de amigos y amigas y el tiempo se me fue pasando pronto."

Y es que en realidad desde que tengo memoria, entre los cuatro y los diez años me moví como en mi casa en una oficina de telégrafos, en la avenida C de Tijuana, frente a la joyería Ynda y el Cinelandia. Sobre todo los días de quincena, cuando le caíamos a mi papá para que nos invitara unas nieves. Oía la chicharra del aparatito Morse y el teclear de las máquinas. Olía a cigarro y había un reguero de papeles por todos lados, como en las oficinas de redacción de los periódicos.

Por eso decía que el 14 de febrero lo relaciono más bien con el día del telegrafista. Mi padre estaba brindando con sus camaradas cuando esa misma noche se tomó la última copa de vino que había de disfrutar en esta vida: el 13 de febrero de 1960. Más tarde, en nuestra casa de madera, al enterarse de su muerte súbita (murió al pie del cañón: ante el mostrador de la licorería Roxi), mi hermana Silvia de trece años tuvo una alucinación auditiva: oyó que el techo y las paredes de la casa resonaban como la música tierna y paternal de la clave Morse. "

Esta columna no refleja la opinión de Agencia Fronteriza de Noticias, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor. 

Aytto Tij Ene25
Ticuan Descansa
Garitas
Dora Programa
La favorita
Tecnico Electricista
La Marina solicita apoyo
Buscador Acerca de AFN Ventas y Contacto Reportero Ciudadano